¿Hay que regalar los dólares? por Carlos Dorado

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En el artículo pasado, planteaba el establecer una tasa variable para la compra de Dólares, basada en dividir la masa monetaria entre las reservas internacionales, y multiplicando ésta por el “promedio riesgo país” de los países de Latinoamérica (que es 3), y nos daría para el 31 de Diciembre del 2014 una tasa de 738,90 Bolívares por Dólar, a la cual podríamos denominar la tasa libre.

Mi estimación, es que aplicando esta tasa en forma diaria para la compra de Dólares, podrían entrar al país unos seis mil millones de Dólares por año. Ahora bien, la interrogante es: ¿Aplicaríamos esta misma tasa para la venta de Dólares? Lamentablemente no podemos aplicársela, ya que hay una población que no tiene suficientes ingresos como para poder adquirir los productos alimentarios básicos y las medicinas necesarias, para tener un nivel digno de vida, y hay materias primas esenciales que se requieren importar para ciertos sectores productivos. Si aplicásemos esta tasa, se incrementarían todavía más los precios, y los principales perjudicados serían las clases más necesitadas del país, y el aparato productivo.

¿Cómo hacer para que esos productos lleguen a los consumidores de más bajos recursos a un precio acorde con su nivel de ingresos, y que puedan comprarlos? Ya hemos visto en el pasado que dar Dólares a tasas subvencionadas, con un diferencial importante con respecto al mercado paralelo o ilegal, sólo se prestó para que los que reciben esos Dólares, en su gran mayoría sobrefacturen, e inclusive no hagan la importación; trayendo como consecuencia una exagerada corrupción, un costo sin precedentes para el país en la mayoría de productos, la necesidad de implementar controles de precio, y escasez de productos; todo esto a pesar de la gran cantidad de Dólares que el país consumió.

¿Cómo corregir estos males? A través de subvenciones directas mediante una tarjeta electrónica bancaria, donde las clases más necesitadas puedan recibir un monto compensatorio en Bolívares que les permita, al menos poder cubrir sus necesidades básicas. ¿Cuánto debería ser ese monto de subvención a entregar y a quién?

Para esto lo primero es establecer a qué tasa el Gobierno podría dar esos Dólares. Supongamos que tomamos la tasa explicada anteriormente, pero sin aplicarle el “riesgo país”, la cual nos daría 246,30 Bsf. por $. A esta tasa sólo se usarían Dólares para productos de la cesta básica, medicinas y materias primas necesarias para el aparato productivo del país. Supongamos que la llamamos: “La Tasa Social”.

Ahora bien, necesitaríamos calcular: Primero; cuánto costarían a esta tasa los productos de la cesta básica y las medicinas promedio necesarios para una persona, y luego; cuánto es el nivel de ingresos de cada persona; para que la diferencia entre ingresos menos gasto básico, sea abonada directamente por el Gobierno en la tarjeta de cada persona, condicionándola a dónde usarla, y qué productos comprar.

Las demás importaciones, que no sean de esos productos básicos antes mencionados, pasarían a la tasa libre; y vendiendo únicamente la misma cantidad de Dólares que se compran, para que no haya mayor salida que entrada de Dólares al país a tasa libre.

Por supuesto que esto, per se, no sería la fórmula mágica que va a resolver todos nuestros problemas económicos. Deberíamos acompañarla de otros medidas, que contribuyan a incentivar la variable más importante en la economía de un país: ¡La confianza!, de la que hablaré próximamente.

 

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