¿Qué hay de nuevo, viejo? el plan del gobierno para saltar el hambre

conejos

@franzambranor

Que si los gallineros verticales, que si sembrar ñame en el balcón del apartamento, que si hacer arepas de yuca o auyama, el gobierno ya no haya qué decir (más no hacer) para buscarle la vuelta a su incapacidad de solventar la crisis alimentaria en el país. La más reciente perla la lanzó el Ministro del Poder Popular para la Agricultura Urbana, Freddy Bernal, en una reunión de representantes de distintas carteras en Miraflores con Nicolás Maduro, al sugerir que el venezolano debía decantarse por aumentar el consumo de conejo.

El ex alcalde de Caracas propuso el “Plan Conejo” como una manera de surfear la escasez e incremento de proteínas, a su juicio producto de un orquestado sabotaje económico imperial apuntalado por las sanciones del presidente estadounidense, Donald Trump.

“Hay que hacer una campaña por radio, prensa, televisión, caricaturas (sic) por todas partes para que el pueblo entienda que no es una mascota, sino que son dos kilos y medio de carne con alta proteína y sin colesterol. Una coneja pare aproximadamente diez o doce conejitos, al año puede tener hasta 90”, dijo el ex funcionario policial. “Hay que cambiar los patrones culturales de consumo, nos han inducido a comer lo que al imperio le interesa”.

Nadie le preguntó a Bernal si las caricaturas a las que se refería eran de Bugs Bunny o Roger Rabbit, lo cierto es que la propuesta generó risas incluso entre sus colegas. Y es que la alternativa es casi una invitación a matar y degustar la mascota que se tiene en el hogar, es como el naufrago que comienza a ver con cara de bistec a su compañero de zozobra.

“Hoy dicen conejos, mañana serán perros y así”, indicó el doctor José Martins de la Clínica de Adelgazamiento en Caracas.

A juicio del especialista en estética y nutrición no hay nada de malo en comer conejo, el problema es cuando presentan la idea como una panacea frente al hambre en Venezuela.

“Cualquier proteína animal es buena, el conejo es una buena fuente de proteína, de hecho libera poco acido úrico”, aseveró el galeno.

“La carne es buena, bastante magra, pero alrededor del 40% son huesos. Cuando mucho puede aportar 120 gramos de proteína a cada persona”, completó Maritza Landaeta de Jiménez, coordinadora de investigación y docencia de la Fundación Bengoa.

“Como nutricionista tendría que decir cosas a favor de la carne de conejo, pero también ciertas debilidades, su valor nutritivo es innegable, tiene un aporte proteico importante, son alrededor de 20 gramos de proteína por cada 100 de carne”, especificó Yuly Velazco, jefe del departamento de Salud Publica de la Escuela de Nutrición de la UCV.

“Un conejo puede llegar a pesar entre 2 y 5 kilogramos dependiendo de su raza”, sentenció el veterinario Gerardo González.

Parece inverosímil que una familia de cuatro o cinco personas se alimente a punta de conejos y que reemplace el consumo proteico diario o semanal con un animal que no pasa de los tres kilogramos.

“No estoy segura si esto va a tener aceptación, ¿La población ya esta documentada sobre formas de preparación?, la carne de conejo no rinde igual que un kilo de carne de res o pollo”, informó Velazco.

“El problema con el conejo es que tiene muy poca carne, es una comida más para el paladar que otra cosa”, salió al paso Martins.

“Es un tipo de carne bajo en grasas, se aconseja en algunos regímenes de adelgazamiento, comparado con el pollo y la carne molida, el conejo es bajo en calorías”, consideró Velazco.

“La debilidad de la propuesta no es la parte nutricional, ¿Cómo propones un alimento bajo en calorías en un país donde la gente está perdiendo peso?, mejor buscar una iniciativa con mayor densidad calórica”, agregó la nutricionista y profesora de la UCV.

“La calidad de la dieta debe aportar los nutrientes que el organismo necesita, la ingesta tiene que poseer dos elementos, una dimensión cultural (compuesta por alimentos aceptados socialmente) y otra organoléptica (sabor, olor, consistencia), y en esta caso no se está pensando en ninguna de ellas”.

El occidente del país es harto conocido por la ingesta de este animal. “Se da principalmente en Lara, Falcón y Zulia, pero de ninguna manera pueden reemplazar a la carne, el pollo, pescado o huevo”, asomó Landaeta de Jiménez. “Hay gente que come chivo, iguana, eso depende de cada quien”, esbozó Martins.

“El gobierno no está descubriendo el agua tibia, en el occidente hay una cultura de comer conejo”, completó Velazco.

Pese a que Bernal lo pinta como un proceso sencillo y casi doméstico, la cría y manutención de estos animales tiene su técnica.

“Criar conejos sale costoso y es inviable, parecen propuestas que si no estuviésemos atravesando por esta triste situación económica, corresponderían a humoristas”, dijo Landaeta de Jiménez.

“Hay lugares donde se crían conejos para consumo, entiendo que en Magdaleno, estado Aragua, tienen una tradición con respecto a eso”, informó González.

“Para mi es otra propuesta sin mucho criterio zootécnico, es otra idea al azar, una producción de conejos a una escala que pueda tener un impacto alimenticio importante en la población requeriría una gran inversión, instalaciones apropiadas, alimento para el animal y supervisión de personal calificado, porque la producción a traspatios como la proponen funcionarios del gobierno no la veo viable”, indicó el veterinario.

“La manutención de este tipo de animales representa un gasto, hay que alimentarlo, vacunarlo y engordarlo ¿Cómo vas a darle los vegetales que tanto te cuestan a un conejo? Es otra idea al aire para tratar de ocultar el fracaso en materia alimentaria del gobierno”, confesó Martins.

“Los conejos son animales netamente vegetarianos, se alimentan de vegetales frescos, hortalizas, heno y un concentrado que popularmente se conoce como ‘Conejaharina’, la cual es costosa y difícil de conseguir”, reveló González.

“Nadie ha pensado en los costos de producción. Lo están haciendo de manera improvisada, no puede ser que para problemas tan serios tengas estrategias tan flojas”, añadió Velazco. “Se habla de entregarle a cada familia al menos un conejo, ellos mismos tendrían que aprender a matarlos y separar la carne de la piel, eso puede ser complicado”.

La falta de medicinas en suelo venezolano tampoco es ajena a estos seres de orejas largas. “Actualmente no hay vacunas para conejos en el país, por eso al menos a las mascotas recomendamos desparasitarlas dos o tres veces al año”, sentenció González.

“Un conejo puede provocar toxoplasmosis, parásitos y hasta rabia, no es un animal para tenerlo en un apartamento, regularmente expide pelos que pueden causar cierta alergia en algunas personas”, esbozó Landaeta de Jiménez.

“Los conejos son en líneas generales bastante limpios, pero como todos los animales y especialmente mamíferos pueden ser transmisores de enfermedades”, admitió González.

Venezuela pasó de ser una nación productora y consumidora de carne, pollo y pescado a una nación donde hay leyendas urbanas de gente cazando perros, palomas y hasta animales en zoológicos para alimentarse.

“En este país no hay cultura de consumir conejo y eso puede representar un choque para la población”, dijo González.

“Es absurdo querer acabar con la deficiencia alimentaria con propuestas como esa”, asomó la doctora Landaeta de Jiménez. “Esa medida lo que puede causar es que aumente la carne de conejo en los mercados”.

“Me preocupa el patrón alimentario, los modelo de alimentación pasan de generación en generación, no puedes imponerle un cambio a la sociedad de esa manera, la carne de conejo tiene un sabor particular ¿Se ha medido la aceptación?, ¿La tolerancia?, aquí falta un eslabón, cuando se lanza un nuevo producto alimenticio al mercado las empresas hacen un estudio previo, hacen hasta pruebas sensoriales”, sentenció Velazco.

González, quien labora en la tienda “Mascota Amigo” en Valencia, confiesa que los niños son quienes más adoptan conejos como mascotas. “Pero también hay adultos que se aparecen en consulta con sus conejos que pueden llegar a vivir hasta diez años”.

Martins advierte sobre otro inconveniente. “Se escapan y si están en el campo arrasan con toda la siembra agrícola, en Australia por ejemplo es un problema y es casi obligatorio cazarlos”.

“Desde mi punto de vista no defiendo ni me opongo al consumo de conejo, pero me parece que no puede ser una salida a la crisis alimentaria, tal vez es una alternativa”, puntualizó González.

Landaeta de Jiménez considera que es otra flecha al aire del gobierno. “Igual pasó con los gallineros verticales y los sembradíos en los balcones de las casas, es algo a lo que nos tienen acostumbrados, son medidas que duran 15 días porque carecen de asidero”.

“La seguridad alimentaria está terriblemente amenazada, no considero esto una estrategia y me parece que no tendrá éxito. No he visto al primero de un ministerio (aparte de Bernal) hablando sobre las bondades del consumo de conejo, vendiéndonos la idea. Dudo también que alguien de la comunidad científica apruebe eso. No estamos para alternativas, es imperativo que haya soluciones inmediatas al problema de la alimentación en Venezuela”, puntualizo Velazco.

 

 

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