Presos de Tocorón y de la PGV le piden libertad al Niño Jesús

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Reclusos de centros penitenciarios ubicados en Aragua y San Juan de Los Morros participaron el 27 de noviembre de 2015 en el primer partido intercarcelario de rugby organizado por la Fundación Santa Teresa. En el encuentro, que quedó cero a cero, los privados de libertad contaron cómo se preparan para Navidad en el interior de los penales. En el evento estuvo presente Wilmer Bruzuela, “Wilmito”, quien es conocido como el primer pran de Venezuela por las protestas, manifestaciones e incluso delitos que les han adjudicado durante los últimos 14 años en los que ha estado preso en distintos penales

Texto: Angélica Lugo

@Angelicalugob

Fotos y video: Orlando Zamora

@Odazamora

Juana Méndez se cubre del sol inclemente que hay en el estado Aragua en las gradas del polideportivo de la Hacienda Santa Teresa. Saborea un frío papelón con limón que una de las promotoras de la organización les lleva en bandejas a los familiares de los privados de libertad de las cárceles de Tocorón, también ubicada en esa entidad, y de la Penitenciaría General de Venezuela (PGV), en San Juan de Los Morros, que fueron trasladados al lugar para ver el primer partido de rugby intercarcelario de Venezuela.

Son las 10:30 de la mañana y, a las 12 del mediodía, su hijo que está preso desde hace cuatro años y tres meses en la cárcel de Tocorón por el delito de homicidio, se medirá con sus pares de la PGV. La mujer está feliz. Agradece que la fundación Santa Teresa la trasladara a ella y a su hija de tres años hasta la hacienda. Es viernes 27 de noviembre de 2015 y ese fin de semana, como por lo general lo planifica, pernoctará en Tocorón, penal del que han salido reportajes que revelan los lujos y atracciones que hay en su interior como por ejemplo: En Tocorón, el riesgo es que te quieras quedar.

“Allí la niña es feliz. Hay una piscina para los niños. Ellos tienen comida gratis en la cárcel, pueden disfrutar del zoológico, nosotros podemos ir a la discoteca y pasar un momento agradable. Adentro hay buenos espacios, de hecho, están haciendo una manga de coleo”, asegura la mujer que logró ver a lo lejos a su hijo que hace calentamientos previos al partido. Pero no se atreve a acercarse para no distraerlo.

La previa del juego

Piñate PGV

En el extremo izquierdo del campo los reclusos de Tocorón, con uniformes azules con blanco, y los reos de la PGV, con vestimenta negra con verde, esperan por su turno. Mientras unos hacen calentamientos, otros conversan para planificar estrategias que les permitan ganarles a sus pares. En uno de los toldos, que es custodiado por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y por custodios del Ministerio de Servicio Penitenciario, está Jhonny Rafael Nieves Piñate, capitán del equipo de la Penitenciaría General de Venezuela, pero entre los reclusos es conocido como Piñate.

Los últimos 13 años de su vida Piñate, de 40 años de edad, los ha pasado en prisión por el delito de homicidio. Primero estuvo tres años en Rodeo I y después fue trasladado a la PGV, en donde cumplió 10 años preso y en donde procreó a su hija de 2 años de edad, quien por cierto, lo acompaña en la Hacienda Santa Teresa. La niña no está con su madre, que suele pernoctar en el penal. En esta oportunidad está bajo la responsabilidad de su papá.

Piñate es uno de los presos que está más feliz de participar en la iniciativa de la Fundación Santa Teresa que promueve la práctica del rugby como una herramienta de prevención y erradicación de la violencia y delincuencia. El recluso, mientras cuenta cómo se preparan en la PGV para pintar el penal y decorarlo de Navidad, cuenta a modo de chiste que no pierde la esperanza de que pueda recibir un beneficio procesal que le permita bajar su pena de 16 años y 8 meses.

“Ya tengo 13 años preso y el juez no me quiere soltar. Ayúdame. (Risas) Queremos irnos a la calle. Queremos ser hombres de bien, buscar empleo, estar con nuestras familias y compartir lo más bello que es la vida. Estamos pintando el penal, montando la Navidad. Al Niño Jesús le pedimos la libertad. Bueno ministra, allí se la dejo”, dice sonriente Piñate.

Mientras el capitán de la PGV declara a Runrun.es, sus amigos del penal se le acercan para acompañarlo. Se siente el sudor de los reclusos que ya tienen varias horas bajo el sol. También es visible la camaradería que hay entre ellos. Lucen libres. Bromean entre ellos, exhiben sus cadenas gruesas de oro y de plata, mientras que otros revisan sus redes sociales a través de sus celulares inteligentes. Varios tienen el modelo Samsung Galaxy S4.

Uno de los privados de libertad invita a los periodistas a que visiten la PGV. “Solo avísenme con tiempo, que allá los recibo. ¿Están viendo a ese teniente de la GNB?, ese no me deja mal y los deja pasar. Eso sí, avísenme con tiempo”, advierte.

El primer pran de Venezuela dice presente

Wilmito

Wilmer Bruzuela, alias “Wilmito”, conocido como el primer pran de Venezuela por las protestas, manifestaciones e incluso delitos que les han adjudicado durante los últimos 14 años en los que ha estado preso en las cárceles de Vista Hermosa, en Ciudad Bolívar, de Tocuyito, en Carabobo, y de Tocorón, en Aragua, casi pasa por inadvertido entre la multitud de presos que se reunieron el 27 de noviembre en la Hacienda Santa Teresa para jugar Rugby. Pero cuando se presenta frente a las cámaras de Runrun.es queda claro que se trata del primer preso que desde inicios del año 2000 se hizo famoso por el liderazgo logrado en las cárceles en las que ha gozado de beneficios y lujos.

“Wilmito”, con 14 años de prisión, le faltan 10 más para cumplir sus 24 años de condena por el delito de secuestro. Al igual que Piñate en la PGV, es el capitán del equipo de rugby de los presos de Tocorón. Wilmer Bruzuela tiene mucho más renombre que su par, pero no cuenta con el mismo carisma que Piñate. Es más serio y sus respuestas son más secas cuando se le pregunta por política, por el ambiente pre electoral y por los lujos que hay en Tocorón.

“Yo no voto. Lo único que boto es la basura. Los invitamos a que también vean la parte positiva de Tocorón. Allí no hay solo violencia como dice la gente en la calle o la prensa amarillista. No quiero tocar otros puntos que no sean deporte para no caer en polémica”, responde tajante.

Y, en efecto, “Wilmito” solo habla de deportes. Es la única condición que pone para declarar: “Queremos que saquen a la luz pública el deporte que se hace en las cárceles. Yo soy coordinador nacional de la Escuela Penitenciaria Simón Bolívar de Boxeo que fue fundada en 2012. En Tocorón, además de rugby, también se juega voleibol, basket, futbol sala y se practica boxeo”.

El encuentro con el líder de la iniciativa

2 Tocoron uniforme

Unos 15 minutos antes de que empiece el primer encuentro intercarcelario entre presos de la PGV y de Tocorón, Alberto Vollmer, presidente de la Fundación Santa Teresa, se reúne aparte con cada selección para orientarlos y darles palabras de aliento.

-¿Muchachos están conscientes que en el campo sus adversarios son sus rivales y después sus amigos?

-Sí, responden los presos.

-¿Qué vinieron a buscar en la hacienda?, pregunta.

-Oportunidad. Inclusión. Libertad, responden varios reclusos en coro.

Varios presos abrazan a Vollmer. Piñate, de la PGV, es uno de ellos. Se le acerca y le muestra a su bebé.

Quedan pocos minutos para que inicie el partido de rugby. Hay expectativas en ambos equipos. Los reclusos de Tocorón tienen más de un año entrenando rugby y los de la PGV sólo tres meses.

rugby 1

12 del mediodía. Llega el momento del esperado encuentro. Vollmer se ubica en la mitad del polideportivo de la Hacienda Santa Teresa para decirles sus últimas palabras a los presos que ya están por medirse en el torneo de rugby Santa Teresa Sevens, que consiste en que 7 jugadores de cada equipo jueguen en un lapso de siete minutos en dos tiempos que suman 14 minutos, en los que cada agrupación puede hacer hasta 5 cambios de jugadores.

En las gradas los familiares de los presos gritan consignas y comentarios de apoyo para sus parientes. En el otro extremo, los presos que esperan por su turno están ansiosos por incorporarse al juego. Pasan los 14 minutos y la sorpresa es para todos porque el juego quedó cero a cero.

El presidente de la Fundación Santa Teresa es, quizá, una de las personas más sorprendidas: “Pensaba que iba a ganar Tocorón porque tienen más tiempo practicando y quedaron 0-0. Lo que sí digo y se lo comenté a los de Tocorón, es que cuando los muchachos de la PGV empezaron a entrenar agarraron una técnica muy rápido. Ahora lo que tienen que hacer los dos equipos es practicar más los pases de balón, porque se les cayeron mucho los balones. Pero me lo disfruté muchísimo y lo importante es que dieran el ejemplo”.

Los familiares de los presos, entre ellos la señora Juana Méndez que a las 10:00 am esperaba en las gradas, se acercan a sus parientes para despedirlos antes de que suban a los autobuses de traslados. En unos 25 minutos, mientras hacen las filas y recogen sus pertenencias para abordar las unidades de transporte, algunos privados de libertad se toman fotos y aún dan entrevistas a la prensa.

Piñate lleva en sus brazos a su hija de dos años de edad. Se sube en el autobús de traslado y se sienta hacia la ventana, para ubicar a la niña en el medio de él y de uno de sus compañeros, a quien le dicen el “rey”. De esa manera considera que la bebé llegará protegida hasta la PGV.

El presidente de la Fundación Santa Teresa se sube a la unidad para despedirse de los reclusos. Les pide que no digan groserías, que hagan deportes y que se porten bien. Ellos asientan. Se ríen y corean el grito de guerra de lo que aseguran es su fundación: “1,2,3 Tren del Sur”. Vollmer se baja del autobús. Los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana ya están en el vehículo y el conductor arranca el largo viaje que llevará a los jugadores de rugby de la Penitenciaría General de Venezuela hacia San Juan de Los Morros.

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