¿Qué está pasando dentro del régimen para que Cabello y los militares ganen más poder?
Hasta hace apenas una semana atrás el Comandante Presidente había sugerido sacar de la directiva de la Asamblea Nacional a los vicepresidentes Aristóbulo Istúriz y Blanca Eckhout y estaba reconsiderando la posibilidad de que el actual presidente Fernando Soto Rojas, un viejo guerrillero comunista, continuara al frente del ente legislativo donde ha venido atacando la corrupción impuesta en varios años de mandato por la actual jefa de la fracción parlamentaria del PSUV, la diputada Cilia Flores, ex presidenta de la misma AN.
Los enfrentamientos internos dentro del partido de gobierno han sido tan serios y graves que la propia situación degeneró en un rápido cambio de las instrucciones que hasta hace apenas unos cinco días estaban giradas.
Por un lado el ascenso al poder total en el PSUV por parte de ala militar que controla el diputado Diosdado Cabello, enfrentada al grupo de Elías Jaua y su Frente Francisco de Miranda; al grupo petrolero comandado por quien preside PDVSA Rafael Ramírez y al grupo de civiles cercanos al poder presidencial encabezado por el canciller Nicolás Maduro así como a otros factores de poder como quienes usufructúan la relación familiar con el caudillo de Miraflores, ha modificado el tablero del ajedrez rojo rojito.
Para evitar más divisiones al nombrar a Diosdado Cabello como el segundo hombre de más poder dentro del régimen el Presidente ha ordenado dejar en sus cargos a Eckhout e Istúriz para que acompañen a Cabello en la triada directiva de la Asamblea.
Cae Soto Rojas, honesto y bien intencionado en su lucha contra la corrupción de la familia Flores y su nepotismo que sobrepasó las cinco decenas de familiares enchufados en cargos, algunos sólo en papel pero cobrando completo, para evitar más disgustos en el entorno del canciller Nicolás Maduro -aunque ya separado de la abogada Flores y en búsqueda de un nuevo compromiso matrimonial- quien hasta hace sólo semanas era el “ungido” para la vicepresidencia ejecutiva de la República y de la noche a la mañana por una “premonición” del caudillo pasó a ser el candidato a gobernador del estado Carabobo en sustitución de quien hasta había sido anunciado por Chávez como el jefe de la guarnición carabobeña, el general Cliver Alcalá Cordones, a su vez caído en desgracia tras el informe presentado a Chávez en forma personal por el ministro de la Defensa de Colombia por estar supuestamente ligado a hechos ilícitos en apoyo a un buscado y ya entregado narcotraficante colombiano. Aquí la estrella del apoyo presidencial se llevó en los cachos, por motivos muy diferentes, al militar y al civil que gozaban de la preferencia del máximo líder para los dos cargos. Soto Rojas habría ido muy lejos en su afán de acabar con la corrupción de Cilia, creyendo inocentemente en el apoyo “irrestricto” de Chávez. Otro decepcionado para las filas de los creyentes rojos rojitos.
El retiro a su vez de la Vicepresidencia del dirigente del Frente Francisco de Miranda, Elías Jaua, para lanzarlo como candidato a la gobernación del estado Miranda obedecía también a ese reacomodo de las fichas de Chávez dentro del tablero burocrático.
El ascenso apresurado de Cabello a la presidencia de la Asamblea deja abierta una brecha importante para el enfermo de Miraflores: ¿Quien ocupará la Vicepresidencia Ejecutiva cuando salga Jaua en los días por venir para irse a la campaña por Miranda?
Los nombres de José Vicente Rangel, García Carneiro, Reyes Reyes, Ramírez, Rodríguez Torres y hasta Arreaza retumban tras las cortinas del despacho presidencial en Miraflores.
Esperemos el Aló Presidente que de nuevo arranca el domingo para conocer quienes reemplazaran a los cinco, seis o siete ministros que deberán irse a tratar de ganar las gobernaciones en manos de la oposición o de factores rojos rojitos mismo gobierno que ya no cuentan con el apoyo de Miraflores.
Sorpresas ya conocidas en trece años de robolución y desgobierno.
















