El postgomecismo: 1936 La gran huelga petrolera (III)


El 14 de diciembre de 1936 estalló la primera gran huelga petrolera de la historia venezolana, la cual se prolongó hasta el 22 de enero de 1937. Un conflicto  que duró 37 días y fue el más prolongado de nuestras luchas obreras. La huelga estalló en el estado Zulia, en los campos de Cabimas, Mene Grande, Bachaquero, San Lorenzo, Mene de Mauroa y, en Cumarebo, estado Falcón. No cabe duda,, tuvo dimensiones históricas, movilizó la conciencia de los venezolanos y demostró que en el país alentaba entonces un alto espíritu de solidaridad, sin precedentes. Fue como una gran campanada dirigida tanto a los consorcios internacionales del petróleo que habían operado en Venezuela desde comienzos del siglo, como al gobierno del Presidente Eleazar López Contreras.

Venezuela comprendió que ese movimiento era la primera expresión de una prolongada lucha de liberación contra el dominio foráneo. Los trabajadores quisieron conciliar y las compañías mantuvieron su intransigencia.  En la huelga se comprometieron alrededor de diez mil trabajadores.

El pliego de los obreros constaba de trece puntos, aspiraban, por ejemplo, a un salario mínimo de diez (10) bolívares, equivalencia salarial entre venezolanos y extranjeros, aumento de 25% para aquellos trabajadores que no vivieran en casas de las compañías, exoneración de alquileres para quienes habitaban esas casas.  Las compañías asumieron una posición negativa, ignorando que los tiempos habían cambiado.

Las compañías frustraron, incluso, las gestiones del propio Presidente López Contreras, cuyo interés en la conciliación fue demostrado por su apelación pública a las partes, y su propuesta de que como un homenaje al Padre de la Patria, el 17 de diciembre, día de su muerte, se suscribiera el acuerdo. (Bolívar poco significaba para los grandes trusts del petróleo). El representante del Presidente que viajó al Zulia a conversar con los gerentes de las compañías extranjeras y con los sindicatos obreros, le declaró al diario Panorama que “los sindicatos del estado Falcón y del estado Zulia me han prestado, con verdadero espíritu conciliatorio, su colaboración para llegar a un arreglo del actual conflicto, habiendo reducido considerablemente sus aspiraciones”. Señaló, además: “Estas gestiones han fracasado, pues los representantes de las compañías han manifestado haber recibido instrucciones de sus directivos de no hacer concesión alguna”.

El 22 de enero el Presidente López Contreras decretó “la reanudación de las faenas en las ramas de la industria petrolera, cuyos trabajadores se encuentran actualmente en huelga”. En el decreto presidencial se expresó que, según “las observaciones realizadas por el Inspector del Trabajo del estado Zulia, se desprende la necesidad de un aumento para los obreros que devenguen 7, 8 y 9 bolívares diarios. Se les aumentó un bolívar a las tres escalas, y un bolívar adicional “para los trabajadores que no ocupan habitaciones de las empresas en conflicto”. En suma, si modestas fueron las reivindicaciones materiales, los sindicatos, como expresión de los obreros organizados, quedaron insertos en la historia del país como un factor necesario e indispensable.

SIMÓN ALBERTO CONSALVI

para Runrun.es

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