Abc de España

Chávez, elevado a la categoría de héroe nacional

El cortejo multitudinario formará parte del mito y la leyenda que han construido alrededor de su figura

LUDMILA VINOGRADOFF / CARACAS

Ningún otro líder venezolano como Hugo Chávez, que murió este martes a los 58 años, había tenido un funeral tan emotivo y multitudinario como el que ha recibido en su cortejo fúnebre por las calles de Caracas, llevado casi en hombros por cientos de miles de simpatizantes desde el Hospital Militar hasta la Academia Militar, un largo trayecto de más de 5 kilómetros.

El recorrido fúnebre pareció un largo rio rojo que desfiló lentamente por las calles de la capital venezolana en su última despedida. Ningún otro presidente que ha muerto en los últimos años por mencionar a Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera había recibido un homenaje de esa magnitud. Chávez realmente debe estar orgulloso de la despedida que le brindaron, acompañado además de presidentes extranjeros como el boliviano Evo Morales, que marchó a brazo partido con los caraqueños, bajo un sol implacable.

Sus restos nunca se mostraron al público. El ataúd estuvo siempre cubierto con la bandera tricolor desde que salió del hospital militar, llevado en el techo de una camioneta que recorrió a menos de 5 km el trayecto, hasta la Academia Militar. El cortejo multitudinario formará parte del mito y la leyenda que han construido alrededor de su figura. Los artistas hollywoodenses Sean Penn, Oliver Stone y Danny Glover ya se encargarán de producir alguna película del personaje.

Entre los artistas venezolanos, el conductor de televisión Winston Vallenilla dijo desde el hospital militar que «Debemos mantener todos los logros que ha dejado el Presidente y seguir batallando con el corazón que ha sido la mejor arma que hemos tenido los revolucionarios».Dijo estar «emocionado porque dentro de toda la tristeza que tenemos, ahora más que nunca cada uno de nosotros somos Chávez, él dejó la semilla sembrada en nuestros corazones y hay que seguir trabajando por esta hermosa patria».

Acotó que Chávez dejó en su persona, «unsentimiento de amor por todo lo nuestro, de lucha, batalla, esperanza, de que sí se puede lograr las cosas cuando se trabaja con mística, honestidad y honor. Él rescató ese pueblo que era invisible durante muchos años, nos devolvió el amor y la esperanza a cada uno de nosotros».

«Ningún gobierno me había dado tanto»

En la céntrica Avenida Lecuna, una mujer de tez morena de unos 35 años exclamaba gritando por los micrófonos de Venezolana de Televisión: «Chávez me dio una vivienda, le estoy muy agradecida y doy mi vida por el comandante. Ningún otro gobierno me ha dado tanto».

Joanny Becerra, un vendedor ambulante, hizo su agosto ayer en la marcha fúnebre vendiendo gorras, fotografías, pegatinas, pancartas, muñecos con la imagen de Chávez, relojes con la cara de Chávez, pitos, banderas, y toda suerte de recuerdos y souvenirs alrededor del comandante.

Jacqueline Faría, la autoridad municipal de Caracas, nombrada por Chávez para desplazar al alcalde opositor Antonio Ledezma, dijo «Yo soy Chávez, hay que ser como él y parecerse a él, trabajador y cumplidor como él solo. Vamos a seguir defendiendo la patria. Esa semilla que Chávez sembró la vamos a hacer crecer millones de venezolanos que vamos a continuar su obra. Vamos rumbo al socialismo. Esta patria es socialista».

Una anciana de 73 años se abría paso entre la multitud hasta acercarse a los micrófonos de la cadena de televisión pública. «He recibido una vivienda y medicinas. Ningún gobierno antes me había dado tanto».

La mitología de Chávez, cuyo carisma y simpatía ningún otro político ha podido superar, se ha construido sobre la base de ingentes recursos del Estado, la hegemonía de los medios de comunicación y el control sobre los medios independientes.

La estructura de los medios públicos abarca más de 400 medios que incluyen canales de televisión, emisoras de radio, periódicos, revistas y el monopolio de la Televisión Digital Abierta, que ponen en desventaja a los medios privados. Además hay una ley que restringe la libertad de expresión y los avisos publicitarios.

En sus 14 años de poder Chávez habló más de 5.000 horas por los medios de comunicación, entre cadenas obligadas de transmisión de la radio y televisión y sus programas «Aló Presidente». Con este poder comunicacional fue construyéndose el mito del líder bolivariano en el plano nacional e internacional. Ninguno como él fue tan mediático aunque su sucesor Nicolás Maduro le sigue los pasos como una mala copia.

En la marcha los seguidores chavistas ya mencionaban a Maduro como el heredero natural y designado de Chávez. La frase «Todos somos Chávez», «Amo a Chávez», «Chávez es todo corazón», «Chávez vive» y «Maduro es Chávez, vamos a votar por él» ha calado hondo entre sus simpatizantes. Su imagen de generoso comparable a la de Jesucristo fue gracias a los altos precios del petróleo. Sin petróleo regalado a manos llenas nunca hubiera conquistado tantos corazones dentro y fuera del país, sin contar la incontrolable corrupción que se generó con el asunto.

El entierro

Al concluir el tercer día del velatorio al público en la Academia Militar, es decir, el viernes cuando se celebre la ceremonia con los mandatarios invitados que han venido a Caracas para despedirse de Chávez, anunciarán dónde va a ser enterrado.

Hasta ahora ninguna autoridad ha revelado el misterio de su entierro por lo que se especula que sería en el Mausoleo que construyó la Presidencia de la República con el fin de destinarlo al Libertador Simón Bolívar, cuyos restos reposan en su cripta del Panteón Nacional.

Por la red han circulado muchas versiones de los chavistas que piden que Chávez sea colocado en el Panteón Nacional al lado de la tumba de Bolívar o que estrene el Mausoleo con forma de una ola blanca gigantesca. En todo caso el Chávez religioso y místico ha sido elevado a la categoría de héroe nacional o padre de la patria socialista y no hay duda que su heredero continuará alimentando ese mito.

El cofre con sus restos tardó más de seis horas en llegar a la capilla ardiente de la Academia Militar.

El País

“Sentí que el comandante se despedía”

El cortejo fúnebre aglutina en Caracas a miles de beneficiarios de los programas del chavismo

El furgón recorre las principales avenidas de la ciudad protegido por un cordón de soldados

Las reacciones a la muerte de Hugo Chávez
Una marea roja da el último adiós a Hugo Chávez en las calles de Caracas

 Caracas

Pasa en los cortejos fúnebres que cada cual hace inventario de las historias que le acercan al difunto. De cuando le escucharon hablar por primera vez, de cómo les pilló la noticia del fallecimiento del comandante-presidente, de cuándo comenzaron a sentirse amparados por el poder absoluto que forjó en vida. “Yo sí sentí como un pálpito, no sé, una cosa, cuando apareció ayer [por el martes] Nicolás Maduro en televisión por primera vez. Yo, que creo en estas cosas, sentí que el comandante se estaba despidiendo”, decía bajo el sol tenaz del mediodía Gladys Barrios, bañada en lágrimas y envuelta en el uniforme de una de las misiones sociales que creó Chávez a lo largo de la última década.Pasadas las 10.30 (las cuatro de la tarde hora peninsular española) del miércoles, partió del hospital militar de Caracas la caravana que condujo el ataúd de Hugo Chávez hasta la Academia Militar de Venezuela, donde se formó como soldado y donde hasta el viernes se le rendirán honores póstumos. Una banda militar tocó el himno nacional y el párroco que ofició la misa salpicó el féretro arropado en una bandera con agua bendita antes de que el coche fúnebre comenzara a abrirse paso entre una masa compacta que coreaba los versos: “Juntos con Simón / Chávez al panteón”, que expresaban la idea de que el presidente recién fallecido debía ser inhumado junto al prócer de la independencia, Simón Bolívar.

La carroza recorrió lentamente la avenida San Martín, a medio camino entre el hospital militar Carlos Arvelo, donde, de acuerdo con la versión oficial, murió Chávez a las 16.25 de la tarde del martes (21.55 en la Península), y el Palacio de Miraflores, donde gobernó durante los últimos 14 años. Pasó frente a los bloques de El Silencio, adornados en sus balcones por banderas, y siguió hacia la avenida Bolívar, la principal de Caracas, llena de carteles con imágenes de la vida de Chávez y un solo mensaje: “De tus manos brota lluvia de vida, te amamos”. “Te amamos, aunque estés muerto”, repetía a gritos Augusto Martínez, mientras estiraba todo lo que podía su brazo para captar con su teléfono celular el momento preciso en que la procesión pasaba frente a él.

En el paseo militar de Los Próceres, que desemboca en el patio de la Academia Militar y destino final del cortejo, un grupo de obreros daban los últimos retoques de pintura a los monumentos. Todo lo demás ya estaba en su sitio: una bandera gigante colgada entre los dos monolitos que dan sombra a las estatuas de todos los próceres de la Independencia, las antenas de transmisión satelital de las televisiones públicas, los camiones cargados de agua fresca para los manifestantes; la cinta tricolor que cada soldado llevaba en el brazo izquierdo de su uniforme, la que usaron los militares que en 1992 acompañaron a Chávez en el intento fallido de golpe de Estado contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez y que el miércoles llevaban en señal de luto.

Antes de sumarse al cortejo, un centenar de personas formaron en largas filas frente al Mercal, el mercado popular que financia el Gobierno y que cada día instala sus carpas en las puertas de la estación de metro de Los Símbolos, para vender el pollo, el azúcar, el arroz, la leche en polvo que desde hace meses escasean, cíclicamente, en los mercados privados del país. “Tenemos que seguir en la lucha, la Misión Alimentación no debe detenerse, para mantener la tranquilidad y la soberanía alimentaria del pueblo, para que adquieran sus víveres como siempre”, decía Richard Aguirre, a cargo del abasto, mientras acarreaba bultos de comida. El desabastecimiento, sostenía Chávez en vida y sostiene el Gobierno que le sobrevive, forma parte de un plan de la “derecha” para desestabilizar al país en momentos críticos, como el actual. Por eso y por las dudas de que en los próximos días pueda llenar la alacena, Gloria Fuentes se detuvo en el mercadillo: “El dolor que sentí ayer [por el martes], cuando me enteré de la noticia, fue demasiado grande. Y claro que voy a ir a velar a mi presidente. Pero paré antes aquí un momentico para comprar un kilito de azúcar, que ya no tengo”.

Porque la vida cotidiana también siguió, avanzando lenta, como la carroza fúnebre de Chávez, pero avanzando.

El País

Los interrogantes se abren para la Venezuela poschavista

El chavismo defiende que Maduro es el vicepresidente de un Gobierno constituido hace seis años, y que, por lo tanto, le toca sustituir al presidente y convocar elecciones

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ESPECIAL Toda la información sobre la muerte de Hugo Chávez

 Caracas 6 MAR 2013

Una ciudad sobrecogida por el miedo, la congoja, y en cualquier caso, una pregunta compartida: ¿qué va a pasar ahora? Esa ha sido Caracas durante la noche del martes y madrugada del miércoles, horas despuésdel anuncio oficial del fallecimiento del presidente Hugo Chávez y antes de que se iniciara el cortejo fúnebre que trasladaría sus restos desde el Hospital Militar de Caracas a la Academia Militar.

El vicepresidente Nicolás Maduro informó del deceso cerca de las cinco de la tarde del martes, poco antes de la hora punta en las ciudades, cuando decenas de miles de personas salen de su puesto de trabajo. Si bien la invitación del Gobierno a sus partidarios fue la de congregarse en las plazas públicas para manifestar su dolor en paz, la mayoría de los ciudadanos interpretó la noticia como una consigna de resguardo. Las líneas del Metro de Caracas colapsaron. Un río de gente caminaba en dirección al oeste, donde se sitúan los dormitorios de la clase obrera, mientras el tránsito de vehículos hacia el sureste —cantón de la clase media— parecía no poder moverse.

Frente a la sede de la petrolera estatal Pdvsa, un reducto del oficialismo y base fundamental en el financiamiento de los programas de asistencia social del presidente fallecido, un puñado de empleados esperaba transporte mientras se lamentaba entre lágrimas. Más al este, en el barrio de Chacao, un montón de escombros era lo que quedaba del campamento que por unos días había levantado un grupo de estudiantes frente a la sede de la Dirección General de la Magistratura, en demanda de información precisa sobre la salud de Chávez y su capacidad real para gobernar. Según testigos, los manifestantes abandonaron el campamento apenas supieron de la muerte del presidente. Vecinos partidarios del mandatario prendieron fuego a colchones, mantas y demás vestigios del vivaque.

Sin embargo, ya a las ocho de la tarde las calles empezaban a quedar desiertas. Los interrogantes sobre lo que venía adelantaron en algunas horas el toque de queda virtual que a recoge a los caraqueños, por causa de la criminalidad, a tempranas horas de la noche. Caracas se convirtió en una ciudad fantasmal.

El temor a brotes de violencia y el desconcierto de saber definitivamente ausente al hombre que llenó todos los espacios de la vida cotidiana durante los últimos 14 años, contribuían a una sensación de shock. Pero también surgieron preguntas más prácticas: ¿quién asumirá el poder? ¿Mediante qué mecanismo?

Una respuesta prematura vino al filo de la medianoche del canciller Elías Jaua: el vicepresidente Nicolás Maduro asumirá la presidencia. Si bien se trata de una interpretación casi literal del deseo expresado por Chávez en su testamento político, algunos dudan acerca de su constitucionalidad.

La Constitución venezolana prevé tres oportunidades para la falta absoluta del Presidente de la República: en las dos primeras, cuando ésta ocurre antes de la toma de posesión del presidente o durante sus primeros cuatro años del período de seis. En estos casos, se convoca a una elección universal para escoger al nuevo presidente mientras el Presidente de la Asamblea Nacional —Diosdado Cabello, en estos días— ocupa el cargo de manera interina.

En el tercer caso, cuando la falta absoluta del mandatario ocurra durante los últimos dos años del período presidencial, el vicepresidente ejecutivo —cargo que en la actualidad ocupa Maduro— deberá completar el lapso hasta que se celebren las elecciones regulares.

Parecería claro que Chávez, reelecto el pasado 7 de octubre y convaleciente en Cuba desde el 11 de diciembre, incurrió en uno de los dos primeros casos; no alcanzó a jurar su nuevo período, acto que debió ocurrir el 10 de enero pasado. Por lo tanto, correspondería que el Presidente del parlamento asuma el cargo transitoriamente y convoque a elecciones.

No obstante, el oficialismo se apresta a acomodar una nueva tesis, amparada en la controvertida decisión del Tribunal Supremo de Justicia —dominado por el Gobierno— que permitió aplazar la ceremonia de investidura del 10 de enero y esperar por la recuperación de Chávez. En el ínterin, de acuerdo a esa decisión, se generaba una situación de “continuidad administrativa” que, de hecho, le dio una prórroga al gobierno en funciones que debió haber expirado en esa fecha.

Planteadas las cosas de esta manera, el chavismo propone entender que Maduro es el vicepresidente de un Gobierno constituido hace más de seis años, y que, por lo tanto, le toca sustituir al presidente ausente y convocar elecciones. Maduro quedaría así en la posición privilegiada que Chávez disfrutó en sus últimas competencias electorales: la de candidato-presidente, con todos los recursos del Estado a su disposición. Se trata de un planteamiento que aún no cuenta con respaldo explícito del Tribunal, aunque este se da por descontado.

El Mundo

Duelo en el corazón de Venezuela

 

Jacobo G. García | Daniel Lozano | Caracas

La marea roja del chavismo, que tantas veces acompañó alfallecido Hugo Chávez en sus demostraciones de fuerza en la calle, se desplegó este miércoles en Caracas. Pero esta vez no cantó ni vociferó. Sólo lloró. Sólo lágrimas y la música de Alí Primera, el Víctor Jara o Silvio Rodríguez de Venezuela, parecían habitar en una ciudad que volvió a partirse en dos. Media Caracas mostraba su dolor al paso del cortejo fúnebre mientras otra media guardaba silencio y decidió cerrar las puertas de sus comercios en medio de un ambiente pesado, denso, incluso tenso en algunos puntos.

El epicentro del dolor bolivariano estaba en el Hospital Militar Carlos Arvelo. A las 10.30 de la mañana hora local (16.00 hora española) salió el ataúd del lugar donde Chávez supuestamente ha pasado los últimos días de convalecencia. Todavía en las puertas del hospital, las lágrimas de la madre de Chávez, junto al féretroemocionaron a muchos de los militares que portaban el ataúd. Doña Elena lloró desconsolada mientras escuchabas las prédicas del sacerdote: “Quien cree en ti señor no morirá para siempre”.

Caos, empujones y decenas de personas vestidas de rojo junto a la caja de madera con los restos del líder bolivariano. Las notas del himno nacional acompañaban la salida antes del inicio del recorrido por las calles hasta llegar a la Academia Militar, donde se instala la capilla ardiente para que el pueblo venezolano pueda durante tres días dar su último adiós a su mandatario. El calor no menguó el entusiasmo de los chavistas, que siguieron el féretro durante siete horas.

La canción ‘Venezuela’ de los españoles Pablo Herrero y José Luis Armenteros abrió el último baño de masas del líder bolivariano. El ataúd iba colocado en un vehículo descubierto y tras él miles de personas vestidas de rojo. Entre ellos caminaba el nuevo presidente interino Nicolás Maduro, quien gracias a su altura destacaba entre la masa caminando con gesto de tristeza.

“Ha desaparecido físicamente, pero él dejó una semilla que hoy recogemos los jóvenes para no abandonar nunca más la lucha revolucionaria”, explicaba una emocionada joven que esperaba desde muy temprano bajo el intenso sol de Caracas vestida con una camiseta con los ojos de Chávez plasmados.

“Chávez no ha muerto, se sembró en el pueblo venezolano”, señalaba un ciudadano. Muchos de los ‘chavistas’ avisan a la oposición y a los ‘yanquis’ de que “van a defender su soberanía, su revolución”.

Tras siete horas de recorrido, el cortejo fúnebre ha llegado a la Academia Militar. Lugar simbólico para el comandante, ya que en ese lugar inició su carrera militar y conoció a muchos de los que serían sus compañeros de viaje al poder. “Aquí nació Chávez”, dijo él mismo en una entrevista hace unos años. Precisamente este edificio albergará hasta el viernes la larga despedida de los venezolanos.

Los ciudadanos hacen ya interminables colas para poder dar el último adiós a Chávez. Antes del pueblo, los familiares y las autoridades hicieron la guardia de honor junto al ataúd de Chávez.

Un pueblo que despide a su padre

Durante el masivo recorrido por la capital venezolano, por la megafonía sonaban los versos del cantautor Alí Primera, mismos que Maduro olvidó durante su histórica alocución. Gracias a la ayuda del canciller Elías Jaua, hoy es el gran eslogan del oficialismo: “El que muere por la vida no puede llamarse muerto”.

También desde muy temprano los simpatizantes de Hugo Chávez se concentraron en la Plaza Bolívar de Caracas, para consolarse recordando alguna de sus mejores frases: “expresar su dolor tras la muerte de su líder. Era la despedida de un pueblo que despide a su padre” tal y como dijo Jaua.

El Gobierno venezolano declaró siete días de duelo nacional y la suspensión de clases escolares hasta el próximo viernes por la muerte de Chávez y anunció para el próximo viernes el funeral de Estado.

El canciller venezolano, Elías Jaua, ha informado de la presencia de cerca de diez mandatarios en el funeral de Chávez en Caracas, adonde ya llegaron los de Argentina, Cristina Fernández; Bolivia, Evo Morales; y Uruguay, José Mujica. El luto de Venezuela se ha convertido en un luto compartido.