Antes de empezar el fin de semana largo, no quería dejar de publicar un breve comentario sobre una importante noticia que publicó ayer el diario zuliano La Verdad. El rotativo afirmó que “No habrá Megaelecciones” con base en una información transmitida por fuentes del Consejo Nacional Electoral cercanas al periódico.

José Gregorio Martínez, quien firma la nota, esboza que “la posibilidad de realizar el próximo año unas megaelecciones fue descartada. No será en dos sino en tres tandas que se relegitimarán todos los cargos de elección popular que vencen en 2012. La propuesta que maneja la directiva del CNE apunta a realizar las elecciones de alcaldes y concejos municipales el 29 de julio del próximo año, las elecciones presidenciales el 2 de diciembre y los comicios para escoger a gobernadores y consejos legislativos quedará para el 24 de febrero de 2013.

Supongamos por un minuto que la información del prestigioso diario occidental es cierta. Asumamos también que la decisión tiene el “visto bueno” del oficialismo (quien domina políticamente el ente comicial). ¿Cuáles son las implicaciones de tal “movimiento estratégico”? Le planteo estimado lector, algunas preguntas para analizar este escenario

¿Tal decisión podría entorpecer la escogencia de un candidato presidencial en febrero próximo?

Aparentemente no. Pero el CNE podría aducir que por razones de organización de una elección tan compleja (más de 300 alcaldías y concejos municipales), la administración electoral debe enfocarse en esos comicios y no podría “apoyar” en la celebración de las primarias. Problemas para la Oposición. No sólo por la elección del candidato de la MUD a la presidencia, sino por los mismo candidatos a alcalde que emanarían de esa consulta.

¿Se estaría jugando a provocar que la oposición reedite como en 2008 sus múltiples enfrentamientos para lograr la unidad en muchos municipios?

Es una posibilidad. Además, la presencia en las decisiones de cuerpos deliberantes agrega mayor nivel de complejidad. Esta posibilidad sólo funciona si el beneficio de “enredar” al adversario es superior al desgaste que habrá en las propias filas del PSUV y sus aliados. Hoy, como ya he dicho en artículos anteriores, la “procesión oficial interna” es un hecho incontrovertible.

No obstante, sin unas primarias para alcaldes, los desafíos de la Oposición para lograr acuerdos no sólo le tomarán tiempo e incomodidades, sino que esos elementos podrían representar una gran distracción en lo más importante. Además, si quiere resultar airosa, debería dedicar unos valiosos recursos que bien podrían concentrarse en la campaña más importante: la que tiene a Hugo Chávez como adversario.

En materia de campaña electoral, 5 meses serían más que suficientes para alcaldías. Eso no representaría en mi criterio mayor problema.

Pero asumamos que el CNE se compromete a hacer las dos cosas al mismo tiempo: primarias y elecciones locales. ¿Hay otras implicaciones?

En principio habría una “primera vuelta electoral” en 2012. El debate presidencial no se olvidará, pero la concurrencia a las urnas en julio sería una primera gran medición de fuerzas.

¿El cálculo es decir eventualmente que se ganaron más alcaldías por parte del PSUV? ¿Mostrar un mapa más teñido de rojo que de azul? ¿Desmoralizar?

Es posible, pero en mi criterio es bastante probable que la oposición avance mucho en materia de alcaldías y que recapture plazas estratégicas como las capitales Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Barcelona y Cumaná entres otras, que sumadas a las que mantendría son vitales en términos de logística y organización para la escogencia del presidente en diciembre… apenas unos meses más tarde. Quizás el gobierno gane mayor número de localidades y los exhiba como trofeo para intentar desmoralizar… pero si el número de votos que obtengan los sectores opositores supera a los del chavismo, el golpe moral sería al revés…

Quizás el rumor sólo sirva para distraer y poner a pensar a la Oposición en ese nuevo rompecabezas que debería armar, volviéndola a distraer del tema estratégico: las presidenciales.

¿Otra posibilidad?

Que las presidenciales no sean en diciembre, sino antes, lo que complicaría aún más el panorama.

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