#EstoNoEsNormal El técnico y el módulo

 

Llevo un año pagando Internet sin tener Internet. Antes, la tarifa de mi proveedor de servicio era de 13.000 bolívares al mes, monto que no impactaba tanto la economía familiar y me garantizaba -según el técnico- que de arreglarse la falla en la zona tendría garantizado el cupo. “Si te sales o dejas de pagar lo más probable es que no te asignen el cupo de internet de 10 megas”, me dijo. Al menos podía disfrutar, mientras tanto, de los canales de televisión y el servicio de teléfono. Al año la tarifa aumentó considerablemente y llegó la hora de llamar incesantemente a la empresa. Nos pautaron tres visitas técnicas que nunca realizaron. Para la cuarta requerí pedirle el favor a un contacto dentro de la empresa.

Finalmente llegó un técnico que nos dio diagnóstico veloz: “El módulo que conecta al edificio está dañado”. Lo poco que teníamos hasta ese momento, la señal de cable vía televisión, la perdimos de inmediato. En mi casa tuvimos un sentimiento parecido al de un venezolano de oposición al tercer mes de haber obtenido mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional: era una victoria que hubiesen venido a la visita técnica, pero ahora estábamos peor. Al día siguiente recibimos otra visita, de otro técnico, que traía una “buena” noticia: “Yo te puedo solucionar eso”, me dijo con una sonrisa medio escondida al mejor estilo de Tío Conejo. “Si lo tramitas por la oficina central va a tardar dos o tres meses. Pero si me das 300 dólares yo me robo el módulo de otro edificio y te lo pongo aquí. Anota mi número y me avisas”.

#EstoNoEsNormal

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