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Floyd Mayweather Jr

#MayweatherPacquiao: Todos los detalles de la pelea (fotos)

 

 

LAS VEGAS (AP) — La presión de ganar 180 millones de dólares no llegó a alcanzar a Floyd Mayweather Jr. el sábado, incluso aunque el combate más lucrativo de la historia no fue el mejor.

Floyd Mayweather Jr. hizo alarde de su técnica y virtuosidad defensiva para vencer el sábado por decisión unánime a Manny Pacquiao, en la pelea por el título mundial más publicitada de los últimos años. Mayweather sigue invicto en 48 peleas con un triunfo que consolidó su legado como el mejor de su generación.

Mayweather (48-0) ganó de manera abrumadora en las tarjetas de los tres jueces en el esperado combate contra Pacquiao (57-6-2).

Tras la pelea se reveló que Pacquiao se lesionó el hombro derecho entrenando y que los comisionados de boxeo de Nevada denegaron su petición para recibir una inyección con antiinflamatorios en su vestuario antes de subirse al ring.

Pacquiao persiguió a Mayweather por todo el cuadrilátero durante la mayor parte de la pelea. Pero nunca fue capaz de propinar un volumen sostenido de golpes a su rival, y pareció frustrado mientras Mayweather volvía a echar mano de su magia defensiva.

Dos jueces favorecieron a Mayweather por 116-112, mientras que el tercero puso 118-110. La Associated Press anotó 115-113 a favor de Mayweather.

«Me quitó el sombrero ante Manny Pacquiao. Me doy cuenta ahora el por qué está en la cúspide del boxeo», dijo Mayweather. «Sabía que me iba a presionar, ganarme algunos rounds. Me alcanzó con buenas combinaciones cuando yo retrocedía».

El encuentro no fue un triunfo artístico para ninguno de los dos hombres, con largos lapsos en la que ambos boxeadores de pasaron de cautelosos.

Pacquiao lanzó bastantes menos golpes de los habituales en una de sus peleas, mientras que Mayweather tuvo más.

Esto se debió en gran medida a que Pacquiao no intentó golpear con su mano derecha muy a menudo. El promotor Bob Arum dijo que el boxeador filipino se lesionó el hombre en algún momento después del 11 de marzo.

Arum dijo que el equipo de Pacquiao pensó que obtendría permiso para recibir una inyección con antiinflamatorios porque ya se le habían suministrado durante los entrenamientos y el compuesto había sido aprobado por la Agencia Antidopaje de Estados unidos. Pero los documentos presentados ante la comisión no llevaban marcada la casilla de la lesión y por ello se pronunció en contra del tratamiento, agregó.

«El fallo de esta noche afectó al resultado de la pelea», dijo Arum.

El presidente de la comisión deportiva de Nevada, Francisco Aguilar, dijo que el equipo del filipino quería que entre los inyectables hubiese lidocaína, una sustancia que adormece la zona afectada. Pero los representantes de Pacquiao no marcaron la casilla de lesión tras el pesaje del viernes, y la comisión no tuvo forma de saber cómo de grave era la lesión o con que podría haberse tratado, agregó.

«No tengo ninguna prueba de que la lesión realmente exista y no puedo tomar una decisión basándome en lo que me cuentan». explicó Aguilar.

Con todo, Pacquiao pensó que había ganado la pelea, basándose en gran parte en una serie de golpes de izquierdas que parecieron hacer temblar a Mayweather.

«Pensé que había ganado la pelea, él no hizo nada», dijo Pacquiao. «Lo alcancé muchas veces con muchos golpes».

No hubo nocauts y ninguno de los boxeadores pareció seriamente golpeado en ningún momento. Pacquiao propinó probablemente el mejor golpe de la noche en el cuarto asalto – un golpe de izquierdas que mandó a Mayweather contra las cuerdas — pero no pudo golpear con más consistencia al esquivo campeón.

El combate fue una partida de ajedrez, con Mayweather empleando su jab para mantener a Pacquiao alejado la mayor parte de la pelea. Pacquiao intentó forzar la acción, pero Mayweather se salía de su alcance cuando el filipino encontraba la forma de atacar.

«Él es un boxeador muy incómodo así que tuve que tomarme mi tiempo y observarlo», dijo Mayweather.

El estadunidense peleó con confianza en las últimas rondas, ganando al menos dos de ellas en las tres tarjetas. En los últimos segundos del combate levantó su mano derecha en señal de victoria y tras la campaña se puso de pie sobre las cuerdas golpeándose el corazón con los guantes.

«Eres duro», le dijo a Pacquiao, abrazándolo en el ring.

Las más de 16.500 personas que abarrotaban pista del MGM Grand rugían cada vez que Pacquiao lanzaba un golpe, esperando que fuese el que le permitiría convertirse en el primero en derrotar a su rival. Pero un gran porcentaje de ellos no llegó al estadunidense. Mayweather llegó a menudo con golpes directos de derechas, y luego se alejaba antes de que Pacquiao pudiese responder.

«Pensé que lo había logrado», dijo el entrenador de Pacquiao Freddie Roach. «Entre rounds le pedí a mi hombre que lanzase más combinaciones. Pienso que estuvo desprevenido demasiadas veces».

Las estadísticas mostraron que Mayweather logró 148 golpes de 435 intentos, mientras que Pacquiao tuvo 81 de 429. El volumen de golpes de Pacquiao fue mucho menor a los 700 que suele lanzar en un combate.

Tras cinco años de preparación, la pelea fue una de las más lucrativas de la historia, disputada ante una brillante multitud de celebridades, grandes apostadores y gente con suficiente dinero como para permitirse pagar desde 40.000 euros por asiento. El inicio del combate se retrasó alrededor de media hora porque los sistemas de cable y satélite estaban teniendo problemas para responder a la demanda del pago por visión.

Pagaron una gran cantidad de dinero para ver a dos súper estrellas peleando por sus legados — y en el caso de Pacquiao su país — además de las abrumadoras nominas para ambos.

Pacquiao había prometido llevar a Mayweather a la lucha y obligarlo a ir a la guerra. Su equipo pensó que las piernas del estadounidense de 38 años no eran las que habían sido, y que no podría estar moviéndose durante toda la pelea.

«Se está moviendo, no es fácil lanzar golpes cuando la gente se mueve», dijo Pacquiao. «Cuando estuvo quieto le tiré muchos golpes. Eso es una pelea».

Pero Mayweather demostró que estaban equivocados, moviéndose bien y aceptando los lances de Pacquiao. Sus único momento de angustia real llegó en el cuarto round cuando Pacquiao le golpeó con la izquierda y después lanzó la cabeza de Mayweather contra las cuerdas, pero escapó y sacudió su cabeza ante el filipino como para decirle que no le había hecho daño.

En su esquina en los descansos entre asaltos, el padre de Mayweather, Floyd Sr., seguía gritando a su hijo que hiciese más. Pero este se aferró a lo que le estaba funcionando y no tomó ningún riesgo que pudiese costarle la pelea.

«Soy un boxeador calculador, él es un rival duro», dijo Mayweather. «Mi padre quería que hiciese más pero Pacquiao es un boxeador incómodo».

Mayweather dijo que su pelea de septiembre – contra un rival aún por decidir – será la última antes de retirarse.

«Tengo casi 40 años. Llevo en este deporte 19 años y he sido campeón durante 18. Se siento muy bendecido».

Mayweather es también muy rico, llevándose el 60% de la bolsa de aproximadamente 300 millones de dólares, en función de las ventas de pago por visión. La taquilla para verlo en directo fue de más de 70 millones, y se espera que supere sin problemas el record de pago por visión de 2,48 millones de compradores establecido en 2007 cuando Mayweather se midió a Oscar De La Hoya.

Aunque la locura desatada por la pelea elevó el precio de las entradas entre tres y cuatro veces su precio de compra, su valor calló drásticamente a medida que se acercaba la cita y algunas se vendieron por poco más que el precio establecido.

Los aficionados al boxeo dijeron que el combate tuvo que celebrarse hace cinco años, cuando ambos estaban en su mejor momento. Pero disputas sobre los promotores, controles de sustancias prohibidas y una serie de problemas más la dejaron aparcada a un lado hasta que Pacquiao derrotó a Chris Algieri en noviembre e inmediatamente lanzó una campaña para celebrarlo.

Pacquiao contra Mayweather: El combate más lucrativo de todos

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Dos leyendas y un destino es el lema del ‘combate del siglo’ del sábado entre Mayweahter y Pacquiao | La pelea será la más vista en ‘pay per view’ y dará una bolsa de 180 y 150 millones de dólares

El lema de la pelea reza así: dos leyendas y un destino. A los dos contendientes se les promociona en Estados Unidos como la cara y la cruz. A uno se le presenta como el hombre de las plegarias. Su poder viene del cielo. El otro es la concupiscencia, la imagen del averno.

Así son los estereotipos, en parte creados por los propios protagonistas. «Me motiva pensar que lucharé contra el diablo», dice Manny Pacquiao, el boxeador filipino de 36 años que el próximo sábado desafiará en Las Vegas al imbatido Floyd Mayweather Jr, de 38, por el título de la categoría de los welter (menos de 70 kg).

A pesar de sus fanfarronadas -«soy el mejor boxeador de la historia»- y de su alocada vida, en la que se mezclan fiestas sexuales, derroches estratosféricos o sospechas de violencia doméstica, los estadounidenses se decantan por su compatriota, nacido en Grand Rapids (Michigan). Pacquiao, mientras tanto y después de apartarse de la senda del pecado, lee la Biblia.

Nunca es tarde, aseguran los expertos. Durante mucho tiempo, los especialistas soñaron en que Mayweather -47 combates y 47 victorias- y Pacquiao -57 peleas, con cinco nulos y dos derrotas-, considerados como los dos mejores púgiles de la última década, se encontraran cara a cara en el cuadrilátero. Los protagonistas lo habían ido aplazando.

Hay quien sostiene que hace cinco años el combate habría tenido más nivel. Pero el momento ha llegado en medio de una expectación que ha convertido este choque de culturas en el combate más lucrativo de todos.

El reparto de las ganancias va al 60%-40%. La mayor tajada corresponde a Mayweather, apodado Money. Los cálculos indican que el estadounidense se puede llevar una bolsa de hasta unos 180 millones de dólares. El filipino, congresista en su país desde el 2012, unos 150.

Nunca se había alcanzado un tope semejante. Aunque este deporte ha caído en popularidad, estigmatizado por una sociedad de doble moral respecto a la exhibición de la violencia, mantiene su gancho potencial de retornar ganancias.

«Es otra época», declara a Reuters el legendario Bob Arum, que en su día trabajó con Muhammad Ali, entre otros, y hoy es promotor del zurdo Mac-Pac.

«No se pueden comparar combates -insiste-, ni hacer paralelismos con las grandes peleas de los años ochenta, con Sugar Ray Leonard y Marvin Maravilloso Hagler, o Thomas Hearns y Roberto Duran. Todos esos representaron acontecimientos gigantescos, pero diferentes. No teníamos pay per view, ni redes sociales. No puedes comparar porque la comunicación ha cambiado».

Las 500 entradas por un asiento en el MGM Grand Garden Arena salieron a la venta el jueves por internet. Se agotaron en menos de un minuto. El precio oscilaba entre los 1.500 y los 7.500 dólares. Esto no significa que los que quieran verlo en directo hayan de tirar la toalla. De inmediato surgió la reventa on line. El ticket más caro alcanzó los 141.575 dólares. Eso sí, en uno de esos asientos propicios a las salpicaduras de sudor y sangre.

Sin embargo, este ya no es el negocio. Como señala Arun, el business está en la televisión. La bolsa para los contendientes depende de esa variable: a mayor número de gente que compre el combate, más beneficios para ellos.

Las previsiones apuntan alto. HBO, el canal por cable con los derechos de Destroyer Pacquiao, y Showtime, con los de Mayweather, han reeditado el pacto para hacer una retransmisión conjunta como sucedió en el 2002 con la pelea Tyson-Lewis. Por antecedentes -la pelea más comprada es la de Mayweahter y De la Hoya del 2007, con 2,5 millones de hogares sintonizados-, en esta ocasión se espera que la cifra suba a tres millones. A un precio sugerido de casi 100 dólares, el cálculo es fácil: 300 millones de dólares.

Otra cosa es que haya que esperar para saber si este nuevo combate del siglo logra la épica del primer Frazer-Ali de 1971, o la del tercero y último, el de 1975 en Manila, o la del mítico Ali-Foreman de Kinshasa en 1974. Pacquiao ya ha anunciado sus intenciones en caso de ganar la lucha. Invitará a Mayweather a estudiar la Biblia con él.