Desplazan a antiguos aliados de Chávez para consolidar el madurismo

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Con la reelección en la mira, Nicolás Maduro coloca sus fichas en posiciones clave y desplaza del poder a antiguos aliados de Chávez. Esta estrategia le permitió a efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana -componente militar con mayor relieve político y mayor lealtad hacia el presidente-, hacerse con el control de Petróleos de Venezuela. A pesar de las sanciones, el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami, incrementa su cuota de poder al controlar la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y las 20 empresas básicas de la región. Expertos estiman que con el Tesoro mermado y lealtades fracturadas parece que llegó la hora de mandar a unos cuantos pa´fuera

@gitiw

El presidente Nicolás Maduro cambió la tonada tras la imposición de la Asamblea Nacional Constituyente. Con ese hito consolidó su poder de cara al fragmentado universo chavista y, de paso, fulminó la unidad dentro de la oposición. Mientras sobraron los recursos, Maduro pareció tararear “Entren que caben 100”. Hoy, con un Tesoro escaso y con la inminencia de las elecciones presidenciales, entona sin rubor que ya “no hay cama pa´tanta gente”.

De acuerdo con la firma ORC Consultores, el chavismo sin Chávez es un universo repartido en al menos ocho facciones: el clan de Maduro, una casta militar heterogénea y aparentemente acéfala, la del vicepresidente ejecutivo, la del PSUV, la de los militares “originarios” del 4F, la del Frente Francisco de Miranda, la de los huérfanos de Chávez y la del Gran Polo Patriótico a la que se suma el chavismo disidente.

“El poder que detenta Maduro se fundamenta en un equilibrio estratégico y en un pragmatismo a toda prueba. Yo no veo conspiraciones ni facciones interesadas en golpes de Estado en este momento. Ciertamente hay varios grupos pero hay que ver quién está detrás de ellos. El ascendente es Maduro, salvo en algunos grupos que aún se resisten, los cuales, por cierto, están de salida. Es una realidad que los representantes del 4F y del 27N van de salida del poder. Está por verse si lo harán tranquilos”, apunta la directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel.

El mapa del poder en Venezuela se modifica con una velocidad vertiginosa, sin embargo, una tendencia ha sido inequívoca durante los últimos tres meses: “La facción casta militar consolida más posiciones, de hecho, tiene más poder que la facción de Maduro. El grupo de Tareck El Aissami, si bien tiene menos posiciones, detenta unas muy importantes. La facción del 4F disminuyó su peso pero sigue representada por Vielma Mora en el Ministerio de Comercio Exterior. En términos de las siete vicepresidencias, cuatro están en manos de militares -tres de la casta y uno del 4F-, las otras están en manos de Elías Jaua, Ricardo Menéndez y Jorge Rodríguez”, detalla el director de ORC Consultores, Oswaldo Ramírez.

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Mapa de poder: Tres facciones giran en torno a Maduro

“¿Hasta dónde el juego de nuevas alianzas, visto que los recursos son más escasos, terminará por otorgar más poder a los militares y al vicepresidente ejecutivo?”, se pregunta Ramírez. La inquietud está bien fundada: de acuerdo con la ponderación realizada por ORC Consultores, ambas facciones detentan el control de áreas clave de la economía nacional, incluso por encima de Maduro.

El analista agrega que las recientes movidas de mata en Citgo y Pdvsa le garantizan a Maduro dominio sobre dos frentes, el político y el económico. “Las pugnas internas entre las facciones del oficialismo siempre han estado detrás del discurso de lucha contra la corrupción. En esta oportunidad se trata de una nueva táctica gubernamental para seguir desplazando al entorno de Chávez por dos razones: disminución del círculo de confianza cuando el Tesoro ya no alcanza para todos, y necesidad de armar un satélite de poder conglomerado para hacerle frente a las elecciones presidenciales del 2018”.

Desplazar del poder a los antiguos aliados de Chávez para consolidar el madurismo se perfila como una estrategia clara de Maduro. “Un gobernante no puede permitir que sus predecesores y aliados le hagan sombra a su juego de poder. Es por ello que Maduro buscará seguir siendo presidente mediante 6 variables de control social: alimentos baratos, represión y miedo, hegemonía comunicacional, divisas (si pagar deuda o comprar alimentos) y control del acceso al poder a otras facciones”, se describe en un documento de ORC Consultores.

 

Facción de Maduro: juego de equilibrios

Ramírez destaca que los recientes cambios ministeriales favorecen a la familia presidencial, facción de Nicolás Maduro, quien se blinda frente a las elecciones y mantiene el control comunicacional para su beneficio, al tiempo que mantiene la lealtad de otras facciones mediante la promesa de cuotas de poder significativo.

“Venezuela enfrenta un nuevo panorama en la composición de poder con los cambios que se han dado tras la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y posteriormente con el rebalance que trajo la elección de gobernadores del 15 de octubre. Hoy Maduro concentra más poder y relegó a otras posiciones a sus antiguos aliados”, señala Ramírez.

Si bien la facción de Maduro se ha visto fortalecida tras la asunción de la ANC, al mandatario le quedan aún dos enemigos: la creciente crisis económica y el descontento social por el hambre y el desabastecimiento.

Al menos discursivamente, las destituciones de la directiva de Citgo, a saber, la del presidente José Ángel Pereira y cinco vicepresidentes, Tomeu Vadell, Alirio Zambrano, Jorge Toledo, Gustavo Cárdenas y José Luis Zambrano; más la del presidente de Pdvsa, Nelson Martínez, y la del exministro de Petróleo, Eulogio Del Pino, que se sumaron a la del presidente del Instituto Venezolano de los Seguros, teniente coronel Carlos Rotondaro -todos cercanos a otras facciones-, le podrían permitir a Maduro demostrar que lucha contra esos problemas.

“¿Qué vendrá luego? ¿Será la caída de Rafael Ramírez y el inicio de la persecución de quienes quedan del círculo heredado por Chávez, o estas acciones obligarán a Ramírez a permanecer leal y doblar la rodilla?”, se pregunta el director de ORC Consultores.

Casta Militar: “Viene la tiranía a Pdvsa”

Con el argumento de reestructurar el área petrolera, Maduro nombró al M/G (GNB) Manuel Quevedo como ministro de Petróleo y Presidente de Pdvsa en sustitución de Eulogio Del Pino y Nelson Martínez respectivamente, ambos civiles y con una larga carrera en la industria. En 2016, una investigación de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional determinó que el daño patrimonial a Pdvsa durante la gestión de Rafael Ramírez alcanzó los 11 mil millones de dólares debido a esquemas de corrupción.

“Con Quevedo, Pdvsa es tomada finalmente por el sector militar y esta facción asume una cuota de poder importante. Estos brindan a Maduro estabilidad en el poder. Son los estabilizadores y, en el marco de un Tesoro mermado, son los que pueden quedarse con una porción”, se describe en el documento de ORC Consultores.

La directora de Control Ciudadano explica que si bien el ascenso de los militares al poder ha sido una constante desde los tiempos de Chávez, la presencia de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana no tiene precedentes. “La GNB nunca había detentado tantos puestos de poder y de tan alta importancia”.

Para San Miguel, la escasez de recursos económicos no es lo que necesariamente genera la  cohesión de los militares en torno a Maduro. “Recursos hay en Venezuela para enriquecer los bolsillos de muchos. La alianza con los militares es el método que eligió Maduro como fórmula de poder. En un principio fue un método de sobrevivencia. En política esto se conoce como ‘estrategia de la contención’, la búsqueda del equilibrio. Maduro construyó su equilibrio con el apoyo militar”.

La experta en el tema militar agrega que el ascenso de la GNB a los puestos de poder responde a una retribución por su lealtad. “¿Qué es la Guardia Nacional si no el componente que le permitió a Maduro acabar con la oposición en la calle?. ¿Quién es Quevedo? El que aplastó las protestas en Caracas en 2014. Este es el premio. La GNB fue el instrumento de aplastamiento de la sociedad. Maduro está dando incentivos a esa lealtad. Y ojo, esto no disminuye a Maduro, al contrario, establece una relación de poder y de paso envía un mensaje al Gobierno”.

¿Cuál es el mensaje? “Que hay un viraje hacia la radicalización. Quevedo va a avanzar hacia una forma tiránica de conducción de Pdvsa. La tiranía va a estar a la orden del día en la petrolera. Van a buscar culpables del fracaso de la política económica de Maduro y vendrá una ola de persecución pero no solo por razones de corrupción -todos sabían que en Pdvsa se robaba, menos Maduro-, sino para una puesta en escena de cara a las elecciones”, argumenta San Miguel.

La facción casta militar controla actualmente la mayor cantidad de temas estratégicos, entre ellos, petróleo, minería, alimentación y exportaciones. “Los cuatro grandes exponentes de esta facción, sin demostrar unidad entre ellos, son el general en jefe Vladimir Padrino López; el almirante en Jefe, Remigio Ceballos Ichaso; el general Carlos Osorio, quien se desempeña como presidente de la Misión Transporte y presidente encargado de la planta de autobuses Yutong Venezuela S.A.; y la almirante en jefe, Carmen Meléndez, hoy fuera del gobierno Ejecutivo Nacional por su cargo como gobernadora del estado Lara, quizás una movida estratégica de Maduro quien logró desplazar del poder a una ficha importante para Hugo Chávez”, explica el director de ORC Consultores.

Ahora bien, ¿se trata de una facción monolítica? Ramírez lo duda. “Esta facción concentra un importante poder como estabilizador pero el tema central es si podrán ser monolíticos ante el avance de poder de Maduro o si seguirán actuando por logias, sin interconexión entre ellos, cada uno defendiendo su parcela de poder y sumando al gran juego de estabilidad”, apunta.

 

Tareck El Aissami: menos cargos pero más poder

Si bien la facción del vicepresidente ejecutivo posee menos cargos bajo su control, mantiene su importancia en el mapa como el primer grupo con poder. Tan solo en noviembre la vicepresidencia sumó bajo su paraguas las empresas básicas de Guayana, según indica el Decreto N° 3.176.

“De haber sido una persona que el último minuto de 2012 logró la candidatura para ser gobernador de Aragua -luego del fracaso como precandidato a la gobernación de Táchira, que terminó dando poder a José Vielma Mora-, El Aissami ha logrado hacerse no solo con poder económico y político, sino también ha tratado de llevar una cruzada para girar el timón de la economía nacional al tratar de imponer la tesis de la creación de empresas mixtas y de empresarios amigos del Gobierno, asunto en el que no ha tenido tanto éxito debido a la resistencia de los asesores económicos de Maduro”, sostiene un análisis de ORC Consultores.

El documento de la consultora política destaca que El Aissami tiene influencia en cinco gobernaciones: Aragua, Sucre, Portuguesa, Miranda y Falcón, las dos últimas por medio de dos nuevos aliados provenientes de la facción presidencial: Héctor Rodríguez y Víctor Clark. Esto se suma al control de las asignaciones de divisas, temporalmente suspendido, a través de Pedro Maldonado en el BCV, y ahora con el nuevo presidente de este órgano, Ramón Lobo.

 

Facción 4-F: desplazados del poder ¿por ahora?


“Si bien en el imaginario colectivo Diosdado Cabello sigue siendo un polo de poder, en la  realidad todo el grupo que lo acompañaba comenzó a ser desplazado de sus posiciones. En primer lugar, él mismo al no obtener la presidencia de la ANC como aspiraba y tener que conformarse con ser “el jefe” de los desconocidos constituyentistas. Su rol quedó en giras electorales por los estados, en actos del PSUV y su programa semanal “Con el Mazo Dando”, desde el cual pretende dictar lineamientos de acción política y obligar a personas a ‘retratarse’ con él”, dice Ramírez.

Tras las elecciones de gobernadores, varios mandatarios pertenecientes a esta facción tuvieron que entregar el poder: Vielma Mora en Táchira, Francisco Arias Cárdenas en Zulia (a pesar de que mantiene una posición como Protector del estado), Francisco Rangel Gómez en Bolívar, Ramón Rodríguez Chacín en Guárico, Francisco Ameliach en Carabobo y Carlos Mata Figueroa en Nueva Esparta.

El escándalo mediático de los galpones repletos de cajas de comida bajo el control de Ameliach, a días de perder la gobernación contra Rafael Lacava, un hombre cercano a Maduro en sus tiempos de canciller, no se explica sin un cambio radical de alianzas políticas.

¿Busca el madurismo acabar con el remanente del chavismo? “La esperanza de esta facción de realinear sus fuerzas para lanzar el chavismo 3.0 (los originales en nuevo contexto) se esfuma con los días, aunque no se descarta que puedan ser parte de una jugada desesperada ante el declive de la facción de Maduro por la debacle económica”, advierte el documento de la consultora política.

 

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