Sónar, tórrido encuentro musical y tecnológico con nuevas cotas de popularidad, por Manuel Lebon

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Manuel Lebón /@lebotronico

Especial para Runrunes

El festival musical Sónar cumplió 24 años durante este anticipado inicio del verano, con una edición que ha batido récords de asistencia, fechas, locaciones y temperaturas, al convocar a unas 123.000 personas, de las cuales más de la mitad han sido extranjeros provenientes de un centenar de países. Además hay que destacar, la ferviente participación de más de 5.500 profesionales y más de 2.000 empresas de las industrias creativas y tecnológicas en el cónclave Sónar+D, quienes plenaron una treintena de conferencias hasta el tope de su capacidad, al igual que sesiones de “networking” y talleres que doblaron la asistencia del año anterior.

 Cifras históricas para esta vanguardista cita musical de Barcelona, que celebrará con gran pompa su primer cuarto de siglo en 2018 y hasta el momento no suelta prenda de los invitados que piensa traer.

  El festival internacional de Música Avanzada y New Media Art, está muy unido al concepto de ciudad-marca, ya que la estrategia turística de Barcelona es proyectarse al mundo como moderna, innovadora y juvenil. La ciudad se ha convertido rápidamente en un patio de juegos para cierta clase media-alta occidental, sobre todo entre los llamados sectores creativos.

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Dawn Village. Foto: Fernandoschlaepfer

Desde su nacimiento en 1994,  Sónar, se ha vuelto un gran dinamizador de la escena de Barcelona con una apuesta constante y decidida por la promoción de la mejor música electrónica y pop. Un activo creíble e influyente que tras dos décadas de crecimiento continuo y que refuerza una programación paralela para potenciar cada vez más su faceta “congresual”, aspirando posicionarse como una “gran celebración de música, creatividad y tecnología.” 

 Sónar también ha apostado por internacionalizarse y desde 2002 ha organizado decenas de festivales en 24 ciudades y cuatro continentes: desde Buenos Aires a Ciudad del Cabo, de Nueva York a Londres, Seúl o Tokio. En la rueda de prensa final del evento, ya se anunciaron las citas en Buenos Aires (26 de noviembre), Bogotá (2 de diciembre), Reykjavík (marzo 16 y 17), Hong Kong (marzo 17) y Estambul (marzo 30 y 31). En las citas Latinoamericanas se presentará la etérea banda islandesa Sigur Rós como cabeza de cartel. 

  Con un presupuesto que sobrepasa los ocho millones de dólares, el Sónar no sólo crece a nivel económico sino agregó fechas y locaciones por toda la Ciudad Condal en 2017, en lo que ya se ha bautizado como Semana Sónar: el día miércoles fue agregado a la cita musical con la presentación en vivo de la islandesa Björk, quien ya había inaugurado una muestra digital en el recinto del CCCB, otrora sede diurna del festival. Su ecléctica sesión de cuatro de duración, oculta bajo extravagantes atuendos y tocados, fue un paseo musical a partir de lo étnico, ambiental, electrónica experimental, R&B, dancehall británico y salidas pop que incluyeron a Kate Bush, Kelela, Ariana Grande, Rihanna y su amigo venezolano Arca. 

 El festival barcelonés apuesta por heterogéneo y también ha sumado a su extensa programación las impresionantes exposiciones retrospectivas de David Bowie (en el Museo del Diseño) y las instalaciones pictóricas y sonoras del seminal artista Brian Eno en el Arts Santa Mònica de las Ramblas. «No vamos a crecer en dimensiones, sino en riqueza y variedad», dijo Ricard Robles, uno de los codirectores.

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Vitalic Sonarpub. Foto: Ariel Martini

Una semana de magníficos espectáculos 

 De la primera jornada plena del festival se pueden destacar a la bella energía de la cantante norteamericana Dawn Angeliqué Richard en el SónarVillage, quien transita el R&B contemporáneo con fluidez y presenta un show donde ella lo hace todo: canta, produce, dirige y diseña sus recitales.

El dúo portugués Boris Chimp 504 causó viva impresión con Multiverse, hipnótica presentación audiovisual de corte inmersivo y en tiempo real, que creó un bello maridaje entre la síntesis sonora techno y un creaciones gráficas dignas de un set de filme de ciencia ficción.

Luego de su debut en el Sónar 2015, el singular y andrógino cantante venezolano Arca y el artista visual Jesse Kanda volvieron al SónarHall para ofrecer otro intenso show cargado de cruda imaginería gay, desvaríos electrónicos, vestimenta muy “camp” y gran desenvoltura vocal plena de falsetes que estimularon al atestado recinto.

Destiny Nicole Frasqueri, Princess Nokia, salió con retraso al escenario a cantar éxitos como “Kitana” y “Tomboy” y muestra de ese estilo Trap tan presente en esta edición del festival para asombro (y hasta disgusto) de muchos. Un sonido urbano oscuro y envolvente, con toques de hip hop y reggaeton, sintetizadores y voz distorsionada por el autotune.

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Soulwax Lub. Foto: Fernando Schlaepfer 

Sin duda el mejor comienzo de la fiesta del Sónar lo presentó la estrella noruega Prins Thomas, mago del “cosmic disco” escandinavo. Excelente productor, remezclador y creador de re-edits, que alborotó el Sonar Village con una variada selección de beat medio y un derroche de creatividad.

 Entre tantos recitales musicales, el sereno espacio Sónar Planta cautivó durante todo el festival con el estreno mundial del espacio interactivo del japonés Daito Manabe, “Phosphere”, instalación donde confluyó la danza, el “mapping” de más alta factura y sonidos exquisitos. Cuando no había presentación de danza, el público podía interactuar en escena usando unas bolas con scanners infrarrojos. Manabe no solo destacó con esta brillante instalación sino que el sábado siguiente se unió al productor norteamericano Nosaj Thing en un fascinante show en el que la electrónica atmosférica y emotiva de Nosaj Thing se acopló a visuales en tiempo real de Manabe, quien grababa a la dupla con deformes y llamativos montajes en continuo movimiento.

Aunque utilice el nombre de uno de los presidentes de los EEUU, Roosevelt es en realidad el alemán Marius Lauber, pinchadiscos, compositor y productor nacido en Colonia y creador de cautivadoras canciones de pop electrónico. En Roosevelt hay sonidos sintéticos  elegantes  e inspiradas melodías que lograron atraer a mucho público el Sónar Village a pesar del calor reinante a esas horas. Temas celebres de su repertorio como ‘Night Moves’ o ‘Moving On’ fueron motivo de ovaciones y algarabía total. En una onda similar, el exuberante cuarteto sueco Little Dragon, comandado por la seductora vocalista Yukimi Nagano tuvo una participación brillante en la noche con la presentación de los temas de “Season High”, quinta placa de elegante pop sintetizado y temas deliciosos como “Celebrate” una mezcla muy sexy entre Prince y la Janet Jackson de los 80.

  Muy notoria fue la colorida presentación de la “Diva del Diodo”, Suzanne Ciani en el Sónar Dome. Una artista estadounidense pionera de la música electrónica y con formación clásica, quien con setenta años de edad fascinó a un público que en su mayoría ignoraba su extensa carrera con los sintetizadores análogos.

 En la noche fue un absoluto delirio el recital de los belgas Soulwax, también conocidos como los 2ManyDjs. Los hermanos Dewaele, David y Stephen decantaron los oscuros ritmos electrónicos de nuevo álbum “From Deewee” con gran despliegue de samplers, EFX, sintetizadores y cajas de ritmos en un escenario espectacular (tipo estudio) y una banda formada por siete músicos -incluyendo el miembro original Stefaan Van Leuven tocando bajo y sintetizadores; tres baterías: Victoria Smith (Jamie T), Igor Cavalera (Sepultura) y Blake Davies (Turbowolf); y Laima Leyton al sintetizador y coros.

 Louie Vega y Kenny Dope, Masters At Work, hicieron una liturgia house y garage en el circulo de SonarCar la noche del Viernes. Dos veteranos DJs y productores neoyorkinos que colocaron una sesión de seis horas que no tuvo desperdicio alguno .

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Littledragon en Sonarlab. Foto: Ariel Martini

El británico Joe Godard, miembro fundador de Hot Chip y parte de la dupla The 2 Bears brilló la tarde del sábado con el pop sintetizado pleno de buenas vibras de su disco debut “Electric Lines”, deliciosa amalgama entre los sonidos del funk de los 70, el synth-pop de los 80 y el techno de los 90. 

   Otra gema musical de esa tarde fue Chris Taylor o Sohn, quien se estrenaba en el Sónar para presentar “Rennen”, su segundo disco en formato cuarteto: batería, percusión electrónica, teclado y el propio Chris Taylor con una voz plena de alma y emoción. 

La última noche tuvo como abrebocas al norteamericano Carl Craig, quien presentó su Versus Synthesizer Ensemble junto al pianista y compositor Francesco Tristano (Luxemburgo), dando una espléndida muestra de como lleva muchos años experimentando con formatos orquestales y jazz en su búsqueda por ampliar los límites del techno y la música electrónica. Al mismo tiempo, el galo Cerrone creaba en el escenario principal un delirio musical y visual entre los fanáticos del disco music clásico que tan bien supo crear en los setenta.

 Gaspar Augé y Xavier Rosnay, la dupla francesa Justice también descollaron con una escenografía fastuosa para presentar su tratado nostálgico hacia el disco music, el LP “Woman”, hora y media de baile sin parar con temas tales como “Safe And Sound” y “D.A.N.C.E.” y un show visual asombroso, que fue de lo mejor de la jornada. Todo esto hasta que su coterráneo Vitalic, Pascal Arbez-Nicolas celebró los 15 años de su proyecto musical con un show futurista de luces geométricas y música “fuzzy disco” para bailar sin parar y sentirnos todos como subidos a un ovni. 

 

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