Maduro busca lavarse la cara con Somos Venezuela

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En medio de los rumores sobre posibles conflictos en el seno del chavismo, el Presidente crea una nueva organización asociada directamente con el clientelismo y libre del desgaste que ya sufre el PSUV

Pedro Pablo Peñaloza

El presidente Nicolás Maduro lanzó el 11 de junio de 2017 el Movimiento Somos Venezuela, definido en ese momento como un “nuevo mecanismo social del gobierno bolivariano” que estaría relacionado directamente con el carnet de la patria para “optimizar el alcance y avance de las misiones socialistas”.

Sin embargo, el 27 de enero ese “mecanismo social” mutó y se convirtió en un partido político por órdenes del Jefe de Estado. “Hemos decidido legalizar por petición de las bases al Movimiento Somos Venezuela como uno de los movimientos que va a participar con tarjeta electoral en el proceso presidencial” del 22 de abril, anunció Maduro, quien entregó la conducción de esta organización a Delcy Rodríguez, jefa de la Asamblea Constituyente.

De esa manera, Rodríguez abandonó el partido fundado por el difunto comandante Hugo Chávez y saltó a la organización forjada por el actual líder de la revolución. “Quienes en algún momento tuvimos militancia en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) o cualquier otro partido hemos renunciado a esa militancia para incorporarnos al Movimiento Somos Venezuela. Los invitamos a todos a inscribirse en las redes del Movimiento Somos Venezuela”, exhortó la antigua canciller de la República.

¿A qué obedece esta iniciativa del mandatario venezolano a pocas semanas de buscar la reelección? “Diría que Somos Venezuela no es una jugada del chavismo/madurismo como colectivo, sino una jugada personal de Maduro con doble propósito”, responde el consultor político Edgard Gutiérrez.

“Por un lado, el menor de sus efectos es construir un nuevo vehículo que no cargue con todos los lastres de la marca PSUV y que le permita conformar un nuevo aparato sin sus vicios y con mucho mayor margen de maniobra. Este nuevo espacio también le serviría a Maduro para potabilizar alguna intención de voto por fuera del apparatchik. En términos sencillos, te ofrezco esta nueva tarjeta si no te gusta ninguno de los partidos”, comenta el asesor de campañas electorales.

Gutiérrez opina que “el segundo efecto podría ser el más importante y todavía debemos ver más señales para estar seguros: es la manera de arrinconar y eventualmente maniatar a Diosdado Cabello, la segunda figura con mayor peso en la coalición oficial, aunque cada vez con menos poder. Hay muchos rumores y algunas señales, casi simbólicas todas ellas, pero que apuntan a que Maduro podría intentar profundizar su purga y consolidar su mandato dentro de la élite gobernante”.

Si la hipótesis del cisma en la cúpula llegara a ser cierta, añade el director de Venebarómetro, “esto no quiere decir que Cabello –primer vicepresidente del PSUV- desaparecería de inmediato. Estimo más bien que sería algo ejecutado a fuego lento y cuyas verdaderas acciones veríamos materializadas después de las votaciones presidenciales del 22 de abril”.

Con cautela

En paralelo al nacimiento del Movimiento Somos Venezuela, Cabello ha impulsado una campaña en redes sociales para reivindicar la imagen del PSUV que ha venido acompañada de un proceso de “carnetización” de la militancia. “Vamos pueblo noble, sigamos dando la batalla, gritemos juntos #SoyPsuv, soy Chávez, soy futuro, soy patria, vamos todos los de Chávez a sacar el carnet de nuestro partido”, promueve el constituyente, quien informó este lunes 26 de febrero que ya contabilizaban 1.169.357 “carnetizados”.

El profesor John Magdaleno evitar hacer conjeturas sobre las posibles fricciones en el seno del oficialismo. “Esa hipótesis de trabajo es prematura, requeriría mayor evidencia, no tenemos suficientes elementos para saber si el conflicto es de tal magnitud que deben buscar una plataforma alternativa para excluir a Cabello”, aclara el politólogo.

Magdaleno considera que Maduro pretende “reconfigurar y relanzar la coalición chavista” creando una opción frente al Gran Polo Patriótico (GPP). Recuerda que el Partido Comunista y Patria Para Todos, principales socios del PSUV, han cuestionado públicamente las acciones del gobierno y demandan permanentemente una “dirección colectiva” de la revolución, lo que genera ruido en la alianza.

El especialista en análisis de datos resalta que la identificación de los votantes rojos con el PSUV ha venido cayendo en las encuestas hasta rondar 18-20%, razón por la cual el mandatario podría refrescar su imagen con la tarjeta del Movimiento Somos Venezuela para atraer al “chavismo descontento”.

A pesar del revuelo que ha provocado la irrupción de la flamante organización encabezada por Delcy Rodríguez, Magdaleno observa que “no hay novedad estratégicamente hablando. Lo que más le dio popularidad al difunto presidente Hugo Chávez fue su política social y en lo esencial Maduro reproduce esa fórmula estratégica, recurriendo a la satisfacción de las necesidades sociales de los estratos más bajos, vinculando la nueva plataforma con el carnet de la patria y la actualización de las misiones”.

Dinero público

El estadístico Félix Seijas Rodríguez indica que la aparición del Movimiento Somos Venezuela forma parte de la reacción del chavismo tras la penosa derrota sufrida en los comicios legislativos de 2015. “Si bien está en sintonía con el espíritu de la ‘revolución’ de Chávez, la experiencia de las parlamentarias le enseñó al chavismo que el sistema de control social que hasta entonces ejercía debía rediseñarse. Así comienza esta nueva etapa que armó una estructura con una imagen específica asociada a la repartición de beneficios por parte del Ejecutivo”, sostiene el experto.

“Al elector que valora los beneficios que recibe o que espera recibir a través del carnet de la patria, se le está poniendo al frente una estructura que lo lleva directamente a asociar el beneficio con el voto”, explica Seijas Rodríguez, quien subraya el hecho de que este partido ha sido “financiado de manera abierta, pública y notoria con recursos del Estado”.

En la carrera del clientelismo, el Movimiento Somos Venezuela tendría la capacidad de sacarle alguna ventaja a su hermano mayor. “Puede que con la tarjeta del PSUV no exista  la asociación directa -a nivel de percepciones- con la estructura de reparto de beneficios. Además, la tarjeta del PSUV cada vez se asocia más con ‘radicales’, y eso se viene convirtiendo, lentamente, en una barrera para mantener votantes”, manifiesta el director de la firma Delphos.

Seijas Rodríguez no descarta que las tensiones internas del oficialismo hayan llevado al Presidente a fundar esta nueva organización. “Si bien siempre hemos dicho que manejan muy bien sus conflictos y no los dejan colar en la opinión pública, ahora podemos ver síntomas claros de ellos, con deslindes, persecuciones y marginación de diferentes piezas. Podrían estarse preparando para un problema mayor en cuanto a la propiedad de los colores y la marca”, concluye.

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