¿Enfermedad de Fidel obligó a Chávez a quedarse en Caracas?

La salud de Fidel Castro se complica, por  enésima vez, y eso hace que el presidente venezolano Hugo Chávez decida no ir a Cuba para seguir con su tratamiento de quimioterapia y se interne en el Hospital Militar “Carlos Arvelo” de Caracas para su cuarta dosis de la misma.

Si bien es cierto que el HospiMil, como se le abrevia en los mensajes militares internos, está preparado desde hace meses para alojar al mandatario, que ya una vez se recluyó para exámenes tras venir de Cuba, no se había usado todavía  para las aplicaciones de la quimio.

Los  fármacos recomendados en el protocolo clínico que dictaron los médicos cubanos y el galeno español que trata a Fidel -no los venezolanos ni los brasileros- están aquí desde que se comenzó la asistencia al enfermo de cáncer que viene insistiendo que “tuve cáncer y ya no tengo”, “estas quimioterapias son preventivas”, “Fidel me dijo que no tenía ninguna célula nueva contaminada” y otras frases más haciendo ver que su salud mejoró notablemente y que él está seguro de haber vencido la enfermedad.

Como todo en este gobierno respecto a la información -y mucho más en este caso desde que el presidente se operó en La Habana el pasado 10 de junio de un absceso pélvico- ha de hacerse de manera  extra oficial haciendo una cuasi labor de espionaje entre los ministros, los militares, los médicos cubanos y hasta entre sus amigos presidentes de Brasil, Argentina, Ecuador, Nicaragua y Bolivia para ir atando los cabos de la enfermedad en “el más impaciente paciente” como lo definió el propio Fidel Castro, convertido en su médico de cabecera. Nuevo rol para quien ya era padre, mentor, asesor y mejor amigo del caudillo barinés.

Ahora la historia “no oficial” de la última semana:

El pasado domingo 21 de agosto nos enteramos, y así lo compartí con mis seguidores en Twitter, que el ex presidente cubano había amanecido algo mal y sufrido algunos momentos de inconsciencia total.

Ello disparó las alarmas en Chávez quien pensó en viajar a la isla con la excusa de otra aplicación de las dosis de quimioterapia (aún no nos han dicho cuántas son las del tratamiento y si acaso habrá que hacerle radioterapia) y a eso se debió la noticia que circuló esa tarde sobre una petición a la Asamblea el lunes 22 para que le dieran permiso al presidente para viajar a la antilla cubana.

Ese mismo domingo Fidel tuvo una reacción positiva y se recuperó del estado comatoso en que pasó varias horas. Tras esa noticia al día siguiente no se formalizó el pedido de permiso para el mandatario venezolano.

Esta semana, Castro volvió a recaer y ha venido siendo tratado dentro del muy moderno complejo habitacional donde vive y donde le fue instalada una sala de emergencia hospitalaria, así como una unidad de cuidados intensivos, tras su grave crisis de salud en el año 2006 que lo obligó a retirarse de la presidencia cubana y entregar la misma a su hermano Raúl tras 49 años en el mando.

Fidel está en la UCI de su casa bajo estricto tratamiento y con la permanente vigilia de su familia más próxima.

¿No se deberá a esta situación inesperada que el comandante criollo decidió aplicarse la quimioterapia en Caracas y no en La Habana como ya lo hizo en julio y agosto?

Al llegar al hospital el caudillo rojo saludó a los médicos y enfermeras venezolanos -así como a los cubanos- y presentó a un tímido doctor venido de Cuba quien ha estado supervisando su tratamiento.

¿Habrá pensado que si Fidel esta delicado de salud todo el equipo médico que allá ha estado cuidándolo a él -supervisado y dirigido por el octogenario- estaría abocado al cuido de su mentor?

Todo es posible en esta relación paterno-filial, para algunos psicólogos con visos de patología, entre Castro y Chávez. La mutua dependencia del uno con el otro ha sido la excusa para esa relación entre los dos países.

Veremos qué pasa. Recordemos solamente que Fidel ha estado a punto de morir varias veces, pero no tantas como han circulado en estos cincuenta años de su poder antillano. Seguro estoy que en días hará otra de sus apariciones triunfalistas. ¿O no?

Todo esto se aclararía si no hubiera ese veto a la verdad informativa que caracteriza a los dos regímenes hermanos.

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