El cara pintada Aldo Rico enfrenta a CK por la delincuencia
Aldo Rico, el otrora temible capitán “Cara Pintada” que se alzó en 1987 contra el gobierno de Raúl Alfonzin en la Base de Campo de Mayo en Buenos Aires pidiendo una AmnistÃa General y que comando un grupo de soldados en Las Malvinas, hoy esta enfrentado al gobierno de Cristina Kirchner por varios temas, entre los que destaca la inseguridad reinante en el paÃs austral acusando al gobierno de no querer combatir la delincuencia inundando los juzgados con jueces abolicionistas.
Rico fue alguna vez admirador del Presidente Chávez y tengo entendido que alguna vez se vieron en la capital argentina. Creresole existÃa por esos dÃas.
El parecido de la situación argentina en cuanto a la impunidad de los delincuentes y el encierro de los ciudadanos en sus casas ante la ola criminal con lo que pasa en Venezuela es asombroso.
Aquà el reporte del diario madrileño.
ElMundo.Es
ENTREVISTA | Habla Aldo Rico en el aniversario de la derrota argentina
Un dirigente militar argentino en Malvinas: Estábamosen manos de unos incultos
Ramy Wurgaft (corresponsal)
Rico dirigió a un grupo argentino de comandos en la Guerra de las Malvinas y estuvo al frente de la sublevación militar de Campo de Mayo.
Nuestro anfitrión ya no es el joven oficial que dirigió a un grupo argentino de comandos en la Guerra de las Malvinas, ni el temible “carapintada” que estuvo al frente de la sublevación militar de Campo de Mayo.
Pero los ademanes enérgicos de Aldo Rico todavÃa son los de un hombre acostumbrado a mandar. Por aquel alzamiento, el entonces teniente coronel fue dado de baja del Ejército y ahora sigue dando batalla en la polÃtica, como miembro del peronismo disidente.
En algunos sectores de la opinión pública, Rico provoca un intenso rechazo como en otros una profunda admiración. Para llevar adelante sus ideas, el eterno soldado de 68 años, piensa postular a diputado nacional (cargo que ejerció en 1991) o de parlamentario en la Asamblea de la provincia de Buenos Aires, en las elecciones legislativas del 2013.
Como ex ministro de seguridad de Buenos Aires (la provincia) en 1999, Rico opina que la ola de delitos que sacude a esta provincia refleja uno de los mayores fracasos de la administración Kirchner y del Poder Judicial.
“Estamos en manos un Gobierno que no quiere combatir la delincuencia y de jueces abolicionistas. FÃjese usted que el propio juez Eugenio Zaffaroni, miembro del Tribunal Supremo, es partidario de abolir el código penal. Por estas conductas, el ciudadano honrado debe permanecer encerrado en su casa mientras que los delincuentes andan sueltos. Las estadÃsticas sobre la inseguridad, mienten. Los secuestros, por ejemplo: sólo se notifican aquellos en que el secuestrador fracasa en su cometido. Los casos en que cobra el rescate y se va, no quedan registrados”. Según Rico, para revertir la situación harÃa falta devolver el honor, mejorar el salario y entrenar como corresponde a los policÃas que actualmente temen actuar por miedo a ser procesados. “Cualquiera que entienda algo del asunto sabe donde se esconden los malhechores. Pero no existe la voluntad polÃtica de ir a por ellos”.
Nos apartamos de la actualidad para retroceder a la Semana Santa de 1987, cuando Aldo Rico se alzó junto con un grupo de ‘carapintadas’ (los sublevados se pintaron el rostro con pasta de camuflaje) en la base de Campo de Mayo. Para la mayorÃa de los argentinos, el acto fue en rechazo al procesamiento, bajo el mandato del presidente Raúl AlfonsÃn, de los militares que gobernaron el paÃs durante la dictadura. Aldo Rico dice que por el contrario su propósito era pacificar al paÃs.
“AlfonsÃn tuvo el coraje de venir a Campo de Mayo, donde estábamos acuartelados. Le informé que nuestra demanda era que se promulgara una amnistÃa general, tanto en beneficio de los militares como de los miembros de la subversión (los Montoneros). De otra manera seguirÃamos cargando con el lastre de esa época turbulenta quien sabe hasta cuándo. También le sugerà que relevara los mandos de las fuerzas armadas, nominando a oficiales modernos y competentes. Creo que el presidente AlfonsÃn entendió que no pretendÃamos derrocarle a él y a su Gobierno. Sà abrir una nueva etapa de reconciliación para la Argentina”.
Un aliado histórico
Retrocediendo a la Guerra de las Malvinas, el que fuera jefe de una fogueada dotación de comandos, considera que en términos estratégicos, la ofensiva que lanzó Argentina fue absolutamente mal evaluada. “La república estaba entonces en manos de unos incultos, más brutos que un arado”, se refiere al Gobierno militar encabezado por Leopoldo Galtieri.
“Quien haya leÃdo algo de historiografÃa militar, sabe que los ingleses jamás abandonaron una colonia por la fuerza. Junto con los españoles, los soldados de la infanterÃa británica son los más duros y tenaces. El supuesto era que Inglaterra no iba a atacar y que Estados Unidos se mantendrÃa neutral. ¡Imbéciles! Estados Unidos nunca iba a abandonar a su aliado histórico”.
En cuanto al cuadro geopolÃtico de Argentina y más ampliamente de Sudamérica, Rico sostiene que la región no está aprovechando la oportunidad de constituir un bloque de peso en el mapa mundial. “El Mercosur es un instrumento estratégico fenomenal y la Argentina hace lo posible por romperlo. Cuando la presidenta (Cristina Kirchner) dice que el paÃs no debe importar un clavo, le está extendiendo el parte de defunción a ese organismo”, aclara.
“En vez de actuar en conjunto, no sólo en el plano del intercambio comercial, que también renguea, deberÃamos delinear una estrategia común para defender la soberanÃa de nuestros paÃses en el Atlántico y el PacÃfico Sur asà como en la Antártida. Debemos desarrollar una hipótesis actualizada de conflicto, no para pelearnos entre nosotros. Porque cuando las grandes potencias necesiten apoderarse de las riquezas de la Patagonia o de la AmazonÃa, créame que hallarán el modo de hacerlo”.
El Frente de Unidad Peronista, espacio polÃtico que Rico está conformando con el ex gobernador del Banco Central, MartÃn Redrado, y con los diputados Francisco de Narváez y Graciela Camaño entre otros, busca instituir en Argentina un auténtico federalismo, en que las provincias cuenten con recaudaciones propias, para evitar que el estado nacional (léase el Gobierno) ejerza un chantaje económico sobre las autoridades regionales, principalmente los gobernadores.
“Vea lo que sucede con Daniel Scioli (gobernador de Buenos Aires); el Gobierno le aplicó el torniquete y, ¿qué hizo él? En vez de ponerse firme frente a Cristina Kirchner, resolvió exprimir a los productores del campo, mediante un impuestazo. En verdad, ya es tiempo de que Argentina tenga un Gobierno como la gente”, concluye Aldo Rico.















