Miguel Montero: “La alegría de los latinos en el equipo fue clave para ganar la Serie Mundial”

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Maria Alesia Sosa Calcaño

@MariaAlesiaSosa

 

Miguel Montero, catcher de los Cachorros de Chicago, creía que lo habían llevado a ver una exposición de arte en El Doral, como parte de su visita de cuatro días a Miami. Al llegar a la sala, el artista plástico, Eduardo “EDO” Sanabria y el periodista René Rincón, le tenían una sorpresa: una obra con el retrato del jugador, firmada por el reconocido ilustrador venezolano.

“¡Gracias, vale! ¡Gracias! Esto lo voy a poner en la pared principal de mi cuarto deportivo. Ahora estoy más emocionado con esta pintura que con el anillo, porque el anillo todavía no lo he recibido”, dijo Montero, refiriéndose al anillo por haberse coronado campeones de la Serie Mundial de la MLB hace poco más de un mes.

El receptor venezolano explicó que aún no puede mostrar el diseño del premio que recibirá el equipo el primer día de la próxima temporada. La prenda tendrá 108 brillantes, que simbolizan los 108 años que pasó el equipo sin ganar el campeonato de máximo nivel en el béisbol mundial.

A propósito de la sorpresa que le tenían, el veterano catcher respondió algunas preguntas sobre la experiencia del triunfo, así como de las claves de ese equipo ganador, que se ganó el corazón de otras fanáticas, en una serie mundial muy difícil frente a los Indios de Cleveland.

一¿Cómo se le dice a un papá español que su hijo quiere dedicarse al béisbol y no al fútbol?

一¡Ah! (Risas) Esa es una pregunta bien buena, mi papá es canario pero llegó muy joven a Venezuela, a los 18 años, y nunca le gustó el fútbol. Fue mi papá, quien me dijo que jugara béisbol y no fútbol. Cuando llegó, el béisbol fue el deporte que le llamó la atención.

一Vuelves a Miami, cuando se cumplen 10 años de tu debut en la Grandes Ligas con los Cascabeles, que fue precisamente aquí, ¿Cómo se siente regresar?

一Muy bien, me encanta Miami. Tengo bonitos recuerdos por mi primer juego.

一¿Qué recuerdas de ese día?

一Ese día va a ser inolvidable. Primero, porque fue mi debut en las Grandes Ligas, y segundo, porque un compañero, no de equipo, pero del beisbol, otro venezolano tiró un no hit no run. Era Aníbal Sánchez y de verdad estaba contento por él, pero triste por mí, porque no pude darle un hit.

一Finalmente acabaron con la “Maldición de la cabra”, ¿eres un hombre supersticioso?

一La verdad es que soy de los pocos jugadores que no soy supersticioso. No quiero caer en lo mismo todos los días. La maldición de la cabra está lista, ese día en el noveno inning, la lluvia le echó un bañito y se fue a dormir. Cuando nos dieron el jonrón, todo el mundo pensó: “Aquí viene la cabra otra vez”.

一Todos lo pensamos.

一Todos, y nosotros en el banco.

一Pensamos que se les iba la Serie Mundial, que se les escapaba de las manos…

一Casi, casi se nos escapa.

一¿Cómo fue ese momento?

一¿Sabes cuando te sientes incómodo? ¿Cuando vas emocionado para algo y de repente ves que no es lo que esperabas? Que se te viene el mundo abajo. Así mismo. Nos cayó como el “Ice Bucket Challenge” (balde a agua fría), así mismo. Empezó la lluvia, y nos sentimos por el piso, todos destrozados, pero después, gracias a Dios pudimos ganar el juego.

一Henry Blanco, Willson Contreras, Héctor Rondón, Franklin Font y tú, los cachorros fueron un equipo con un gran número de venezolanos, ¿Qué le aportaron los criollos a ese grupo campeón?

一Todos pusimos un poquito. Venezolanos, puertorriqueños, dominicanos, americanos, todos. Obviamente cuando un equipo tiene bastantes latinos hay más alegría. Y el equipo tenía mucha alegría. Los venezolanos somos alegres, parranderos, y aunque perdamos un juego, mantenemos el ánimo y las esperanzas del día siguiente. Nunca nos vamos a la casa con la cabeza baja, y aunque así sea, siempre ponemos música alegre a todo volumen para tratar de olvidar lo malo. Eso también ayudó a los americanos a motivarlos.

一¿Alguna música o canción que los inspiraba en esos días?

一¡Reguetón! Nos montábamos en el autobús, reguetón, nos bajábamos del autobús, reguetón, nos subíamos al avión, reguetón. Todo el día, porque las cornetas las cargaba un puertorriqueño, y pues éso era lo que oíamos a todo volumen.

一¿Fue clave esa alegría para llegar a ser campeones? Era un equipo muy joven…¿Eso ayudó?

一La juventud fue clave porque tenían el ánimo, la energía; pero igual de importante fue la veteranía al otro lado. Era una combinación perfecta. Lo veteranos estábamos para enseñar a los más jóvenes la responsabilidad, y ayudarlos a enfocarse todos los días. Y ellos tenían el talento y la energía para venir todos los días y jugar a la 1:00 de la tarde, porque eso si es difícil.

一¿Cómo es el ritmo de jugar de día en Wrigley Field?

一Al principio es fácil porque vienes de Spring Training que es por las mañanas, pero a medida que pasa el tiempo se complica un poco. De Wrigley me sorprende que cuando entras a jugar en la mañana, siempre está a casa llena. Yo me he preguntado, ¿acaso aquí la gente no trabaja?, porque todos los días eran 40 mil personas a la 1:00 de la tarde. Así que si estás un poco cansado y ves en el estadio a la fanaticada de los Cachorros, pues, te anima a salir al terreno de juego, y se te quita el cansancio, el sueño, y se te quita todo.

一Has sabido mantenerte durante mucho tiempo en las mayores, ¿cómo lo has logrado?

一Responsabilidad, trabajo duro, y siempre mantener la humildad y el cariño por el juego. Si respetas el juego y haces las cosas de la manera correcta, te puedes mantener mucho tiempo en este deporte.

一En esa carrera hay un nombre importante: Henry Blanco, ¿Qué representa para ti?

一El Capitán. No sólo en esta temporada, en toda mi carrera. Henry Blanco me ayudó a hacer un cambio en mi carrera muy grande. Fuimos compañeros de equipo por dos años, y después vino a ser coach, y me ha enseñado muchísimo. No tanto en el campo, sino mentalmente: el enfoque, la confianza. Me gusta hablar con él, porque todos los días aprendo. No voy a decir que lo siento como un papá, porque no le quiero decir viejo, pero sí como un hermano mayor. (Risas)

一Lamentablemente no puedes decir lo mismo de Joe Maddon (manager de Chicago), ¿llegaste a entender sus decisiones respecto a ti y la actitud que tenía contigo?

一No, de verdad que no las he entendido todavía. Son cosas que pasan, momentos del juego donde quizás uno dice cosas que no debió haber dicho, pero es por la adrenalina del momento. Los movimientos que él hizo no pueden agradar a todo el mundo, pero fueron los que decidió en el momento. Hay veces que salen bien, a veces salen mal. Aquí salieron cosas mal, pero otras salieron bien porque ganamos la Serie Mundial, y al final del día somos campeones. Lo que pasó es el pasado, y espero que podamos mejorar nuestra relación también.

一Insistes en que Maddon te mete a jugar cuando ya no lo queda otra opción, pero al final le callaste la boca, primero botándola con bases llenas en el primero por la serie de campeonato; y después en el séptimo juego de la Serie Mundial, con el hit que anotó la carrera que les dio el triunfo. ¿Crees que ya le demostraste lo suficiente y te tome más en cuenta?

一No, no lo sé. Ojalá mejore. Y espero que mejore la situación de conversación, de confianza, no necesariamente tiene que ser jugando. Sólo quisiera que fuéramos mejores compañeros, o amigos algún día. Es todo lo que pido, más nada.

一¿No hubo acercamiento o alguna palabra de su parte para felicitarte después de que ganaron la Serie Mundial?

一No, nada. Hasta los momentos no. Él obviamente ahora está preocupado y ocupado con las reuniones de invierno, pero esperemos que podamos hablar luego, y todo quede feliz y en paz.

一¿Crees que te han dado el crédito que te mereces?

一No sé, eso se lo dejo a los analistas y los fanáticos que piensen y den sus resultados. No me toca hacerlo yo mismo, simplemente hago mi trabajo. Hay momentos que me va bien, hay momentos que me va mal, pero yo siempre salgo a jugar, a ganar, y di mi hit. Si me dan crédito bien, y si no, yo sé que mis compañeros sí me lo dan, porque ellos ven el trabajo que hace uno todos los días, juegue o no juegue.

一Hablabas de tu excelente relación con Henry Blanco, ¿ahí entonces no hay rivalidad Caracas Magallanes?

一¡No, pero él ahora es Bravos!

一¡Claro! Pero Henry Blanco es caraquista de corazón.

一¡Sí! Todavía le duele, cada vez que va a jugar contra el Caracas, aunque sea manager de Bravos (de Margarita), le duele. Él me lo ha confesado.

一Has dicho que te gustaría volver a jugar con el Magallanes, ¿existe esa posibilidad?

一Ojalá se dé. Sí me gustaría jugar otra vez en el Venezuela porque es la tierra de uno, y se siente diferente cuando uno juega allá. Juegas al frente de tus amigos, de tu familia. Pero lamentablemente no he podido, entre una y otra cosa, no he tenido el tiempo suficiente para jugar en Venezuela.

一Hablas muy bien, podrías ser comentarista, cuando decidas retirarte ¿Qué has pensado para un futuro fuera del terreno?

一Sí, me gustaría ser comentarista pero de sólo de un cierto número de juegos, porque me gustaría ser mejor padre, mejor esposo, y compartir más tiempo con ellos. Porque en esta carrera uno pasa mucho tiempo sin su familia y ellos merecen compartir un poco más de tiempo conmigo.

一Entonces a disfrutar de la familia…

一Ya se verá… Y si se cansan de mí en la casa, tendré que buscar trabajo, ¿verdad?

(Risas)

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