Hoy está en boga la cirugía de columna vertebral a través de abordajes mínimamente invasivos, así como la cirugía de no fusión en la cual preserva la movilidad de la columna con materiales tan novedosos como son los reemplazos de discos tanto cervicales como lumbares y los estabilizadores lumbares dinámicos interespinosos o pediculares. “Nuestro Servicio de Neurocirugía ofrece todas las técnicas del primer mundo que están en la práctica médica de la especialidad actual, contamos con los equipos de última generación para cirugías mínimamente invasiva y cirugías abiertas”, asevera el neurocirujano José Ramón Abadí Abilahoud, del Centro Médico Docente La Trinidad.

Hernia Discal

La hernia discal es la ruptura del anillo fibroso con salida o no del núcleo pulposo, el cual puede comprimir el nervio o los elementos del canal raquídeo. Si el anillo fibroso no está roto es una protrusión discal.

La estenosis de canal (no por hernia discal) es la disminución de amplitud del mismo por hipertrofia de las facetas articulares y ligamento amarillo, así como  los osteofitos o pequeñas formaciones óseas  generadas en la columna por inestabilidad, similares a unos “cachitos”  que vemos en los bordes de  los cuerpos vertebrales. A muchos pacientes jóvenes al hacer un esfuerzo se les rompe el disco produciendo la hernia discal que comprime al nervio, genera dolor lumbar irradiado al territorio de la raíz comprometida, generalmente L5 y S1 (nervio ciático). Los pacientes  de mayor  edad no tienen la patología del disco, sino  más bien una vértebra no tan cuadradita, espondilótica.

Pacientes de la tercera edad presentan osteofitos que comprimen al nervio por delante y el ligamento amarillo con las facetas articulares por detrás. Ello produce un canal estrecho lumbar de claudicación neurológica.

Recordar que en un paciente con patología de columna las indicaciones  quirúrgicas de emergencia son estrictamente: la disminución de fuerza muscular o de algún reflejo, un dolor no manejable con analgésicos opioides  y pérdida del control esfinteriano. De resto todo puede ser manejado con opciones médicas, fisioterapia y de no responder, plantear tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo.

Sin Lesionar Músculos 

La ventaja de lo mínimamente invasivo es que la lesión producida a los músculos es prácticamente inexistente. Hoy colocamos un instrumento del grueso de una mina de lápiz para introducir retractores tubulares creando un canal de trabajo de 1,5 a 2 centímetros sin lesionar al músculo   que al final dará su soporte dinámico a la columna.

Esta técnica permite una recuperación  prácticamente inmediata porque el paciente puede egresar a las 12 horas retornando a las actividades laborales a los 3 días, dependiendo del caso.

Hay casos claramente quirúrgicos desde el comienzo, que son la minoría.      Otros casos deben llevar rehabilitación primero. El papel de la rehabilitación es mejorar el dolor, fortalecer los músculos, corregir vicios de postura, enseñarle al paciente los ejercicios que debe  o no hacer, aprender a flexionar las piernas al cepillarse los dientes, cargar pesos, sentarse en el carro, acostarse y levantarse de la cama, pararse, dormir y conocer los ejercicios que fortalecen los abdominales

Las complicaciones que pudieran surgir son las mismas de la cirugía convencional desde el punto de vista de lesión  neurológica. Las complicaciones en relación al tamaño de la herida y al dolor son mínimas, la pérdida sanguínea es mínima. Los que no aplican para la mínimamente invasiva son aquellos con columna traumática por accidentes     tienen una fractura o una lesión compleja, aunque hoy se hace un “mini open” o incisiones entre 4 y 5 centímetros.

            Por Blanca García Bocaranda

@garbo83