Cuando se apelan a maldiciones indígenas porque no hay Estado de derecho

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@franzambranor 

A medida que el gobernador del estado Amazonas iba introduciéndose en su particular cólera por haber sido inhabilitado para ejercer cualquier cargo público por quince años, las caras de quienes lo flanqueaban en una rueda de prensa (Simón Calzadilla y Henrique Capriles Radonski) se iban hundiendo en el desconcierto, posiblemente nadie sabía que Liborio Guarulla iba a recurrir a una suerte de recurso esotérico para encarar su bloqueo político.

Ante la imposibilidad de librarse de esta anulación por medios democráticos y constitucionales, el mandatario regional invocó a sus ancestros y soltó una maldición contra el gobierno de Nicolás Maduro.

“Si ellos tienen poder, nosotros también y voy a convocar a mis ancestros para que la Maldición del Dabucurí caiga sobre esa gente que está tratando de hacernos maldad y les aseguro que no morirán sin tormento, les aseguro que antes de morir comenzaran a sufrir y sus almas van a vagar por los sitios más oscuros y pestilentes antes de cerrar los ojos”, dijo Guarulla.

Una semana más tarde, acompañado de chamanes, sin camisa y con una corona de plumas en la cabeza desde una tarima en Puerto Ayacucho, Guarulla esparcía polvos por los aires, danzaba y alentaba a sus seguidores a enviar la fulana Maldición hacia Miraflores.

El ritual del Dabucurí es una especie de ceremonia de integración propia de etnias, donde se ofrecen alimentos para festejar la abundancia, pero cuando se trata de una maldición el efecto es exactamente contrario y las personas que poseen riquezas terminan en un mundo de pesar y dolor.

“Es un ritual no sólo de indígenas venezolanos, sino también de peruanos y brasileños del Amazonas. Son rituales que supuestamente atraen desgracias a las personas sobre la que se envía el supuesto conjuro”, dijo el periodista David Placer, autor del libro “Los Brujos de Chávez”.

Para el sociólogo Francisco Coello este tipo de manifestaciones son propias de regímenes que cierran todas las puertas democráticas y constitucionales.

“Ante la desesperación de no poder acceder a los canales regulares, algunas personas pueden acceder a recursos mágico-religiosos”, dijo.

Coello expresó que cuando se llegan a proferir maldiciones e invocar a espíritus a ese nivel es porque algo no anda bien.

“Obviamente esta no es una solución racional. Esto que sucede no debería estar pasando”.

Para la iglesia católica por supuesto lanzar conjuros y desearle una muerte dolorosa a alguien no es cristiano ni obedece a la doctrina de perdón que profesaba Jesús.

“Yo lo veo como algo de su cultura, tiene que ver más con sus raíces, indígenas y religiosas”, indicó el sacerdote Carlos Caripá, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de La Chiquinquirá en Caracas.

“Jesús incluso en el Evangelio habla de maldiciones, si nos adentramos en las Bienaventuranzas podemos notarlo”, agregó.

“Forma parte del acervo cultural de los indígenas del Amazonas y, por tanto, no es de extrañar que el gobernador, líder indígena, haya heredado ese tipo de actos culturales o mágico-religiosos”, sentenció Placer.

El Padre Caripá coincide también en que de existir condiciones normales, los políticos no tuviesen que apelar a este tipo de recursos.

“Él apela a sus ancestros porque considera que la ayuda que necesita está fuera de nuestra realidad. Tiene que ver con alguna especie de sufrimiento”.

“Los preceptos de la Iglesia nos incitan al perdón, pero también a la justicia”, enfatizó Caripa.

En los predios de la oposición, es primera vez que estos acuden a instrumentos supranaturales, un terreno donde el chavismo ya se ha movido con intensidad, especialmente antes de la inevitable muerte de su Comandante.

“Hay que dudar de los resultados de buena parte de esos conjuros. Los celebrados para salvar la vida de Chávez tuvieron un fracaso estrepitoso. Y de eso no hay lugar a dudas, porque Chávez está muerto. Y de la última maldición del Dacuburí también se puede dudar. De hecho, el sobrino del gobernador fue asesinado pocas horas después de esa maldición. Seguramente habrá brujos chavistas que dirán que la maldición se le devolvió. Y de rituales supuestamente que logran el objetivo contrario también hay precedentes. Es el caso de la popularmente conocida como la maldición de Bolívar. Después de la exhumación de los huesos del Libertador de madrugada, algunos líderes chavistas enfermaron o murieron. Es imposible determinar una relación directa, pero los creyentes y supersticiosos (y en la cúpula del chavismo hay muchos) están convencidos de que hubo una especie de maldición”.

Las muertes relacionadas con la exhumación de Bolívar en 2011 incluyen al mismo Chávez; el ex gobernador del estado Guárico y presidente de la Asamblea Nacional,  William Lara; el diputado y responsable de la fatídica “Lista Tascón”, Luis Tascón; el general Alberto Müller Rojas; el contralor general de la República, Clodosbaldo Russián y el joven parlamentario, Robert Serra.

Coello enfatiza que existe una combinación de varios factores que desencadenan fenómenos como el de Guarulla.

“Hay un clima de conflictividad enorme, una especie de guerra civil, un desquiciamiento colectivo”.

Coello considera que los venezolanos entraron en una situación prácticamente de desesperación “y por eso la gente intenta aferrarse a cualquier opción que ofrezca una salida a esta pesadilla”.

El sociólogo explica que reacciones como las del gobernador del estado Amazonas evidencia que en Venezuela, la gente se defiende como puede. “Hay una situación de rebelión, un movimiento social y nacional de profunda indignación ante un gobierno incapaz de solucionar los problemas”.

Para Coello, si bien Venezuela es una nación mayoritariamente católica también hay mucho sincretismo, característica que permite aglutinar varias tendencias a la vez. “Es decir, esta sociedad está abierta a otras cosas y no ve un sacrilegio en ello”.

“A un hijo cuando lo despides para que vaya a una marcha no deberías encomendarlo solo a Dios, porque la labor de los órganos de seguridad del Estado es velar por las garantías necesarias para salir a protestar a la calle. ¿Cómo le explicas a un extranjero que una marcha donde los médicos van a exigirle medicinas al gobierno es reprimida por la Guardia Nacional Bolivariana?”.

El profesional de la sociología indicó que en el establecimiento de una vía cuerda y racional para recuperar los caminos democráticos, la Iglesia y las demás instituciones religiosas forman un papel muy importante.

Indicó que pareciera que la situación en Venezuela se hará peor. “No veo que esto se vaya a centrar, lo peor es que el gobierno tiene la llave para abrir la compuerta y acabar con todo esto: elecciones libres, liberación de presos políticos y abrir los medios de comunicación que controla el Estado”.

Aseveró que pese a que el discurso de los líderes de la oposición ha sido conciliador, hay situaciones que se desbordan. “Como la sucedida recientemente en Barinas, donde una población enardecida quemó la casa del CNE, luego que asesinaran a un muchacho que estaba manifestando”.

Placer es escéptico sobre el eventual efecto positivo que puedan tener estos recursos extra democráticos y hasta fuera de este mundo.

“No creo que aporte demasiado. Más bien, puede causar confusión y hacer pensar a muchos seguidores de la oposición que la única salida del chavismo es a través de conjuros, rituales y mejunjes y no con la participación activa de la ciudadanía. Pero no es una creencia exclusiva de algunos sectores de la oposición. El chavismo utilizó todo tipo de rituales con la convicción de que, a través de ellos, se aferraba y conservaba el poder”.

Placer, analista de este tipo de ceremonias, expresó que aunque mínima, en la historia republicana venezolana, las esferas del poder han estado vinculadas al ámbito esotérico.

“Hay varios precedentes de política unida a la superstición. A Carlos Andrés Pérez le pusieron unos muñecos de vudú en su almohada y el propio Carlos Ortega (ex presidente de la Central de Trabajadores de Venezuela) está convencido que Chávez hizo un ritual en su contra en África con vísceras de animales. Chávez denunció en dos ocasiones que los brujos adecos lo querían embrujar. Lo dijo hasta en un Aló Presidente. Pero les advirtió a esos brujos, que supuestamente le lanzaron un zamuro muerto a Miraflores, que él podía con esa brujería opositora. Fue un reconocimiento implícito de que él trabajaba con más brujería para contrarrestar esos conjuros opositores”.

“Pero tal vez el precedente más curioso fue que los propios indígenas del Amazonas participaron en un ritual con chamanes en diciembre de 2013 para salvar la vida del presidente Chávez. La ceremonia también se transmitió por televisión en el Canal 8 al igual que los que se hicieron con babalaos desde La Habana”.

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