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De entrada tienen casi quince años peleando con los Estados Unidos. El caudillo fallecido, muerto de verdad, el que no está vivo por más que lo repitan y hasta saquen grabaciones con su voz (la suya de verdad) en múltiples eventos donde aparece el designado por su dedo como el nuevo adalid de la patria. Tanto Chávez como Maduro y Jaua se han derretido -o al menos congelado con cara risueña- en los encuentros que los tres han tenido con Barack Obama, el afro descendiente que preside el Imperio, o el canciller estadounidense John Kerry.

Chávez salió corriendo a regalarle un libro en la reunión de presidentes celebrada en Trinidad y a tomarse la foto de rigor buscando llamar la atención y ser noticia (ejemplo seguido de su mentor Fidel Castro quien por años fue la “vedette” de todas las cumbres presidenciales y tomas de posesión en cinco décadas) en las citas que mueven a periodistas, fotógrafos y medios por el mundo entero. Maduro, Nicolás como canciller, saludó y no dijo nada cuando Obama le dio la mano y lo saludó amablemente en Cartagena en aquella cumbre a la que Chávez no pudo asistir pues estaba en su fase terminal. La última de las llamadas “photo opportunity” fue la de un risueño, sonriente, bañado en agua de rosas, canciller Elías Jaua estrechando la mano del Secretario de Estado John Kerry. Ofertas de mejorar relaciones, de seguirles importando gasolina y suministrarles petróleo siempre “que nos respeten”.

Días después las aguas torrenciales volvieron a derribar los diques de contención pacifista. Nada nuevo. Las acusaciones contra Obama, Kerry y todos los miembros de su gobierno no tardaron en florecer cuando se planteó la posibilidad de bombardear Siria tras demostrarse que se usaron armas químicas contra la resistencia siria. Primero negaron todo y luego aceptaron su posesión y uso.

Desde ese momento Maduro y Jaua agarraron el tema como estribillo. También lo ligaron a un complot contra Venezuela justificando así los miles de errores diarios en el manejo del país desde los apagones hasta el desabastecimiento. Ya una vez trataron de imponer una matriz de opinión señalando que los más de 180 Mil asesinatos en tres lustros eran parte de la infiltración por parte de los gringos y colombianos de un grupo de sicarios que mataba a diario a diestra y siniestra a los venezolanos que se encontraban en la calle.

Estados Unidos ha sido la sopita para echarle la culpa de todos los fracasos del régimen. Nada es culpa del gobierno ni de su corrupción ni de su improvisación y mucho menos de su incapacidad demostrada con tan solo contar los más de 180 ministros, militares y civiles, que han circunvalado por todas las carteras burocráticas.

Cuando acusan a tres diplomáticos imperialistas de estar conspirando, pagando golpistas y saboteando el sistema eléctrico lo que dan es risa. Los tres funcionarios que recorren con frecuencia el país visitando instituciones, medios, iglesias, partidos, universidades, campos deportivos, iglesias y universidades acompañados siempre de los medios de comunicación locales y apareciendo en diarios, televisoras y emisoras de radio contando de sus visitas, no pareciera que hicieran nada con sigilo, disimulo, escondites o disfrazados sino al contrario, anunciando su presencia.

Eso es lo que a través de VTV presentaron como muestra de su injerencia en asuntos internos y sabotajes al país heredado de Chávez.

El montaje es tan burdo, tan bolsa, que lo que pretenden les sale al revés.

Allí tienen al zuliano Calixto Ortega en la residencia de la embajada en Washington esperando que le den una patada –igual a la de Maduro contra los funcionarios diplomáticos Keiderling, Hunderland y Mutt- y volviendo por enésima vez a comenzar las relaciones desde el suelo.

Casualmente hoy El Nacional trae un reporte de los negocios petroleros con el Imperio norteño. Los gringos nos compran 924.000 barriles de petróleo diarios. Cada vez menos pues Estados Unidos poco a poco se autoabastece. Y nos los pagan sus empresarios privados en billete y no en trueque hipotecado a los chinos. Además enviamos muchos más petróleo a China e India. Pero lo más grave es que importamos del Norte 15.000 barriles diarios de gasolina pues nuestra producción se vino abajo por el deterioro, descuido, falta de mantenimiento y corrupción en PDVSA.

Lo que no dice Nicolás es que la boliburguesía roja, los militares y civiles enchufados, tienen depósitos en cuentas millonarias, en propiedades y en diferentes inversiones que van desde centro comerciales hasta haciendas y urbanizaciones completas en ese mismo Imperio “insolente y conspirador”.

Distracción para el pueblo. Para que veamos para otro lado. Para que defendamos la “patria que ahora tenemos”. Para que no se entere nadie del drama diario de los venezolanos como éste que padecen en el Hospital de Los Magallanes de Catia. No hay alimentos desde el 31 de Julio para los pacientes. Aquí el aviso colgado en las puertas de cada departamento:

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