¡Pedir trabajo, no limosna! por Carlos Dorado

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Un día antes de su nacimiento, su padre se fue del hogar. A la edad de 9 años, escapó de su casa y estuvo desaparecido por cuatro meses. Su propósito inicial era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario “les daba trabajo a los pobres”.

Después de una larga travesía, llegó a la capital, y un vendedor le dio la dirección de la Casa Rosada; pero le dijo: “Es muy difícil que te atienda el presidente;  pero yo leí en el diario, que mañana va a ir a La Plata porque es el aniversario de la ciudad. Ándate ahí y trata”. Así que se fue a La Plata, y durmió al costado de la Catedral, y al día siguiente  siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y de su esposa; Eva Duarte.

Cuando un policía lo agarró para retirarlo, el presidente, que estaba saludando hacia ese lado, le dijo al policía: “Déjelo venir”, e hizo parar su auto descapotable que tenía un estribo, al que el niño se subió de inmediato y conversó con ambos. “¿Quieres decirnos algo?”, le  preguntó el presidente. “Sí, ¿me pueden dar trabajo?”, respondió el niño.

Eva Perón, en ese momento le diría la primera “frase ética” que él escucharía en su vida, y que lo acompañaría por siempre durante su existencia: “Por fin, alguien que pide trabajo, y no limosna”. Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera un empleo.[]

Tuvo una infancia dura y desprotegida; se convirtió en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio, pues se había convertido en alcohólico desde los nueve años de edad. Escapó y luego cayó preso a los 14 años por su carácter violento. En la cárcel, un sacerdote jesuita de nombre Simón le enseñó a leer y a escribir, y lo puso en contacto con la literatura universal, impulsándolo  a realizar sus estudios de educación primaria y secundaria, los cuales, llevó a cabo en tres años. Sin embargo; un año antes de cumplir su condena, escapó de la prisión.

Predicó el misticismo, la desaparición del ego, y la autorrealización global de la Conciencia Humana. Escribió alrededor de 22 libros. “Sin títulos y sin autor”, que eran considerados por él como textos manuscritos que se editaban y se imprimían, y de los cuales se han hecho traducciones  en casi todos los idiomas.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación o compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida. La que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los  médicos me diagnosticaron tres o cuatro meses de vida. Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero el sí prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino. Cuando la vida te presenta mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una para reír”.

Fue asesinado en Guatemala por sicarios que lo confundieron con un empresario vinculado al narcotráfico. Ocurrió en julio del 2011, cuando se dirigía al aeropuerto, después de haber realizado uno de sus conciertos. La UNESCO lo declaró en el año 1996, “Mensajero mundial de la Paz”, y en el año 2008, fue nominado al Nobel de la Paz.

Cantautor, compositor, filósofo, poeta, escritor, maestro. ¡Se llamaba Facundo Cabral!

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