Rafael Arráiz Lucca: el placer de estudiar

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A pesar de contar en su haber con más de medio centenar de títulos publicados que abarcan la poesía, el ensayo, la crónica, la historia, la política, la biografía, las artes visuales y el periodismo; además de su labor docente, intelectual y gerencial en diversos organismos culturales; y de una serie de reconocimientos como su ingreso a la Academia Venezolana de la Lengua como Individuo de Número en 2005 o la Orden Isabel, La Católica, en grado de Comendador, otorgada por el gobierno de España en 2007, el caraqueño Rafael Arráiz Lucca –graduado en Derecho por la UCAB en 1983– todavía se ve a sí mismo como un estudiante vitalicio. En esta entrega para Guao evoca los años estudiantiles en que empezó a germinar esa curiosidad por el conocimiento que terminaría convirtiéndolo en lo que es hoy –y no quiere dejar de ser–: un hombre de estudio.

Rafael Arráiz Lucca nació en Caracas el 3 de enero de 1959. Su primaria la cursó en el Instituto Educacional Santa Elena de El Paraíso y luego ingresó al colegio San Agustín de la misma parroquia caraqueña, donde estudió los tres primeros años de secundaria. Se graduó de bachiller en Humanidades en el colegio Los Arcos de El Hatillo y ya para ese momento el hábito del estudio se había asentado en él con la determinación de las voluntades imperiosas. Mucha de esa pasión por el saber provenía del contagio transmitido por sus profesores de bachillerato. “Mis mejores profesores –confiesa Arráiz Lucca– eran aquellos que estaban enamorados de la materia que enseñaban… Un educador es una persona que va con una linterna alumbrando zonas oscuras que el alumno no ha advertido, y que, de pronto, esa luz que el profesor arroja representa para él una sorpresa. Por supuesto, si el alumno tiene una curiosidad natural, todo esto fluye, surge fácilmente. Si no la tiene, entonces hay que buscar la manera de despertar el interés”.

No hay estudio sin lectura, ambas son prácticas indisolubles. De modo que ser estudioso es una forma de ejercer el oficio de lector. “La lectura –afirma Arráiz– es el centro de mi vida intelectual y espiritual. Meterse en un libro es apasionante, es entrar en otras vidas, en otros mundos. Para mí, leer es una de las experiencias más ricas que puede tener un ser humano. La lectura es un gran placer que uno puede procurarse”.

Entre los muchos oficios ejercidos por Arráiz Lucca, el de la poesía ocupa un lugar destacado. Él fue uno de los jóvenes que participó en el Taller Calicanto de la escritora venezolana Antonia Palacios, de donde emergerían los grupos poéticos Guaire y Tráfico. Arráiz formaría parte del grupo Guaire, cuya propuesta se caracterizó por una estética urbana. Más de diez poemarios de su autoría y lauros como el Premio de Poesía de Fundarte (1987) y el Premio Municipal de Poesía (1993), entre otros, le otorgan a Arráiz Lucca un capítulo aparte en la historia de la poesía contemporánea venezolana.

Otra de sus pasiones cultivada durante años ha sido la investigación histórica. Magister en Historia de Venezuela (2006, UCAB) y Doctor en Historia (2010, UCAB), Arráiz ha demostrado un afán por examinar el pasado venezolano, lo cual ha dado como resultado una amplia y variada bibliografía donde exhibe su interés y preocupación por la historia política, institucional, cultural, artística y empresarial del país. Asimismo, su prolífica trayectoria y preparación como hombre de letras lo ha llevado a ejercer varios cargos gerenciales en organismos como la Galería de Arte Nacional, el CONAC, Monte Ávila Editores y Fundación para la Cultura Urbana.

No obstante, de todas sus ocupaciones intelectuales acaso sea la docencia la que le ha deparado mayores satisfacciones y aprendizajes, dada la alta valoración que le merece la condición de estudiante. Arráiz Lucca es Profesor Principal de Carrera de la Universidad del Rosario en Bogotá y Profesor Titular de la Universidad Metropolitana en Caracas. Ha sido además investigador en el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA); Visiting Fellow en la Universidad de Warwick (1996), titular de la Cátedra Andrés Bello del Saint Antony’s College de la Universidad de Oxford (1999-2000) y Decano-Director del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri de la Unimet. Con tales credenciales docentes, Arráiz Lucca está convencido de que “un maestro es importante no solo porque transmite un conocimiento, sino porque forma el carácter. Hay muchas razones para amar y respaldar la labor de los maestros. Tal vez la principal sea que ellos tienen en sus manos una luz encendida, la luz de la especie, la llama divina, del conocimiento y del espíritu”.

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