Cementerio del Este: la vecindad de Arturo Uslar Pietri y Heyker Vásquez

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Parcela 22 del Cementerio del Este

Un hombre con botas de hule, chaleco, lentes de seguridad y casco corta la grama con una podadora; otro vierte agua sobre las tumbas, con una manguera. Ambos son parte del verde y apacible paisaje del Cementerio del Este en La Guairita, municipio El Hatillo, al Sureste de Caracas. Temprano en la mañana ningún carro transita por las accidentadas veredas y un trío de personas ataviadas con ropas blanco y negro conversa frente a la capilla velatoria principal.

Es una escena de recogimiento diametralmente opuesta a la convulsión vivida el pasado miércoles 17 de enero, cuando miembros del colectivo Tres Raíces y de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana, enterraron a su compañero Heyker Vásquez. Tampoco se asemeja al revuelo, cuatro días después, por la militarización del camposanto debido al sepelio del policía rebelde Óscar Pérez y dos de sus compañeros: Abraham Agostini y José Alejandro Díaz Pimentel.

La necrópolis es la última morada de personajes venezolanos emblemáticos como los expresidentes Rafael Caldera, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez, así como del cantautor Simón Díaz, la periodista Sofía Imber, el narrador Marco Antonio “Musiu” Lacavalerie, el músico Hugo Blanco o el intelectual Arturo Uslar Pietri, entre otros.

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Desde 1960 y con 170 hectáreas, el Cementerio Metropolitano Monumental y el Cementerio del Este Promociones y Ventas, además de la Funeraria Monumental (propiedades del Grupo Kaufman), han ofrecido la alternativa a los venezolanos de enterrar a sus deudos en un paraje apacible y alejado de la ruidosa ciudad. Concebido para la familia de clase media y alta, el lugar sigue en renovación y actualmente se construye una ampliación de 8 capillas velatorias nuevas, una cafetería y 430 puestos de estacionamiento.

El precio de una parcela particular en La Guairita ronda los 30 millones de bolívares. Un funeral, dependiendo del tiempo de duración (de 6 a 24 horas) y de si es inhumación o cremación, oscila entre los Bs. 14 y los 37 millones.

Las parcelas 22, 28 y 42

Sitio de descanso eterno de expresidentes e intelectuales, también es el hogar definitivo de figuras como la de Vásquez, quien según la cuenta de tuiter @DignidadMP, manejada por fuentes del Ministerio Público vinculadas a la Fiscal General en el exilio, Luisa Ortega Díaz, posee seis investigaciones: cinco por homicidio y una por extorsión.

El día del entierro de Vásquez, más temprano en la mañana, una ráfaga de tiros despertó a los vecinos del 23 de Enero. Las detonaciones anunciaban la partida del cortejo fúnebre y la activación de otros miembros de colectivos de la popular parroquia de la que Vásquez era vecino y líder. El homenaje causó un embotellamiento en la autopista Francisco Fajardo sentido Oeste-Este y quedó registrado en las redes sociales. Más tarde, la imagen de individuos portando pasamontañas, chalecos y fusiles en la fosa donde fue enterrado el cuerpo sin vida de Vásquez dio la vuelta al mundo.

Empleados del cementerio dicen que no es la primera vez que La Guairita es anfitriona de estos peculiares honores. Visitantes al camposanto han denunciado que han quedado atrapados en medio de rituales como el “Coliseo”, que hacen motorizados para homenajear a los fallecidos, mientras beben, fuman y muestran sus armas en la puerta del camposanto. Otros, con peor fortuna, han sido víctimas de robos dentro del lugar.

“No es nuevo ver a gente armada aquí. En la parcela 22, que es la nueva, ya han enterrado a malandros. La otra vez casi me golpean porque no supe darle a un muchacho la información que me estaban pidiendo”, dijo el hombre que regaba la grama con la manguera. “Ese día del entierro del colectivo vi cómo llegaron todos en moto con armas. Afortunadamente no pasó nada, pero si me di cuenta de que la gente estaba tensa; uno no puede hacer nada, sino dejar que ellos hagan su cosa”, agregó.

En la parcela 22, la más reciente inaugurada en el Cementerio del Este y ubicada en la parte baja del lugar, están también enterrados cuerpos de víctimas de la violencia: policías y civiles. “No es que a los malandros los entierren acá, es que esta es la más nueva y aquí se mezclan todos, el del colectivo (Heyker Vásquez) está en la parcela 28 y, Óscar Pérez ,en la 42”, dijo otro empleado del camposanto, quien prefirió no revelar su identidad.

El trabajador aseguró que ha presenciado varias escenas similares a la del sepelio de Vásquez, quien también empleaba el nombre de Adriun Ugarte, alter ego que develó el Ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, en la alocución posterior a la masacre de El Junquito. “Ellos enterraron a su colectivo y se fueron. No es la primera vez que sucede, aquí ya hemos visto a gente que viene con armas; a veces son policías, echan tiros al aire, algunos son de salva, bueno eso es lo que dicen”.

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“El cementerio no se puede negar”

Una de la señoras que ofrece café y agua en las capillas centrales de La Guairita, quien también optó por el anonimato, aseguró que mientras los restos mortales de Vásquez eran sepultados, el tiempo se detuvo. “Por supuesto que uno se asusta y también la gente que está aquí, pero cómo hace el cementerio, no se pueden negar, porque además esa es la misma gente del gobierno”.

Otra trabajadora salió al paso y aseveró que, el fin de semana del entierro de Óscar Pérez y dos de sus compañeros, el paso estuvo restringido incluso para los empleados. “Ellos trajeron los cadáveres a la morgue que está debajo de la capilla memorial; allí al lado nosotros tenemos nuestros cuarto de reposo y no nos dejaron bajar, eso estaba lleno de Guardias Nacionales y señores del Sebin. Yo estaba dejando mi guardia y no pude salir, tuve que esperar a que todo terminara”.

Pese a que el equipo de Runrun.es buscó, en persona y por teléfono, la reacción de voceros del departamento de Asesoría Legal del Cementerio del Este, nunca se recibió respuesta.

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Prohibido portar armas

La presidenta de la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Comité de Derechos Humanos Parlamentarios, Delsa Solórzano, enfatizó que el porte de armas de fuego es exclusivo para funcionarios del Estado.

“El artículo 277 del Código Penal es muy claro y dice que el porte, la detentación u ocultamiento de armas se castigará con pena de prisión de tres a cinco años”, dijo.

También se refirió a la Ley para el Desarme y Control de Armas y Municiones, que a su juicio, no ha dado resultados. “Para muestra, allí están los últimos estudios: somos el país más violento del hemisferio, estamos por encima de Nicaragua y El Salvador, que ya es bastante decir”.

Según Solórzano, espectáculos en los que se exhiben armamento, como el acaecido en La Guairita, son el reflejo de una sociedad corroída por la violencia. “Nos acostumbramos a vivir en medio del dolor y la muerte. Se ha banalizado la violencia y eso se refleja en situaciones como esta”.

Hizo hincapié en que toda la ceremonia de despedida del líder de colectivo Tres Raíces fue una violación a los Derechos Fundamentales del ciudadano. “Portar un arma, y mucho más accionarla, es un delito. Entonces, estos señores que se andan paseando por la ciudad, ¿a quién le rinden cuentas?”.

Apuntó que cualquier persona puede enterrar a su ser querido en donde le plazca, siempre y cuando cumpla con los parámetros establecidos en la Ley para la Prestación del Servicio Funerario y Cementerios. “Mientras a este señor, del que por cierto nunca tuvimos acceso al acta de defunción, le rindieron honores, a la familia de Oscar Pérez le negaron el derecho a que los actos fúnebres hubiesen sido oficiados bajo la religión evangélica cristiana que profesaba. Tuvieron que ser presididos por un sacerdote católico, porque fue lo que ellos consiguieron”.

 

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