Un retiro privado, casi secreto, de representantes de una docena y media de religiones, espiritualidades y creencias en Los Teques fue la primera manifestación real de la propuesta de la Iniciativa de Espiritualidades por la Sanación de y la Paz de Venezuela.

Este proyecto se viene trabajando desde hace meses y por ello hicimos una mención reciente en estas páginas y nuestra columna en El Universal.

El encuentro del pasado 13 al 15 de junio fue realmente ecuménico. Como bien señaló un Obispo católico presente: ¨Una unidad inter-religiosa puede tener más poder que una sola fe¨. El deseo de todos ellos es estar preparados para eventuales enfrentamientos y con el diálogo y la oración poder evitarlos. Los participantes del proyecto que arrancó con este primer encuentro están entusiasmados y seguros de lograr la participación de todo el país en la búsqueda de la reconciliación y la paz.

La participación del Nuncio Apostólico, Monseñor Pietro Parolin, el pasado fin de semana le dio un carácter más importante a los temas allí tratados pues coloca la iniciativa en la palestra pública.

Parolin dejó caer muchas buenas palabras ante la audiencia tan variada en sus creencias.

Importante destacar algunas como ésta: ¨Las tinieblas no se disipan imprecando contra la oscuridad, ni mucho menos empuñando las armas: ¡Las tinieblas se alejan al encender faros de luz!¨…¨Las religiones están al servicio de la Paz¨…En términos positivos, decir que las religiones están al servicio de la paz, significa reafirmar que a ellas, y sobre todos a sus líderes, les corresponde la tarea de construir y de ayudar a construir la paz. Y significa reafirmar que ellas poseen los altos recursos necesarios para superar las divisiones y fomentar la amistad recíproca, el respeto, la tolerancia, o -mejor aún- el reconocimiento del “otro”, así como la concordia nacional e internacional. ¡Queremos y debemos ahora ofrecer, humildemente, estos recursos a Venezuela y a todos sus habitantes!¨…¨¨Nuestras diferencias no nos deben estimular al enfrentamiento, y mucho menos, al desprecio del otro. Antes bien, nos deben estimular al encuentro fraterno y al diálogo constructivo¨.

Cerró el Nuncio Apostólico con esta admonición, que debe augurar buen futuro a la iniciativa: San Francisco de Asís, hermano universal, puede convertirse en una figura inspiradora para todos nosotros en el empeño común de sanar heridas, de construir puentes y de caminar juntos por los senderos de la paz en esta soñada y deseada  “Tierra de Gracia”¨.

Conseguimos el texto íntegro de su intervención y con el permiso de los integrantes de esta pacífica y positiva idea las coloco a continuación:

SALUDO DEL NUNCIO APOSTOLICO DE BENEDICTO XVI, MONSEÑOR PIETRO PAROLIN  A  LOS   PARTICIPANTES EN EL RETIRO DE ¨VENESANAPAZ¨.

 

Los Teques, 14 de junio de 2012

Respetables Señoras y Señores y queridos amigos:

Estoy contento por estar presente, aunque sea brevemente, en este Retiro, que constituye la primera fase de la Iniciativa de espiritualidades por la Sanación y la Paz de Venezuela (VENSANAPAZ 2012), y de poder tomar la palabra para saludar fraternalmente a todos los participantes y, también, agradecer a los organizadores por haberme invitado y darme la oportunidad de dirigirme a Ustedes.

Todos estamos convencidos de que: 1) Venezuela está necesitada, en forma apremiante, de una gran sanación y de paz, frente a la situación de desazón y tensión que se vive en estos tiempos; 2) en el fondo, muchos problemas que agobian al país, como la conflictividad, la violencia y sus diversas expresiones, tienen su origen en una enorme crisis de valores, en una crisis ética y moral; 3) en el actual contexto socio-político venezolano existe una gran necesidad y se tiene sed de paz y reconciliación; como lo expresa el Episcopado católico en el documento publicado en enero pasado, el cual ha propuesto que el 2012 sea el Año de la Reconciliación Nacional, en base a las siguientes consideraciones: “Cuando se hace el inventario de las necesidades y expectativas del país, destacan como más urgentes la seguridad, el empleo, la vivienda, la salud, la orientación y la calidad de la educación, los servicios viales y la capacidad alimentaria (…) Sin embargo hay un anhelo que se debe tener como máxima prioridad: la reconciliación de los venezolanos” (n. 1); 4) y, finalmente, de que las Iglesias, las comunidades eclesiales, las religiones, las tradiciones religiosas, las espiritualidades y todas las personas que buscan la verdad, pueden dar un significativo y eficaz aporte en este sentido.

Y es por esto que hoy nos encontramos reunidos aquí. Las tinieblas no se disipan imprecando contra la oscuridad, ni mucho menos empuñando las armas: ¡Las tinieblas se alejan al encender faros de luz! VENSANAPAZ, junto a otras iniciativas que están programadas a otros niveles, se propone poner en alto la antorcha de la reconciliación y de la paz, sabiendo que Venezuela y el mundo necesitan su luz.

Creo que nuestro común esfuerzo puede encontrar una inspiración oportuna en la intuición del Papa Juan Pablo II, que se concretizó en la Jornada de Oración por la paz en el mundo realizada en Asís, el 27 de octubre de 1986. Esta Jornada se repitió, por iniciativa del mismo Papa, el 24 de enero de 2002. Y fue reeditada, veinticinco años después, el pasado 27 de octubre de 2011, por el Papa Benedicto XVI; con otra jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo; bajo el lema: “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz”. Me ha gustado mucho que se haya hecho alusión explícita de dicho encuentro en los documentos preparatorios a este Retiro y de que haya sido evocado en las conversaciones que hemos tenido con el Señor Frank Bracho y el P. Raúl Herrera, s.j.

He vuelto a leer, en estos días, los discursos que fueron pronunciados en las mencionadas memorables jornadas de Asís, y ello me ha permitido, ahora, resaltar algunos puntos que, sin duda, podrán ayudar al trabajo de estos días de consultas e intercambio informal.

Las religiones están al servicio de la paz.  He aquí el debate retomado en particular por Benedicto XVI, al denunciar el absurdo  de la religión como causa de violencia. Sin entrar directamente en el tema, recordemos sólo lo siguiente de su planteamiento: “Esta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción” (Benedicto XVI). Lo que sumó a lo dicho por su gran antecesor: “Quien utiliza la religión para fomentar la violencia contradice su inspiración más autentica y profunda” (Juan Pablo II).

Pero, en términos positivos, decir que las religiones están al servicio de la paz, significa reafirmar que a ellas, y sobre todos a sus líderes, les corresponde la tarea de construir y de ayudar a construir la paz. Y significa reafirmar que ellas poseen los altos recursos necesarios para superar las divisiones y fomentar la amistad reciproca, el respeto, la tolerancia, o -mejor aún- el reconocimiento del “otro”, así como la concordia nacional e internacional. ¡Queremos y debemos ahora ofrecer, humildemente, estos recursos a Venezuela y a todos sus habitantes!

Ciertamente, cada uno de nosotros ya lo está haciendo por cuenta propia, o a nombre de su comunidad religiosa o de su espiritualidad. Sin embargo, la iniciativa de VENSANAPAZ brinda una excepcional ocasión para hacerlo juntos. Esta es otra de las conquistas fundamentales de Asís, que quiere ser y expresar, precisamente, un caminar juntos hacia la verdad, un decidido compromiso de todos por la dignidad del hombre, un hacerse cargo, en común de la causa de la paz, contra todo tipo de violencia (Benedicto XVI).

Nuestras diferencias no nos deben estimular al enfrentamiento, y mucho menos, al desprecio del otro. Antes bien, nos deben estimular al encuentro fraterno y al diálogo constructivo. A  partir del cual, sin hacer concesiones a algún modo de relativismo ni sincretismo, ofrezcamos juntos un servicio a la sociedad venezolana, conscientes del origen común y del común destino de la humanidad (Juan Pablo II) … como muy bien lo resumen los documentos preparatorios de VENSANAPAZ, en los cuales se afirma:“desde la unidad en la diversidad, para el bienestar de todos y con el propósito común de servir al natural Plan del común Creador”.

Nos une, también, la convicción de que la paz va mas allá de los esfuerzos humanos, y que su fuente y su realización se encuentran en aquella Realidad que está más allá de todos nosotros. Y así lo expresamos a través de la oración que, naciendo de las diferencias existentes, trata de expresar una comunicación con un Poder que está más allá de todas las fuerzas humanas. La paz depende, fundamentalmente, de este Poder que llamamos Dios y que, nosotros los cristianos, creemos que se ha revelado en Jesucristo: “El es nuestra paz” (Ef 2,14), para usar una expresión de san Pablo. Su nacimiento fue saludado por el canto de los ángeles: “Gloria a Dios en lo más alto de los cielos y paz a los hombres que Él ama” (Lc 2,14). Y Jesús predicó el amor entre todos, también entre los enemigos, y proclamó felices a aquellos que trabajan por la paz (cf. Mt. 5,9).

¡Trabajar por la paz! La oración por la paz debe, entonces, estar acompañada por una apropiada acción por la paz; una acción atenta a las exigencias de la justicia, las cuales son inseparables del logro de la paz; una acción plena de humildad, de amor y de respeto de unos a otros, como seres humanos.

Con estas reflexiones quiero augurarle todo el éxito posible a esta iniciativa. San Francisco de Asís, hermano universal, puede convertirse en una figura inspiradora para todos nosotros en el empeño común de sanar heridas, de construir puentes y de caminar juntos por los senderos de la paz en esta soñada y deseada  “Tierra de Gracia”.  Gracias por la atención.