¡Mis abuelos eran innovadores! por Carlos Dorado

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Desde una aproximación muy básica, la innovación consiste en cambiar las cosas introduciendo novedades. Es una definición tan primaria, que probablemente no nos sirve para mucho. Por tanto, para darle un contenido más acorde con los tiempos actuales, me gustaría señalar tres aspectos que a mi juicio, deben acompañar al concepto de Innovación: El primero de ellos es el de la Sostenibilidad, el segundo es el de la Utilidad, y el tercero es el de la Acción. De manera que, en mi opinión: Innovar es introducir novedades de manera sostenible en el tiempo, aportando una acción o valor que es reconocido por la sociedad.

Cuando voy a mi pueblo de Galicia, y veo cada una de las casas que construyeron mis bisabuelos con piedras gruesas para aislar el hogar interior de los inclementes inviernos, y a la vez resultar frescas en el verano; y pienso en el trabajo y enfoque que ello significó; me viene de inmediato a la mente ese concepto perfecto de innovación que ya tenían mis bisabuelos, a pesar de ser gente dedicada al campo, sin preparación; pero con valores de familia a la que había que dejarles un legado.

La idea de sostenibilidad es la clave para el nuevo estadio de progreso social que debemos construir. No se trata de hacer un cambio a corto plazo para olvidarnos después; se trata de pensar en el largo plazo; es decir, de pensar en el día de mañana. Y esto no son palabras menores; pero van de la mano de otra importante: La de Utilidad. Se trata de que la innovación aporte un valor, que sea útil. Es más, si no lo es, no será sostenible. Los dos aspectos están íntimamente relacionados; pero por supuesto requiere de unos actores que se encarguen de aportar el trabajo y la acción que conducirán a la estrategia que conlleva la innovación.

En los tiempos actuales de crisis global y de competitividad; el reto de la innovación está siempre en captar las oportunidades que aparecen como fruto de las rupturas que se generan por las crisis. Y a mayor crisis, mayor ruptura; sin embargo, el peligro está en que la crisis, acompañada de incertidumbre y complejidad, provoque la parálisis del espíritu innovador, asome el miedo y acabe con nosotros.

Son tiempos de Innovación. Sí, una innovación sobrevenida, que se nos viene encima y que nos hace sentir más objeto, que sujeto de la misma. Es sobrevenida porque se trata de algo que no se nos impone, y por eso nos toma por sorpresa y sin preparación. ¡Qué diferente es la situación cuando se trata de una innovación anticipada, en la que somos más agentes activos que pasivos!

Tenemos que ser flexibles para adaptarnos a los cambios que no hemos sido capaces de anticipar, y por eso, nos va a resultar especialmente duro el tránsito, por lo que tenemos que trabajar en construir la cultura de la innovación anticipativa. Para ello, trabajar los valores es clave. Y junto con ellos, la cooperación activa. Sólo así tendremos el suficiente capital emocional para innovar. Pero ¿Cómo lo hacemos?

El Liderazgo es la respuesta. Es la llave para activar la cooperación y recuperar los valores. Necesitamos un liderazgo que busque soluciones, que actúe. Necesitamos “Líderes Hacedores” que ponen fuerzas en marcha para innovar. Tenemos que huir de frases grandilocuentes y hacer más. ¡Menos palabras y más hechos! Más cooperación activa, que vender soluciones mágicas; que desafortunadamente, no existen.

…Cuando veo las casas que hicieron mis bisabuelos, creo que fueron grandes “Líderes Hacedores de Innovación”.

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