Altos ejecutivos petroleros ante el paro cívico 2002, por Eddie A. Ramírez S. - Runrun

Altos ejecutivos petroleros ante el paro cívico 2002, por Eddie A. Ramírez S.

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Diciembre trae a la memoria el paro cívico del 2002. Hoy queremos recordar la actuación de los directores de Pdvsa y de los más altos ejecutivos de la misma y de sus filiales, la cual tuvo relativa poca cobertura de los medios. El régimen requería asaltar Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y filiales para ponerla al servicio de su proyecto político y, además, quería tomar revancha de los petroleros que iniciaron el paro de abril que culminó con la renuncia de Chávez y su desplazamiento del poder por unas horas. Juan Fernández, entonces presidente de Gente del Petróleo y Horacio Medina, presidente de Unapetrol, tuvieron la principal responsabilidad de interactuar con Alí Rodríguez y, una vez que se inició el paro convocado por los partidos políticos, la CTV y Fedecámaras, fueron los principales voceros de los petroleros. Por ello fueron perseguidos y hoy están exiliados, así como Edgar Paredes, Edgar Quijano, Lino Carrillo y otros. Además, hubo otros actores que desempeñaron un rol importante que queremos señalar.

Juan Fernández narra que en una reunión con Alí Rodríguez, poco antes del paro, este le dijo : ”Mira, nosotros llevamos 40 años buscando el poder y no lo vamos a entregar y si tiene que haber sangre, sangra habrá”. Eso fue lo que ocurrió. Al día siguiente del paro era evidente que el mismo no tenía la contundencia esperada. Para que se prolongara Chávez ordenó a los generales Villegas Solarte y Alexis Maneiro que agredieran una concentración de los petroleros en Chuao, lo cual indignó a la ciudadanía.

El 4 de diciembre, se sumó al paro la tripulación del barco Pilín León y posteriormente la tripulación de otros barcos petroleros. Por su parte, al día siguiente, Alí Rodríguez le echó más leña al fuego al anunciar que Alfredo Riera había sido designado director de Pdvsa y al destituir al director ejecutivo de exploración y producción, a los gerentes y subgerentes de las áreas operativas y a los gerentes de las refinerías, quienes fueron sustituidos por profesionales a quienes no les correspondía asumir esas responsabilidades. Es importante destacar que, a pesar de las presiones, los directores de Pdvsa no aprobaron estos cambios, con la excepción del recién nombrado Riera, argumentando que esas remociones no tenían sentido y más bien agravarían el conflicto y que, además, esa acción correspondía al Comité de Remuneración y Desarrollo Ejecutivo.

Ante la posición de la Junta Directiva, Alí Rodríguez anunció que la decisión la tomaría la Asamblea de la empresa, es decir Rafael Ramírez en su condición de ministro del ramo. Como reacción, al día siguiente 6 de diciembre, los directores internos Jorge Kamkoff, José Rafael Paz, Nelson Nava y Ludovico Nicklas , así como los directores externos Arnoldo Rodríguez Ochoa, Hugo Hernández Rafalli y Clara Coro pusieron sus cargos a la orden en carta dirigida a Chávez, en la que expresaron que”las actuales circunstancias imponen decisiones que van más allá del ámbito gerencial y empresarial”. Al día siguiente, 7 de diciembre, Alí Rodríguez tomó plenos poderes.

El día 9 de diciembre cincuenta y cuatro altos ejecutivos, con cargo de presidentes y directores de filiales y gerentes corporativos emitieron un comunicado dirigido a los trabajadores, en el cual expresaron que: 1- los cambios y nombramientos en la Alta Gerencia operacional no cumplen con los requisitos establecidos en los estatutos de Pdvsa. 2- El unirse al paro fue decisión individual de la mayoría de los trabajadores petroleros. 3- No reconocemos los cambios que no obedezcan y respeten los procedimientos y no autorizaremos a nuestros supervisados el cumplimiento de órdenes que no garanticen la seguridad de las operaciones, de las personas y de los activos de la empresa. 4- Nos mantenemos en nuestras posicione. La solución está en manos del ejecutivo nacional y de los distintos factores de la sociedad civil, no de la gerencia petrolera.

En el paro cívico participaron , unos más, otros menos, todos los niveles de Pdvsa y filiales. Varios fueron los actores que arriesgaron su integridad física. Nombrar a todos ocuparía mucho espacio y siempre hay el descuido de omitir algunos. Muchos tuvieron que buscar trabajo en otros lares, algunos han permanecido pasivos pero pendientes de los acontecimientos y un grupo importante está participando activamente denunciando la corrupción e irregularidades, y elaborando propuestas para la reconstrucción de la industria de los hidrocarburos. Los petroleros pelearon cívicamente para defender la democracia y la empresa de los venezolanos y en esa defensa siguen sin dar ni un paso atrás. Las consecuencias del despido de casi 23.000 trabajadores está la vista.

Como (había) en botica: No olvidemos los asesinatos cometidos en los calabozos del Sebin y en nuestras calles, tampoco las torturas, ni los millones que buscan refugio en países vecinos. El enjuiciamiento del sindicalista Rubén González en tribunales militares es otro atropello. Gorrín debe ser investigado. La corrupción es de órdago. Solidaridad con Novelli, Maite Delgado,Chataing y Dayana Mendoza. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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