¿El "Zapatero" de Drácula?

¿El “Zapatero” de Drácula?

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Foto: Pedro Díaz Blum (izquierda), Bob Corker (centro) y Caleb McCarry (derecha)

 

El lugar: Hotel Marriot de Caracas.

La convocatoria: Por el llamado “Grupo Boston” donde en los años 2002 y 2003 concurrieron diputados de gobierno y oposición de Venezuela y congresistas estadounidenses de los partidos Republicano y Demócrata tratando de establecer puentes comunicacionales entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela.

Los asistentes foráneos: Senador Republicano Bob Corker de Tennessee y Caleb McCarry, “Senior Professional Staff Member” del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de los EE. UU.

Los invitados locales de medios, comunicadores, ONG, economistas y abogados: Egleé González, Carlos Raúl Hernández, Mibelis Acevedo, Vladimir Villegas, Kico Bautista, Thiany Rodríguez, Mercedes Malavé, Emilio Figueredo, Simón García, Michel Penfold, Élides Rojas, Luz Mely Reyes y Nelson Bocaranda Sardi. Como moderador del encuentro estuvo el coordinador del Grupo de Boston, el exdiputado Díaz Blum.

EL RELATO: Cuando me convidaron al encuentro con el Senador Corker de inmediato pensé en su actuación el pasado mes de mayo con la liberación de un mormón, Joshua Holt, detenido en el SEBIN por casi dos años acusado de “terrorista y complotar contra el gobierno” sin una sola evidencia de ese supuesto actuar. Allí jugó un papel importante el actual gobernador del estado Carabobo Rafael Lacava. (En un momento, en privado, pregunté al Senador como había llegado a ese funcionario y me respondió ipso facto: “él se me acercó en Caracas).

La verdadera historia es que Lacava llamó a Díaz Blum para que lo ayudara a mejorar las relaciones con los Estados Unidos sabiendo de su actuación en el Grupo Boston. Dos días después, por esas coincidencias del destino, Díaz Blum recibió una llamada de Caleb McCarry donde éste le informaba que la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Senado le habían encomendado buscar la salida de Joshua Holt de su prisión en Caracas y le pidió que lo ayudara en esa tarea. Díaz Blum le dice a Caleb que se venga a Venezuela y de inmediato llamó a Lacava para ponerlo al tanto. Con Caleb en Caracas los tres van a ver al “amigo Maduro” en Miraflores y comienzan a planear la salida de Jolt. Cuando llegó el Senador Corker ya todo estaba canalizado para que fuera exitoso.

El interés del gobernador por mediar, interceder y lograr acuerdos concretos lo han convertido –para muchos- en una versión “light”, divertida por su auto comparación con Drácula, del expresidente español Rodríguez Zapatero. Es un funcionario totalmente mediático y fanático de las redes sociales.

Mi invitación provenía del Coordinador del Grupo Boston, el exdiputado Pedro Díaz Blum quien hoy mantiene -casi como franquicia viviente- las reminiscencias de lo que fue por años el único punto de encuentro entre el chavismo y los demócratas venezolanos. Por suerte allí participó Nicolás Maduro y a eso se debe el haberle insuflado estos nuevos aires de “diálogo” en medio de tanto escepticismo, desesperanza, incredulidad y engaños a través de las últimas escaramuzas oficiales.

Para el Senador Corker esta era su tercera visita. El domingo al llegar se fue directo a una residencia en Fuerte Tiuna, junto a Caleb Charles McCarry y Díaz Blum para encontrarse con Maduro, Cilia Flores, Delcy Rodríguez y Rafael Lacava. Para el congresante “fue un encuentro largo y productivo”.  La reunión con nosotros el lunes 8/10/18 comenzó cerca de las 10 am. Él venía de una reunión con varios embajadores acreditados en Venezuela para tener “some inputs”  de lo que acontece en un país tan controversial y dividido como el nuestro. Le preocupa mucho la enorme división de los partidos opositores. Su visita es totalmente personal, así nos lo aclara, al tiempo que anuncia que ya está de salida del Senado donde ejerció por años la dirección del Comité de Relaciones Exteriores. No es tampoco mediador. El conocimiento y acercamiento con Venezuela viene desde los días fundacionales del Grupo Boston. Consideró un avance el que el gobierno de Maduro haya reconocido la existencia de una crisis humanitaria al recibir fondos de Unicef y medicinas de la Organización Panamericana de la Salud. Las opiniones fueron muy variopintas en las conversaciones. El economista Michael Penfold explicó como la inflación en el rubro comida subió 280% en un mes. Reiteró que lo económico no se puede lograr sin solución política primero. Su pregunta: ¿cómo se puede echar el país adelante? Kico Bautista habló de la consolidación del gobierno de Maduro en medio de las vicisitudes y explicó sus razones, entre ellas el poder mediático del régimen. Vladimir Villegas fue enfático en su denuncia de que el gobierno de Maduro actúa al margen de la Constitución de 1999. Alertó del deseo gubernamental de aprobar una nueva Carta Magna salida de la Constituyente para controlar aún mas a la población sin ningún obstáculo posible. “No podemos perder los derechos conquistados”, alertaba el colega de Globovisión y Unión Radio. Hay cada vez menos resquicios democráticos. Repiten algo ya usado en 2014 por el gobierno. La oposición tiene gente muy radical que quiere dirigirla a control remoto desde el exterior. Hay un gobierno sin escrúpulos y una oposición radicalizada. Villegas fue severo al pedir el referendo obligatorio para aprobar o no la nueva Constitución. La periodista Luzmely Reyes explicaba al senador que el gobierno no es popular pero no está débil. Le preocupaba que en referencia a la libertad de expresión el gobierno utilice los parámetros, nada democráticos, de China, Rusia y Turquía. El articulista de Tal Cual, Simón García, refirió los fracasos, frustraciones, extremismos, confianza y credibilidad por las que han pasado los partidos democráticos en estos años. Otro participante, el diplomático Emilio Figueredo, enfatizaba en la necesidad que tenemos de vencer la anti-política para poder avanzar en un diálogo constructivo. También para él es fundamental defender la actual Constitución de 1999. El periodista Élides Rojas ironizó sobre aquellos que han logrado cambiar el gobierno de Estados Unidos pero no al de Venezuela precisamente por esa falta de unidad. Cuando intervine le expliqué a los dos estadounidenses la falta de libertades para ejercer el periodismo, la persecución a diarios, emisoras de radio y televisión y el permanente acoso a la opinión libre. La censura, la autocensura, el bloqueo a medios digitales son parte del cotidiano quehacer periodístico. Cité el caso de la “anulación y retiro” de mi pasaporte hace solo un mes donde la cobardía oficial hace que nadie me de la cara o me de una razón para dicha inconstitucionalidad a pesar de haber introducido denuncias ente el Saime, la Defensoría y la Fiscalía General.

Corker se va el martes, al amanecer, a su país. Dejó claro que en estos momentos globales el foco está puesto en Rusia, China y Siria, no en Venezuela a pesar de las menciones que diariamente se hacen. Tiene tiempo escuchando a los “duros” que van a Washington anunciarle que “Maduro ya va a caer”. Otros han pedido que no impongan mas sanciones pues al no dejarlos salir del país se harán mas duros contra los miembros de los partidos democráticos. Consideró como buena, una vez mas, su reunión con Maduro. Estas frases finales, en medio de un diálogo e intercambio respetuoso tanto por él como por McCarry, fueron alentadoras: “Venezuela debe tener con una gerencia apropiada, un estándar de vida mejor que los Estados Unidos”. Hizo un chiste al final cuando expresó que tanto Trump como Maduro tienen solo un 37%de aprobación. Recordó también que ha sido crítico de su presidente. Al mediodía participó en un almuerzo donde estuvieron muchos de los integrantes originales del Grupo Boston. De allí nada supimos. Sirvió si para reactivar unas relaciones entre los diputados venezolanos que no había vuelto a ser puesta en marcha.

Una buena fuente me manifiesta que esta puesta en escena con un Senador al que le quedan apenas tres semanas en su cargo es para darle un mensaje a lo interno de los factores de poder rojo rojitos de que “si se puede negociar con los EE. UU. el tema de las sanciones y otros puntos álgidos”. Este tema los preocupa hasta el alma. Se les olvida que ya hay un acuerdo bipartidista en el Congreso estadounidense en referencia a Venezuela y que, además, es muy completo.

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