Constituyente denuncia que la boliburguesía también asalta el campo venezolano - Runrun
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Constituyente denuncia que la boliburguesía también asalta el campo venezolano

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El dirigente del PSUV señala que “ex gobernadores, ex ministros y ex altos mandos militares” se apropian de tierras que deberían destinarse a los campesinos

@pppenaloza

El llano en llamas. La marcha campesina que fue recibida el 2 de agosto en el palacio de Miraflores por el presidente Nicolás Maduro, dejó en evidencia las debilidades y desviaciones de la política agraria del gobierno y su incapacidad para alcanzar la tierra prometida de la soberanía alimentaria.

El ex diputado a la Asamblea Nacional, dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y constituyente por el estado Apure, Orlando Zambrano, advierte que las “mafias” enquistadas en la estructura del Estado y la “nueva burguesía agraria”, conformada por altos jerarcas de la revolución, crecen como la cizaña y secan la producción del país.

– Los campesinos que marcharon a Caracas denunciaron “corrupción, ineficiencia, indolencia y tráfico de influencias” en la política agrícola del gobierno. ¿Quién o quiénes son los responsables de esta situación?

– Cuando el comandante Chávez gana y asume la bandera de la distribución de la tierra, eso permitió convocar a una masa campesina importante y con Hugo Chávez el campesinado logró obtener unas reivindicaciones significativas. Después de la siembra del comandante Chávez sentimos que el apoyo que el campesinado obtuvo en la revolución no es el mismo, y que se viene desarrollando un proceso de desmontaje de las conquistas agrarias que el campesinado tuvo con Chávez.

Este desmontaje tiene que ver con desalojos de los campesinos que fueron ubicados en tierras a través de la Ley de Tierras. Hay una nueva clase terrateniente, que está aliada con los viejos terratenientes, que vienen en un proceso de desalojos arbitrarios con violación de derechos humanos en predios que fueron otorgados con carta agraria por el comandante Chávez. Articulados con jueces agrarios, aparecen con instrumentos que revocan la decisión que toma el Instituto Nacional de Tierras (INTI) en predios que fueron asignados. Eso es un desmontaje progresivo de la Ley de Tierras y las conquistas agrarias.

– ¿Por qué ocurre eso?

– ¿Quiénes son esos jueces? ¿Con quién juegan? Nosotros decimos que se ha conformado una nueva burguesía agraria, que es la que está comprando tierras y desalojando a los campesinos. Los hijos, nietos y sobrinos de los antiguos terratenientes se han aliado con esta nueva burguesía agraria para desalojar a los campesinos de las tierras. Hay tierras que fueron rescatadas por el Estado que llamamos UPSA (unidades de producción social agrícola), que algunos sectores dentro del Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) han tomado decisiones para que sean entregadas a unas personas que no se sabe cuál es el mecanismo de selección.

Cuando revisas el historial de las personas a las que se entregan esas tierras que fueron rescatadas, resulta que son familia de antiguos terratenientes, pero también se han entregado tierras UPSA a algunos militares. Cuestionamos que a la masa campesina se le agrede, no se le apoya, pero entonces a los grandes terratenientes y a la nueva burguesía agraria sí se le apoya. Esa nueva burguesía agraria que nosotros venimos denunciando está conformada por ex gobernadores, ex ministros y ex altos mandos militares que se han distanciado del proyecto revolucionario y prefieren coquetear con los sectores de la burguesía.

– ¿Cómo definiría la situación que enfrentan los campesinos en este momento?

– Ha habido un proceso de estancamiento de la política agraria. El financiamiento agrícola que logró Chávez democratizar para convertirlo en una herramienta importante para el desarrollo productivo, hoy podemos decir que esa nueva burguesía agraria ha hecho un proceso de elitización del financiamiento. No hay proceso en los últimos tres años donde al pequeño productor se le dé financiamiento. Se les da financiamiento a los grandes productores y terratenientes. Hay un conflicto en estos momentos que se puede agudizar porque la nueva burguesía agraria quiere despojar a los campesinos de las tierras y los campesinos se van a defender. ¿Qué ha ocurrido en Barinas? En Barinas hay una situación muy complicada que si no se atiende de manera objetiva, puede producir un conflicto en el campo y van a morir muchas personas. En menos de dos meses, ha habido cinco campesinos asesinados en Barinas. Dos horas después de que el presidente Maduro se reuniera con un grupo de la marcha campesina, mataron a Reyes Parra, uno de los dirigentes de Barinas. Si no aplicamos los correctivos pertinentes, se nos puede desarrollar un conflicto grave en el campo venezolano.

 

– Usted habla de una “nueva burguesía agraria”. ¿Se trataría de una boliburguesía, similar a la que se enriqueció haciendo grandes negocios con las importaciones y los dólares de Cadivi?

– Hay sectores que se enriquecieron a la sombra del gobierno, que hicieron negocios con las divisas, con la política de importaciones, que hicieron negocios cuando fueron ministros y gobernadores, acumularon capital y hoy son enemigos del proceso. Los intereses de ellos no son los mismos intereses que tiene el dirigente agrario del consejo campesino.

Hay sectores con responsabilidad de decisión de la política de nuestro gobierno que prefieren y apuestan más a la política de importación por las grandes ganancias que genera para ellos de manera individual.  Mientras exista esa lógica en la estructura de gobierno, no vamos a poder desarrollar el campo y la política de soberanía alimentaria. Hay sectores que prefieren articularse con los grandes terratenientes, con la agroindustria, y no impulsar un plan productivo con los productores medianos y pequeños en Venezuela. Si vemos el panorama, actualmente lo que está alimentando al país son los pequeños productores, porque la agroindustria que se ha enriquecido con los dólares que le ha dado el Estado venezolano no ha producido.


– Los campesinos señalaron la existencia de un “cementerio de maquinarias y tierras improductivas”. ¿Allí está la verdadera causa de la escasez de alimentos que afecta a los venezolanos?

– Debemos decir que hay una guerra económica, un bloqueo financiero, un ataque a la moneda y todo un plan para generar caos en Venezuela, pero debemos decir también que es pertinente hacer un balance de lo que ha sido la política agraria en Venezuela. En tiempos de bonanza, donde se hizo un proceso de distribución de dinero para proyectos, maquinarias e insumos, hay que decir que unos mafiosos se enriquecieron e hicieron negocios con esos recursos.

Hay unos mafiosos en instituciones de nuestro gobierno que prefirieron hacer el negocio con el financiamiento que iba para la producción agrícola. La maquinaria, mucha la vendieron a Colombia y otra la privatizaron. También tenemos que decir que se entregaron instrumentos agrarios con profundos vacíos jurídicos, lo que permite hoy que mafias dentro de los tribunales agrarios desmonten esos instrumentos agrarios o desconozcan los títulos de tierra que entregó el INTI. Debemos reconocer que quienes tuvieron la responsabilidad de desarrollar y aplicar la política agraria en Venezuela no lo hicieron como lo planteó Chávez. El legado agrario de Chávez no se ha logrado concretar. Muchos negocios ocurrieron en las carteras de financiamiento agrícola y el FONDAS (Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista), mucha mafia ocurrió en la empresa Pedro Camejo, en las Leguminosas del Alba.


– ¿La crisis denunciada por los campesinos deja en evidencia los errores de la política de expropiaciones ejecutada por el gobierno?

– La política de recuperación de tierras debió de ser muy equilibrada. Por un lado, no se debió haber afectado unas tierras que estaban productivas. La lucha agraria contra el latifundio tiene que reconocer las diversas formas de propiedad que coexisten en Venezuela. Tiene que respetar las tierras que están productivas, pero tiene que rescatar y afectar las tierras que están ociosas e improductivas. La propiedad privada debe existir y eso lo tenemos que reconocer, al igual que la propiedad social y la propiedad estatal.

Estamos sufriendo una crisis en Venezuela que, a su vez, es consecuencia del mal manejo de la política agraria por unas personas que desviaron los objetivos estratégicos de la revolución. Desde la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), estamos impulsando un espacio que llamamos la alianza nacional productiva por Venezuela.

– ¿Y en qué consiste esa alianza?

– Buscamos impulsar un proceso de articulación de los pequeños productores que no tienen tierra y de aquellos que sí están asentados, pero también de medianos e incluso de grandes productores. Un plan productivo en Venezuela debe reconocer a todos los factores que están en la producción. Hay experiencia en el país de algunos finqueros y medianos productores que tienen producción plena, no nos podemos pasar de ortodoxos y decir que esa tierra hay que expropiarla. Pero si hay una hacienda que está improductiva, tenemos que aplicar la Ley de Tierras.

– ¿Cómo evitar incurrir en excesos que vulneren la propiedad privada?

– Primero, se debe hacer inventario de todas las tierras que ha rescatado el Estado y evaluar su situación. Muchas de esas tierras son unidades de producción social agrícola que han sido asignadas a instituciones como Agrofanb. ¿Qué debemos hacer? Incorporar productores que no tengan tierras. No podemos tener unidades de producción improductivas. Estamos trabajando en un censo nacional de las familias que no tienen tierras,  para que en el marco de un plan de recuperación de tierras se puedan incorporar de forma planificada, sin afectar lo que está productivo.

Debemos reconocer que existen mafias agrícolas, esas mafias debemos combatirlas, porque nosotros tenemos sectores dentro de Agropatria que prefieren vender los insumos por la gran ganancia que les deja de manera especulativa o vía contrabando. Esas mafias operan en cada sector y municipio. Existen mafias agrícolas que impiden una distribución justa y equitativa del financiamiento. Mafias agrícolas en el INTI que respaldan los procedimientos administrativos, se están entregando documentos de tierras con grandes vacios jurídicos, lo que se convierte en un problema de inseguridad para los productores. Mafias agrícolas tenemos nosotros en los jueces agrarios, que conspiran de manera permanente para enjuiciar a productores. Tenemos más de 3 mil campesinos con medidas procesales.

Creemos que el Estado venezolano dentro del plan económico debe de considerar la producción como un elemento importante. No basta con una medida de reconversión monetaria o fiscal si eso no va acompañado de un plan productivo. Podemos reducir los niveles de importación, siempre y cuando veamos que la producción es un mecanismo para salir de la crisis, porque si vemos la importación como un negocio para que me queden las divisas ahí no vamos a lograr nosotros desarrollar el campo venezolano.


– La presidencia de Agropatria pasó de un Vicealmirante a un General. ¿Por qué no confiar a un productor del campo la conducción de esa empresa, cuyo desempeño y transparencia ha sido cuestionada por los propios campesinos?

– En estos momentos no se está aplicando la política agraria de Chávez, por eso estamos como estamos. Al campesino no lo matan las balas de los terratenientes solamente. Al campesino se le mata de dos formas: cuando lo liquidas físicamente o cuando le niegas todas las posibilidades para producir. Esto pasa por hacer una revisión de las instituciones agrarias. Yo propuse generar un proceso de articulación entre el Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) y el Ministerio de Alimentación (Minal) en uno solo. Porque cuando están separados, uno apuesta a la producción y el otro a la importación. En este momento hay gente en el MAT y el Minal que están apostando a la importación y no a la producción.

Tenemos muchos militares patriotas en Venezuela en toda su tradición histórica, pero también tenemos militares que están involucrados en grandes mafias y negocios. La realidad que se vive en cuanto al manejo del contrabando responde a unas lógicas que hay que quebrarlas. Planteamos un esquema de distribución de los insumos en Venezuela que eran las agropatrias comunales, para que funcionaran en municipios y parroquias agrícolas. Pero sacan dos camiones de insumos y los colocan en San Fernando de Apure y va a comprar todo mundo y eso no es así. Los insumos agrícolas deben ir dirigidos al que produce porque puede ir una persona que no tiene tierras ni en las uñas y se lleva los insumos, pero la familia que necesita el abono porque tiene maíz sembrado, entonces va a perder su maíz. Eso hay que corregirlo.

Necesitamos alimentar a la población. Se debe desarrollar un plan productivo que considere los rubros principales que necesitan los venezolanos para alimentarse de acuerdo al estudio de calorías que nosotros hagamos. Solo así podremos dirigir un plan estratégico que apunte a resolver estructuralmente el problema. Eso nos lleva a hacer un recorte del gasto público desordenado. En vez de estar comprando camionetas lujosas, ¿por qué esos recursos no los utilizamos para reparar un tractor? ¿Por qué en vez de tener un gasto elevado en funcionarios nuestros, en estructura de gobierno, que se gasta cualquier cantidad de plata en ropa, en derroche, por qué no se hace un recorte y eso lo dirigimos a la producción de alimentos?

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