Desde la muerte del productor agropecuario Franklin Brito tras su “secuestro médico” en el Hospital Militar -al mejor estilo de los gobiernos de la URSS, Corea del Norte (donde el poeta venezolano Alí Lameda estuvo preso por años y fue la democracia venezolana la que logró su libertad del tirano Kim Il Sung) o Cuba- la sala Situacional de Miraflores anda revisando escenarios para evitar que el entierro del huelguista provoque manifestaciones espontáneas en varias ciudades del país además de Caracas.

De primera instancia han demorado la entrega de sus restos so excusa de estar esperando una autopsia en la que los familiares exigen tener un médico de confianza. La angustia crece pues los medios globales han destacado profusamente la muerte de Brito.

El deceso es la clásica crónica de una muerte anunciada pues el deterioro de Brito era sostenido y la respuesta del gobierno de Chávez se hacía esperar intermitentemente. Desde que hace unos meses se uniformaron de estadistas el canciller Maduro, el Vice Jaua, el ministro de Salud y otros funcionarios al “dictar una rueda de prensa” explicando que habían cumplido todas las peticiones del productor al que le arrebataron sus tierras en su afán de acabar con todos los “terratenientes”.

Las burlas a Brito, como la de Andrés “Rizarrita”, presidente de Telesur, que en un momento escribió en Twitter que el huelguista ya “olía a Formol”, la siguió hoy una de las llamadas focas más rojitas de la Asamblea: el diputado Mario Isea quien enfatizó que el gobierno “no apoyaba a terratenientes”.

Sin embargo los temores del gobierno avanzan a velocidad. Como la familia hablĂł de enterrarlo en una ciudad del interior el ejecutivo esta pensando en entregarlo en el cementerio deseado y asĂ­ evitar un velorio y unas marchas comprometedoras.