No puede ser por Luis De Lion

No puede ser que la derrota se convierta en una franquicia del movimiento opositor venezolano.

Las derrotas del 7O y el 16D por solo nombrar las más recientes, ofrecen una imagen lamentable de la oposición. El clima se ha vuelto desagradable. Una real oposición al régimen y las victorias políticas de los demócratas venezolanos, ¿se están volviendo leyendas?

Como quiera que sea, en el pasado reciente de alternabilidad democrática los espacios y lo actores se intercambiaban si que hubiera drama alguno. Hoy, la intolerancia, la agresividad, la falta de civilidad parecen haber secuestrado a la relación social. El duro día a día, agravado por la crisis económica y la violencia incontrolable tienen mucho que ver. Pero eso no lo explica todo. Los venezolanos están actualmente viviendo la política con una pasión malsana, con un espíritu revanchista, que se parece mucho al de una sociedad prisionera de sus complejos, de sus añoranzas guerreras de un pasado poco glorioso, en lugar de mostrarse inquieta por su futuro.

El liderazgo político tiene mucho que ver con dicho fenómeno. La opinión pública se acostumbró a reprocharles todo a los gobiernos de AD y COPEI. Sin duda con algo de culpa, pero dichas agrupaciones políticas siempre actuaron llevando al país hacia delante y nunca promoviendo el letargo, la inactividad y la somnolencia actual en que están sumidos los demócratas venezolanos.

¿La derrota un privilegio opositor? Al punto de injuriar al elector.

Ni la cultura política, ni el coraje. Se puede tener la cultura y las ganas, pero eso no es un arte. La unidad, pero la unidad por sí sola, no fabrica la habilidad política necesaria. Se sigue sin evaluar los efectos de las derrotas anunciadas. No puede ser una constante opositora, con el tiempo, la derrota, se ha vuelto casi un símbolo.

La dirigencia de la MUD, sabía mejor que muchos, han tenido ocho largos años para aprenderlo. Lo necesario y esencial del sistema electoral, es la confianza en el voto, es un asunto cualitativo y no cuantitativo. El pensamiento político del liderazgo opositor no se puede reducir a la estigmatización caricatural del elector, del votante, del ciudadano.

Todos los electores tienen sus méritos. Ninguno de ellos merece ser injuriado y menos aún por parte de personajes públicos. Es lo más antidemocrático que pueda ocurrir.

Las causas de las múltiples derrotas, no están siendo distribuidas de manera justa. De seguir así, vamos camino del absurdo. La arrogancia del liderazgo opositor, el desprecio por la reflexión, la negación del necesario y tardío análisis con sus respectivas consecuencias se ha vuelto un gesto vulgar. Es una situación muy lamentable.

 

@LDeLION

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