Este fin de semana en Pebble Beach, se llevó a cabo una subasta única en la que los mejores carros del mundo desfilaron sobre una pasarela para ser entregados llave en mano a quienes ganasen la batalla que subía los precios entre el puje y puje de los asistentes.

En el menú vehicular había un record por romper. El record impuesto por el primer Ferrari 250 Testa Rossa producido por la empresa del cavallino rampante vendido en una subasta en el 2009 por la módica suma de U$ 12.100.000.

La expectativa del público obviamente se centraría sobre el auto original, el prototipo que daría el inicio a la línea de producción del mítico Testa Rossa en 1957.

En diez años solo 34 Testa Rossas fueron construidos, en su mayoría para atender eventos competitivos como el Le Mans y otras carreras importantes. El TR250 que se subastaba era el primero en estrenar la línea de producción de la marca sin saber que se convertiría en un clásico instantáneo que elevaría a Ferrari para convertirla en sinónimo de velocidad y diseño.

El modelo vendido por U$ 16.400.000 es el mismo al que se culpa de su nombre Testa Rossa, que traducido al español significa “Cabeza Roja”, sobrenombre que quedaría inscrito en los libros y que fue otorgado al prototipo por la recubierta del motor en el clásico rojo Ferrari.

En su haber el carro más caro del mundo pasó por las manos de 12 dueños, sufrió un incendio que casi acaba con el chasis y tuvo que ser restaurado en 1958 luego de que sufriese un choque en su primera carrera Le Mans.

Lo más interesante de este carro es su relevancia histórica, una que une al carro más caro del mundo con Venezuela. En cuentas resumidas luego de su fabricación el carro fue enviado a competir por primera vez en el Grand Prix de Las Américas, que se celebraría en Buenos Aires. Las presiones del equipo Ferrari lograron que el carro desembarcara antes de su presentación oficial en el puerto de La Guaria ya que la carrera era decisiva y le otorgaría la oportunidad a Ferrari de continuar en el Gran Prix.

En el GP de Caracas el Testa Rossa 250 GT, con su motor de 3 litros y 12 válvulas se posicionó entonces en la tercera posición al cruzar la meta caraqueña, con todo y que sus rivales contaban con motores de 4 litros, incluyendo a los otros modelos de Ferrari concursando en la competencia.

En aquel momento el carro fue entregado al custodio de la marca en Venezuela, Carlos Kauffman, quien luego de la carrera se encargó de enviar el vehículo a Buenos Aires.

La historia de una urbe, en aquel momento cosmopolita, como lo fue Caracas nos une al carro más caro de la historia. Lástima que de correr de nuevo por estas calles, los huecos acabarían por completo con la joya del mundo automovilístico.

Enviar Comentarios