Elecciones de concejales, rectificación y coherencia, por Daniel Fermín

 

En diciembre habrá elecciones para elegir a los concejales de los 335 municipios del país. Desde ya, distintos partidos y factores se debaten, nuevamente, entre participar o no. Acción Democrática, recientemente separada de la MUD, ha dicho que no participará. Gustavo Duque, alcalde de Chacao, ha declarado que sí lo hará, “para defender los espacios”. Desde la Concertación por el Cambio, y específicamente desde el movimiento Soluciones para Venezuela, hemos reafirmado que, así como participamos el 20 de mayo buscando abrir las puertas al cambio, lo haremos en diciembre para reivindicar el voto, la política, la lucha por la democracia y, particularmente en esta oportunidad, la descentralización y el liderazgo local, ese que, aunque poco mediático, representa el vínculo más inmediato con los problemas de la gente, y con las soluciones a esos problemas. Otras posturas ya se asoman por las redes: en diciembre solo debemos exigir elecciones presidenciales, en lugar de las municipales. Es la larga sombra del presidencialismo, del centralismo.

 

Hagamos memoria. En 2017, el grueso de la oposición representada en la MUD decidió no participar, con excepciones. Así como en las elecciones de gobernadores, en las municipales algunos partidos de la MUD reeditaron una estrategia, francamente deshonesta, de participar “sin mojarse”. Buscando el aplauso de las gradas y con su acostumbrado pavor a Twitter, lanzaron candidatos, pero advirtieron que estos estaban “autoexcluidos” de sus partidos. En las regionales, Acción Democrática ganó cuatro gobernaciones, pero, en lugar de celebrar el triunfo de sus representantes y darles el espaldarazo correspondiente, les sacaron el cuerpo. Puertas adentro, la estrategia fue “aguante, compañero”, mientras puertas afueras los sacrificaban, crucificados ante la opinión pública como chavistas, traidores, colaboracionistas, vendidos. Ya no eran adecos. Lo mismo en las municipales. AD, Primero Justicia, Voluntad Popular y otros lanzaron candidatos, pero en la misma onda de engañifa. “Autoexcluidos” estaban los alcaldes de Chacao, Baruta y El Hatillo, con el detalle de que no lo estaban. Todo fue un guiño al radicalismo y, peor, un engaño a la gente. Hoy toda Venezuela, o al menos la Venezuela empapada del tema político, sabe que los alcaldes de Baruta, Chacao y El Hatillo, todos comprometidos con sus municipios, son de Primero Justicia. No se trata solo de los que ganaron. VP expulsó a Yon Goicoechea de su militancia al lanzarse a la alcaldía de El Hatillo. Perdió. Hoy está reincorporado, plenamente, a su militancia, sin explicaciones, sin más apuesta que la memoria corta de un pueblo con demasiados problemas cotidianos como para ocuparse, también, de la coherencia de los partidos. Es, apenas, un ejemplo entre tantos. También se sabe que los cuatro gobernadores “ex adecos” son en verdad adecos, como confirmó su Secretario General esta semana, explicando -o intentando explicar- que los autoexcluidos habían sido nuevamente incluidos por sus militancias en las regiones. Toda una -innecesaria, deshonesta- puesta en escena.

Volviendo a las elecciones de concejales, AD dice que no participará “por coherencia”, Duque (PJ) dice que participará “para defender espacios”. ¿Qué vendrá? ¿AD, PJ y el combo volverán a lanzar candidatos -obviamente suyos- diciendo hacia afuera que están expulsados para luego darles la bienvenida silenciosa del que nunca se fue? ¡Hasta cuándo tanto irrespeto a la inteligencia de la gente!

Ni la coherencia ni la defensa de espacios les importó el 20 de mayo, cuando le regalaron seis años a Maduro y su gobierno de hambre y ruina, lo cual asoma, lamentablemente, que en la decisión de no participar reinó la mezquindad, el interés personal, el “como no soy yo/no es el mío, que no sea nadie”, y no las razones que esgrimieron en público. Aclaremos: lo correcto es participar en diciembre, pero no es correcto el engaño continuado a los venezolanos. Lo correcto es hablar claro, decirle a la gente “hay que participar y vamos a participar en defensa del municipio, de la descentralización, del voto”. Pero están entrampados por la incoherencia, el radicalismo y la calle ciega de la inacción.

Han pasado casi dos meses desde las elecciones presidenciales. Son miles los venezolanos que no votaron, creyendo en promesas y fantasías que no se realizaron: era la comunidad internacional, que desconocería al gobierno y rompería relaciones inmediatamente con él. No pasó. Era la -indigna- intervención militar extranjera, y nanai. Era un “noriegazo”, y ahí está Maduro, de presidente, gobernando tranquilito mientras el país se cae a pedazos y los promotores de la estafa abstencionista miran al otro lado a la vez que sellan el pasaporte en sus “giras” internacionales. Nadie, de esa rosca, ha sido capaz de rectificar, de decir “esta boca es mía”. Y hoy, con las mismas condiciones, el mismo CNE, con un gobierno fortalecido por la suicida entrega de la abstención, hablan de participar “para no abandonar espacios”, o de “no participar”, dejándonos con la duda de si participarán autoexcluyendo a los que luego incluirán sin el más mínimo escrúpulo, tomando por tontos a los venezolanos.

¿Por qué votar en Chacao pero no en San Carlos? ¿Por qué en El Hatillo pero no en Atures? ¿Por qué los cuatro gobernadores y el puñado de alcaldes de la MUD, que gallardamente defendieron a sus regiones y municipios en 2017, no llamaron a votar en las presidenciales? Si advertimos que la abstención era un grave error entonces, hoy nos toca advertir otra tragedia: el establecimiento de “guetos” opositores. No importa que las condiciones sean idénticas a las de Guasdualito y Mamera, en Chacao, Baruta y El Hatillo se participa, para cuidar la intimidad de una parte de la oposición de clase media, y el resto del país que vea qué hace, ahí no podemos ir a votar, en nombre de la “dignidad”. ¡Tanto que costó comprender que Venezuela no era el Este de Caracas, para que terminen reduciendo a la oposición entre la quebrada Chacaíto y la principal de Sebucán!

En diciembre hay que participar, como había que participar en mayo, pero hay que participar con todo: rescatando el valor del voto, derrotando al abstencionismo que se traduce en inacción, desesperanza y antipolítica, planteando soluciones a los problemas de los venezolanos, en lugar de conformarnos con ser los reyes del diagnóstico. Valoro que el alcalde de Chacao, amigo, quiera defender a su municipio y promover un Concejo Municipal con el que pueda trabajar para lograr la mejor gestión posible, si bien fue decepcionante la manera como él, y sus colegas del Área Metropolitana, pasaron agachados en las presidenciales. Pero no debe condenarse al resto del país, al que se parece menos al San Ignacio y más (cuando tiene suerte) a Fe y Alegría, a la mala administración, por el empeño en el error y la incapacidad de rectificación, por no reconocer en público lo que hace tiempo reconocen en privado (ya en las presidenciales, ¡cuántos dirigentes de partidos abstencionistas no comentaban, en privado, “había que participar”, pero en público repetían el corito del engaño!).

Basta de jugar con la frustración de la gente, basta de temerle a la intolerancia de los radicales y a los valientes de las redes sociales. ¡Hay que dar la cara por los venezolanos! Y para hacerlo hay que hablarle claro a la gente, ser transparentes. No más engaños. El 9 de diciembre nos tocará elegir a nuestros representantes, a los que controlarán al Ejecutivo municipal en 335 localidades, en el nivel más próximo, más directo de gestión, el que más nos afecta, el que más nos toca. Vamos a presentar a los mejores, a apoyarlos, a interpelarlos una vez electos. Pero exijamos también a los que nos trajeron por el despeñadero de la abstención que no engañen más a la gente, que no insulten más la inteligencia de los venezolanos. Y nosotros, reflexionemos, porque tampoco podemos continuar dejando que nos la insulten en la cara.

Es la hora de la rectificación. El liderazgo político tiene una gran responsabilidad. En la MUD eligieron, mediante la abstención, a Maduro presidente porque les gustaba más que Falcón. La abstención, justificada en mil razones, no funcionó. No insistamos en el error. Rectifiquemos, vamos al reencuentro de la gente y elijamos Concejos Municipales que legislen y controlen los asuntos que afectarán nuestra calidad de vida desde el momento en que abrimos la puerta de nuestras casas.  Esta elección es importante, no caigamos en el simplismo del “todo o nada” ni en la trampa centralista. Vamos a votar, a defender el voto y al municipio como espacio de resistencia democrática. Lo demás, quedó demostrado, es un engaño.

 

 

@danielfermin

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