Pacquiao contra Mayweather: El combate más lucrativo de todos

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Dos leyendas y un destino es el lema del ‘combate del siglo’ del sábado entre Mayweahter y Pacquiao | La pelea será la más vista en ‘pay per view’ y dará una bolsa de 180 y 150 millones de dólares

El lema de la pelea reza así: dos leyendas y un destino. A los dos contendientes se les promociona en Estados Unidos como la cara y la cruz. A uno se le presenta como el hombre de las plegarias. Su poder viene del cielo. El otro es la concupiscencia, la imagen del averno.

Así son los estereotipos, en parte creados por los propios protagonistas. “Me motiva pensar que lucharé contra el diablo”, dice Manny Pacquiao, el boxeador filipino de 36 años que el próximo sábado desafiará en Las Vegas al imbatido Floyd Mayweather Jr, de 38, por el título de la categoría de los welter (menos de 70 kg).

A pesar de sus fanfarronadas -“soy el mejor boxeador de la historia”- y de su alocada vida, en la que se mezclan fiestas sexuales, derroches estratosféricos o sospechas de violencia doméstica, los estadounidenses se decantan por su compatriota, nacido en Grand Rapids (Michigan). Pacquiao, mientras tanto y después de apartarse de la senda del pecado, lee la Biblia.

Nunca es tarde, aseguran los expertos. Durante mucho tiempo, los especialistas soñaron en que Mayweather -47 combates y 47 victorias- y Pacquiao -57 peleas, con cinco nulos y dos derrotas-, considerados como los dos mejores púgiles de la última década, se encontraran cara a cara en el cuadrilátero. Los protagonistas lo habían ido aplazando.

Hay quien sostiene que hace cinco años el combate habría tenido más nivel. Pero el momento ha llegado en medio de una expectación que ha convertido este choque de culturas en el combate más lucrativo de todos.

El reparto de las ganancias va al 60%-40%. La mayor tajada corresponde a Mayweather, apodado Money. Los cálculos indican que el estadounidense se puede llevar una bolsa de hasta unos 180 millones de dólares. El filipino, congresista en su país desde el 2012, unos 150.

Nunca se había alcanzado un tope semejante. Aunque este deporte ha caído en popularidad, estigmatizado por una sociedad de doble moral respecto a la exhibición de la violencia, mantiene su gancho potencial de retornar ganancias.

“Es otra época”, declara a Reuters el legendario Bob Arum, que en su día trabajó con Muhammad Ali, entre otros, y hoy es promotor del zurdo Mac-Pac.

“No se pueden comparar combates -insiste-, ni hacer paralelismos con las grandes peleas de los años ochenta, con Sugar Ray Leonard y Marvin Maravilloso Hagler, o Thomas Hearns y Roberto Duran. Todos esos representaron acontecimientos gigantescos, pero diferentes. No teníamos pay per view, ni redes sociales. No puedes comparar porque la comunicación ha cambiado”.

Las 500 entradas por un asiento en el MGM Grand Garden Arena salieron a la venta el jueves por internet. Se agotaron en menos de un minuto. El precio oscilaba entre los 1.500 y los 7.500 dólares. Esto no significa que los que quieran verlo en directo hayan de tirar la toalla. De inmediato surgió la reventa on line. El ticket más caro alcanzó los 141.575 dólares. Eso sí, en uno de esos asientos propicios a las salpicaduras de sudor y sangre.

Sin embargo, este ya no es el negocio. Como señala Arun, el business está en la televisión. La bolsa para los contendientes depende de esa variable: a mayor número de gente que compre el combate, más beneficios para ellos.

Las previsiones apuntan alto. HBO, el canal por cable con los derechos de Destroyer Pacquiao, y Showtime, con los de Mayweather, han reeditado el pacto para hacer una retransmisión conjunta como sucedió en el 2002 con la pelea Tyson-Lewis. Por antecedentes -la pelea más comprada es la de Mayweahter y De la Hoya del 2007, con 2,5 millones de hogares sintonizados-, en esta ocasión se espera que la cifra suba a tres millones. A un precio sugerido de casi 100 dólares, el cálculo es fácil: 300 millones de dólares.

Otra cosa es que haya que esperar para saber si este nuevo combate del siglo logra la épica del primer Frazer-Ali de 1971, o la del tercero y último, el de 1975 en Manila, o la del mítico Ali-Foreman de Kinshasa en 1974. Pacquiao ya ha anunciado sus intenciones en caso de ganar la lucha. Invitará a Mayweather a estudiar la Biblia con él.

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