Wuilly Arteaga archivos - Runrun

Wuilly Arteaga

VIDEO Wuilly Arteaga: Fui maltratado y torturado junto con los otros presos

A un día de ser liberado bajo régimen de presentación, el violinistas de las marchas Wuilly Arteaga le relató a los medios de comunicación cómo fueron sus 19 días detenidos por la Guardia Nacional.

El joven expuso que desde que fue detenido en la Av. Francisco de Miranda, a la altura de Bello Campo, el pasado 17 de julio, comenzaron los maltratos. Arteaga contó que ese día fue detenido con otras dos personas y la joven que se encontraba con él en vehículo militar en el que eran trasladados, la lanzaron en su espalda y los uniformados “comenzaron a violarla dentro de la tanqueta». A él le quitaron su instrumentos, los zapatos, le amarraron las manos y, explicó, «me comenzaron a torturar con el rostro tapado».

El músico indicó que durante su paso por un camión, el Bicentenario de Plaza Venezuela, un módulo en Fuerte Tiuna, hasta llegar al Destacamento 433 de El Paraíso, donde pasaría el resto de los días de reclusión, fue golpeado repetidamente, ocasionándole una hemorragia en su oído derecho, y le quemaron el cabello. Una vez en el Destacamento, fue encerrado su celda y lo mantuvieron incomunicado.

Arteaga también comentó sobre el video presentado por Diosdado Cabello en el que criticaba a figuras de la oposición, a los medios y desmentía declaraciones previas suyas. Expuso que no fue un solo interrogatorio y que en todos le pedían ponerse la misma ropa. «Si me están filmando, ustedes están claro que eso luego lo van a editar, pero yo nunca voy a decir una mentira, nunca voy a tener que esconderme», afirmó.

Durante la ronda de pregunta, cuando fue consultado sobre la parte del video donde negaba el incidente con su instrumento al principios de esta jornada de protestas, Arteaga ratificó que “a mí sí me reventaron el violín por causas de la GNB“,

“Hay muchas personas todavía presas y que sí son torturadas (…). Los presos políticos muchos son torturados, porque yo fui torturado”, reafirmó el violinista.

Gonzalo Himiob Santomé, abogado y director del Foro Penal Venezolano, lo acompañó en la rueda de prensa y explicó a Runrun.es que estas denuncias fueron dadas a conocer al tribunal que lleva la causa y a los organismo de investigación, como el Ministerio Público. Igualmente, agregó, el caso fue llevado a instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

«Para que veamos verdaderos resultados, resultados palpables, de lo pueden arrojar estas investigaciones hay que esperar un tiempo pero desde el Foro Penal vamos a seguir pendiente, no solo de su caso sino de la decenas de casos que estamos procesando por el mismo esquema de tratos crueles y torturas que se han presentado contra los muchachos detenidos durante las manifestaciones», expresó.

El abogado detalló que habría que esperar el plazo legal de seis meses para que Fiscalía decida qué va hacer con el caso de el violinista. Si lo va acusar, va sobreseer la causa, o va ordenar el archivo de las actuaciones.

A Wuilly Arteaga le habrían ofrecido ir a Miraflores y se negó

WuillyArteaga_

El analista político y activista de derechos humanos, Robert Carmona Borjas, que ha seguido de cerca las implicaciones del caso del violinista Wuilly Arteaga, detenido el pasado 27 de julio durante una protesta en Altamira, publicó este miércoles una imagen del músico, luego de ser liberado.

«La libertad de Wuilly Arteaga fue forzada. Wuilly no quería que lo liberaran a él solo y dejar a los demás compañeros de celda en prisión. Como se negó, lo forzaron a salir», indicó Carmona Borjas en el tuit.

El activista aseguró que el violinista «comentó que hace cuatro días la Casa Militar lo fue a buscar para llevarlo a Miraflores, pero se opuso». Indicó que Arteaga seguirá presionando para lograr la libertad de los demás presos políticos.

Carmona Borjas agregó que al quedar en libertad, Arteaga estaba desorientado, confundido y manifestó no entender qué había pasado finalmente con la constituyente, las marchas ni las manifestaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Arteaga fue liberado a las 10:00pm de este martes por la Guardia Nacional y dejado en plena Plaza Altamira, sin previo aviso a los abogados del Foro Penal o a sus familiares. Luego de una hora de búsqueda, por fin lo encontraron.

«No estoy libre porque mi país no está libre. Salgo a retomar la lucha por la libertad, en la única forma que sé hacerlo, a través de mi música, pero ahora tengo un nuevo compromiso de vida, un compromiso de lucha adicional por la libertad de los presos políticos. Ninguno de los presos políticos merece estar detenido y bajo ninguna condición, incluyendo los arrestos domiciliarios. Le hice una promesa a los muchachos que con todo el dolor de mi alma dejaba atrás y es que no descansaría hasta lograr que los liberaran a todos. Le pido a Dios me ayude en esa nueva cruzada que me he comprometido realizar. Si debo ir incluso a hablar con el mismo presidente Maduro para pedir el cese de las detenciones ilegales a los disidentes políticos, lo haré, pero ya no debe haber más detenciones de venezolanos por sus ideologías políticas. Los venezolanos tenemos que seguir luchando mancomunadamente para obtener la libertad del país, la libertad de los presos políticos y que más nunca haya presos políticos en Venezuela», dijo el músico al salir del encierro.

La mañana de este miércoles acompañado por abogados del Foro Penal Venezolano, Arteaga acudió a la sede de los tribunales para conocer detalles de la medida cautelar que lo dejó en libertad.

Según la periodista de CNN, Osmary Hernández, Arteaga tiene prohibido participar en manifestaciones y tiene que presentarse cada ocho días al tribunal.

 

 

Liberaron al violinista Wuilly Arteaga

WuillyArteaga_

El violinista Wuilly Arteaga fue liberado la noche de este 15 de agosto, informó vía Twitter Tarek William Saab, fiscal designado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Arteaga, conocido por participar en las marchas entonando melodías con su violín, recibió una medida cautelar.

Violinista Wuilly Arteaga quedó detenido tras ser presentado en tribunales

WuillyArteaga_

 

Wuilly Arteaga, el violinista reconocido por asistir a las marchas opositoras tocando su instrumento, fue presentado este domingo ante el tribunal 31 de control en Caracas, donde fue imputado por instigación pública y posesión de sustancias incendiarias, según informó Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano.

Romero denunció que Arteaga fue presentado ante el tribunal “a escondidas” pues no le permitieron el acceso a los abogados, no se informó que sería presentado e incluso la fiscalía que está de guardia admitió que desconocía del procedimiento. Por lo tanto se desconoce el fiscal asignado.

Arteaga fue detenido el pasado jueves durante el paro cívico convocado por la oposición cuando tocaba el violín y estuvo retenido en el destacamento 433 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en El Paraíso, donde fue víctima de agresiones como la quema de su cabello con un yesquero y un golpe que le dificulta la audición en el oído derecho, según denunció Alfredo Romero el viernes.

Resaltó que el violinista solicitó defensa privada; sin embargo, violando la Constitución, el derecho a la defensa y el debido proceso, se le impuso un defensor público contra su voluntad. Además, fue presentado ante tribunales después de 48 horas de su detención, lo cual según la ley corresponde a una ilegalidad y debía ser puesto en libertad.

La decisión de la fiscalía fue una medida cautelar de libertad bajo fianza, pero Arteaga se mantiene privado de libertad hasta que se realice el proceso que suele durar alrededor de 40 días. El director del Foro Penal, señaló que el joven no cuenta con los recursos y tampoco con los fiadores que solicitan.

Romero aseveró que la detención del violinista se trata de una “sanción con saña” que viola su derecho a la libertad, la defensa y el debido proceso.

El joven violinista al momento de ser detenido fue golpeado con su propio instrumento, siendo la segunda agresión que sufre de parte de funcionarios de los cuerpos de seguridad, pues el pasado lunes 24 de julio recibió el impacto de un perdigón en el rostro cuando participaba en una manifestación en Bello Campo.

GN mantiene detenido al violinista Wuilly Arteaga

WuillyArtega_1

 

Wuilly Arteaga, el violinista que participa en las marchas opositoras, permanece recluido en el Comando 433 de la Guardia Nacional (GN), en El Paraíso, Caracas.

Arteaga fue detenido el jueves 27 de julio alrededor de las 4:00 p.m en la Avenida Libertado, a la altura de Bello Campo, durante el paro cívico y “trancazo” que convocó la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Estaba tocando el violín cuando se lo llevaron detenido.

El joven participó en la actividad a pesar de haber concluido recientemente su recuperación por un disparo de perdigón que recibió en la cara el 22 de julio.

Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano, es quien lleva el seguimiento de la situación del músico. En la mañana, el abogado explicó que en el Comando no lo dejaron entrar a ver al violinista, quien no se pudo quitar los puntos que tiene en la boca debido a su detención.

Romero explicó que Gian Marco Centorame, músico que se encontraba con Arteaga en el momento de la detención, estaba recluído en Comando 434 de la GNB pero fue liberado a las 11:00 a.m de este viernes.

Para la tarde del viernes, el defensor explicó que logró ver al joven cuando estaba siendo reseñado en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Explicó que el músico habría sido golpeado y le habrían quemado el cabello con un yesquero. «Recibió un golpe muy fuerte que no lo deja oír por el lado derecho».

Aseguró que ya hicieron la denuncia ante la Fiscalía de Derechos Fundamentales.

Sobre el caso, el Ministerio Público informó que el Fiscal 80° del Área Metropolitana verificó el estado de salud del violinista y expertos de fiscalía le realizaron un reconocimiento médico legal.

El organización de defensa a los derechos humanos, Provea, también se pronunció exigiendo su liberación.

 

https://twitter.com/MPvenezolano/status/891033648413237248

https://twitter.com/MPvenezolano/status/891033718219059200

*Con información de Tal Cual

Wuilly Arteaga y periodistas víctimas de la represión este #22Jul

Violinista Wuilly Arteaga Protestas

A pocos minutos de que hubiese comenzado la movilización pautada por la Mesa de la Unidad Democrática hacia las inmediaciones del Tribunal Supremo de Justicia comenzó la represión por parte de funcionarios de organismos de seguridad del Estado.

Así lo denunciaron diputados y dirigentes de la oposición. «Vemos una represión sin sentido, lo hacen desde La Carlota, ni siquiera hemos llegado a la autopista», dijo el parlamentario José Manuel Olivares desde la avenida principal de Bello Campo.

También el diputado, Juan Andrés Mejía, reportó represión a la altura de Las Mercedes.

Se conoció que el violinista Wuilly Artega resultó herido en el rostro por impacto de un objeto contundente. «Ni los perdigones, ni las metras nos van a sacar de las calles», dijo el propio músico horas más tarde desde un centro asistencial

El Ministerio Público comisionó al fiscal 127 del área metropolitana de Caracas para investigar el hecho.

También el fotógrafo Daniel Blanco recibió un perdigón en la cabeza, según informó la cuenta en Twitter del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa e igualmente la periodista Mildred Manrique fue alcanzada por el disparo de un guardia nacional en uno de sus tobillos.

Igualmente el periodista Alonso Moleiro fue herido en la cara con un perdigón, a escasos treinta centímetros de su ojo derecho.

 

 

NYT: El silencio de una viola y el luto de una orquesta por la represión en Venezuela

Homenaje Armando Cañizales Miguel Gutierrez AFP

 

Ese día, Armando Cañizales dejó su viola en casa.

Con 18 años de edad y un gran talento, su carrera era una de las historias de éxito de El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural del Estado venezolano que es un efectivo método de enseñanza musical, que favorece la integración de los jóvenes de bajos recursos en el país.

Pero ese día, Cañizales decidió que era hora de unirse a las protestas callejeras contra el gobierno que había apoyado su carrera. Cuando unos jóvenes que lanzaban piedras comenzaron a retirarse ante una fila de soldados de la Guardia Nacional Bolivariana, Cañizales avanzó solo. No dijo nada mientras caminaba con los brazos extendidos y las palmas hacia arriba.

Entonces sonaron los disparos.

“Cuando cayó, ni siquiera sabía que era él”, dijo William Hernández, un joven músico de 19 años que estaba cerca de Cañizales durante las protestas de mayo y era uno de sus amigos. Hernández comentó que jamás se imaginó que Cañizales, quien no solía expresar sus opiniones políticas, estuviera en la marcha. La viola parecía ser lo único que estaba en su mente.

La crisis política de Venezuela está poniendo a prueba las lealtades de muchas personas que se han beneficiado del gobierno y que fueron sus más fuertes defensores. Los médicos y enfermeras de los hospitales públicos convocan marchas para exigir los suministros necesarios para la atención en los centros de salud. Los mismos oficiales de policía sufren la escasez de alimentos, por lo que algunos ahora cuestionan la batalla del gobierno contra los manifestantes.

Sin embargo, la lealtad de pocos grupos ha sido tan puesta a prueba como la de los jóvenes que se dedican a la música clásica en Venezuela y quienes, en su mayoría, viven en los barrios pobres del país.

Durante cuatro décadas, el programa financiado por el Estado —y mejor conocido como “El Sistema”— ha enseñado a cientos de miles de músicos de todas las clases sociales, un logro inaudito para cualquier país de América Latina y que ha recibido los elogios del mundo de la música.

La orquesta juvenil de El Sistema recorrió Estados Unidos durante los años de tensas relaciones entre ambos países. Su joven prodigio, Gustavo Dudamel, se convirtió en una estrella internacional y dirigió la Filarmónica de Los Ángeles. Este programa de enseñanza de música clásica es una fuente de orgullo nacional que ha sido protegida por diversos gobiernos y era una de las pocas instituciones que parecía exenta de la creciente polarización de Venezuela.

“En sus 42 años, El Sistema logró mantener una posición imparcial”, dijo Ollantay Velásquez, director de la orquesta en la que tocaba Cañizales. “Se ha mantenido así hasta hoy”.

Sin embargo, la muerte del joven músico rompió esa neutralidad al mostrar los dilemas que enfrentan las instituciones venezolanas a medida que las protestas callejeras empiezan su tercer mes, con más de sesenta personas muertas en medio de la agitación social.

Desde Los Ángeles, Dudamel rompió su silencio sobre las demandas de los manifestantes y, en mayo, dedicó un concierto a la memoria de Cañizales, además de emitir una fuerte declaración contra la represión que el gobierno venezolano despliega en las manifestaciones.

“Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis”, escribió el músico en Facebook. “Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión”.

En Venezuela, los músicos de la orquesta han tocado conciertos conmemorativos para Cañizales, utilizando sus presentaciones para denunciar como traidores a los funcionarios del gobierno. Otros músicos dicen que ahora están siguiendo el ejemplo de Cañizales en las calles, encabezando las protestas con sus instrumentos a cuestas.

En una tarde reciente, Wuilly Arteaga, de 23 años, estaba en el centro de una multitud de manifestantes con su violín al hombro. Llevaba el estuche de su instrumento atado a la espalda y un casco pintado con los colores de la bandera venezolana, mientras interpretaba el himno nacional.

Pronto, el gas lacrimógeno comenzó a rodearlo mientras tocaba. Finalmente, otros manifestantes lo agarraron por el hombro y lo arrastraron para alejarlo del entorno de las fuerzas de seguridad.

“Me acordé de mi amigo Armando”, dijo Arteaga. “He pasado años jugando y viviendo en las calles, y ahora veo que tantos venezolanos talentosos tienen que comer de la basura”.

Anthony, otro músico académico, pasa sus días en la primera línea de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad esquivando las latas de gas lacrimógeno y balas de goma. Dijo que algunos de sus profesores le han aconsejado que no vaya.

“Nos han rogado que no nos polaricemos, que no mostremos nuestras preferencias políticas”, dijo Anthony, quien pidió que no se utilizara su nombre completo por temor a las represalias.

Al igual que la mayoría de los adolescentes, Cañizales creció bajo los mandatos del expresidente Hugo Chávez y su movimiento de izquierda que tomó el poder en 1998, el año en que nació.

Chávez, un populista impulsado por los altos precios del petróleo, utilizó los ingresos para cambiar el orden político y económico del país, expropiar los activos extranjeros, construir miles de viviendas públicas y escuelas, y repartirle los beneficios económicos del petróleo a los sectores pobres.

El Sistema fue fundado mucho antes de Chávez, en 1975, por José Antonio Abreu, un brillante director de orquesta que empezó el proyecto con once estudiantes en un garaje. Pero Chávez lo consideró como un motor de cambio en los barrios más pobres del país y una forma de elevar el perfil cultural de Venezuela en el exterior.

“La Venezuela revolucionaria, la que se empeña en ser grande y en ser útil, tiene ya la conciencia del valor infinito de la música como bastión en la lucha por la igualdad y la felicidad de nuestro pueblo”, escribió Chávez en una carta de 2011 dirigida a Abreu.

A los 10 años, Cañizales comenzó a estudiar la viola. Aunque había planeado ser médico, el instrumento se convirtió en una obsesión, era “su vida”, recordó Jesús Pérez, su profesor en El Sistema.

Sus allegados dicen que amaba a Beethoven. También practicó el repertorio de Georg Philipp Telemann, un compositor barroco cuyo concierto de viola fue interpretado por Cañizales en un recital. En esa oportunidad, el joven tocó con un poco de miedo escénico por lo que falló algunas notas. “Tocó por amor”, dijo Velásquez, el director de orquesta.

Hugo Chávez murió en 2013 y Nicolás Maduro, su sucesor que tiene graves problemas de popularidad, pronto tuvo que lidiar con la abrupta caída de los precios del petróleo. Para el 2015, los alimentos básicos que el gobierno importaba, para subsidiarlos a precios bajos utilizando los ingresos en dólares de la exportación del petróleo, se volvieron escasos y creció la desmoralización de muchos venezolanos.

El Sistema también empezó a sufrir los efectos de la crisis. Los salarios de los maestros cayeron debido a la inflación, que alcanza los tres dígitos. El mantenimiento básico de la sala principal de conciertos de la capital comenzó a descuidarse y durante una noche de 2016 se inundó. Cascadas de agua goteaban sobre los timbales de concierto que se almacenaban allí.

“Conseguir cuerdas para ponerle a la viola se volvió imposible”, recordó Pérez, el maestro. Sin embargo, el profesor dice que Cañizales “era un muchacho de pocas palabras”. Pocos sabían que estaba pensando unirse a las protestas callejeras.

El 3 de mayo fue un día tumultuoso en Caracas. Un vehículo blindado embistió a un grupo de manifestantes que lo atacaron y cuatro legisladores de la oposición resultaron heridos en los enfrentamientos. Incluso la fiscal general, simpatizante del gobierno, condenó la represión policial calificándola de excesiva.

En otra parte de la ciudad, los jóvenes manifestantes lanzaban piedras contra un piquete de guardias nacionales. En un video grabado por un periodista venezolano aparece una figura solitaria con una mochila y un casco, acercándose a los guardias con los brazos extendidos. Era Armando Cañizales.

No hay registro de los disparos. El siguiente fragmento grabado por el periodista Luis Olavarrieta muestra al joven músico mientras era trasladado en una ambulancia.

“¡No, Armando, no!”, grita alguien.

Pérez, su maestro de viola, se enteró de la noticia cuando vio el nombre de su estudiante en Twitter. “No podía creerlo”, dijo. “Yo vi ‘Trending Topic: Armando Cañizales’, y le dije a mi esposa, ‘¿Qué estaba haciendo Armando allí?’”.

Velásquez, el director de orquesta, se enteró el mismo día al recibir una llamada. “Me preguntaron si el joven estaba en mi orquesta”, dijo. “Me sentí impotente, como si hubiera perdido a mi hijo”.

El gobierno y sus rivales se han culpado unos a otros por la muerte de Cañizales y los opositores han responsabilizado a las fuerzas de seguridad. El gobierno sugiere que una bala perdida, disparada por un manifestante, fue la causa del deceso.

Olavarrieta, el reportero, dijo que los disparos habían venido del lado de la Guardia Nacional Bolivariana. “La descarga vino de frente a él y allá no estaba nadie más”, agregó.

Cientos de personas acudieron al funeral de Cañizales en mayo, los miembros de su orquesta montaron sus atriles en el cementerio para tocar. Una persona portaba una bandera venezolana.

La madre de Cañizales, Mónica Carrillo, se acercó al profesor Pérez y le entregó la viola de su hijo.

“No puedo describir lo que sentí cuando abrí el estuche y agarré la viola de Armando con mis manos”, dijo. “Sentí una presión en mi pecho tan fuerte, solo quería llorar, fue tan terrible”. Y agregó: “Su madre me dijo: ‘Quiero que la viola de Armando sea tocada hoy’”.

Venezuela merece la pena y merece que nos unamos, dice Wuilly Arteaga, el violinista de las marchas

Violinista Wuilly Arteaga Protestas

En medio de una nube de gases lacrimógenos y mientras entona las notas del himno nacional, un delgado y pequeño violinista acompaña en primera fila a cientos de manifestantes que casi a diario se enfrentan con piedras y otros objetos a las fuerzas de seguridad de Venezuela.

La singular protesta de Wuilly Arteaga, de 23 años, quien es conocido como el «violinista de las marchas», conmovió al país y lo convirtió en uno de los íconos de las manifestaciones contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro que se han extendido más de dos meses en varias ciudades.

Arteaga ofreció el domingo un concierto en una plaza del este de la capital, donde estuvo acompañado por un grupo de jóvenes motivados por su iniciativa de manifestarse de forma pacífica a través de la música.

«Venezuela merece la pena y merece que nos unamos», dijo el violinista entre llantos mientras cientos de personas le aplaudían y ondeaban banderas venezolanas al grito de «¡sí se puede!».

El músico alcanzó mayor notoriedad el 24 de mayo cuando apareció ante las cámaras llorando luego que un soldado de la guardia nacional en motocicleta le destrozara las cuerdas y el puente de su violín y lo arrastrara a él por el suelo.

Su llanto conmovió al país entero, generó múltiples reacciones desde el exterior y movió a importantes figuras del espectáculo como la cantante colombiana Shakira, quien durante un programa en una radiodifusora en Miami autografió un violín para el joven venezolano tras afirmar que le ponía la «piel de gallina» saber lo que ocurrió.

Luego del incidente el violinista logró retornar a las protestas después que Paolo Lena, un constructor de 32 años, le obsequió un violín que había comprado hace cinco años para su hijo pequeño.

«Sé que mi música lleva un ambiente de paz y por eso es que yo seguiré tocando», dijo Arteaga a The Associated Press. Reconoció que, aunque las protestas le dan miedo, está dispuesto a seguir en las calles para acompañar a los manifestantes.

El violinista, que es oriundo de la ciudad costera de Valencia, en el estado Carabobo del centro del país, estudió música durante dos años en el reconocido Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, y luego completó su formación por su cuenta.

Hace cuatro años Arteaga abandonó su ciudad natal y se mudó a la capital venezolana, donde comenzó a tocar en las calles y en locales comerciales para poderse mantener.

«Él es un héroe porque sin miedo está dando la cara por mucha gente que no se atreve a protestar», dijo Lena al celebrar que Arteaga haya podido retornar a las calles gracias al violín que él le obsequió.

El constructor afirmó que el joven músico simboliza la «esperanza» para muchos venezolanos que aspiran que a través de las manifestaciones callejeras se dé un cambio en Venezuela.

Las protestas, que comenzaron a finales de marzo a raíz de dos sentencias del Tribunal Supremo de Justicia contra el Congreso que luego revirtió, han dejado 65 fallecidos, más de 1.100 heridos y 422 detenidos.