A 40 años de la Reforma Económica en China, por Víctor Álvarez R.

 

Han transcurrido 40 años después del inicio de la Reforma Económica China de 1978. Aquel enorme país subdesarrollado en el que millones de personas morían anualmente por hambruna, logró en apenas cuatro décadas transformarse en una indiscutible potencia económica mundial, liberando a más de 700 millones de chinos de la pobreza. Venezuela, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo,  tiene apenas 30 millones de habitantes y más del 80 % cayó en condición de pobreza, toda vez que su ingreso no le permite comprar la canasta alimentaria.

China tuvo que romper con viejos dogmas ideológicos que la mantenían aislada del mundo y de las oportunidades que representan la complementación y cooperación entre diferentes economías. Hasta en el Foro Económico de Davos, punto de encuentro de la elite capitalista pro-globalización, hizo acto de presencia el Presidente de China, Xi Jinping, para defender un mundo sin barreras comerciales, mientras el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, levanta obstáculos a las importaciones de China y otros países, por considerar que la competencia extranjera es la causa del deterioro de la economía estadounidense y de la destrucción de millares de empleos.

Dejando atrás viejos dogmas, Xi Jinping afirmó lo que nadie pensó que un líder comunista podía llegar a afirmar: “Algunos culpan a la globalización por el caos en nuestro mundo, pero nuestros problemas no son causados por la globalización. No habrá ganadores en una guerra comercial”. La participación china en Davos, el lanzamiento del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura como alternativa al Banco Mundial dominado por Estados Unidos, y el relanzamiento de la Ruta de la Seda para integrar comercialmente a Asia, Medio Oriente y Europa, expresan la nueva visión china sobre las claves del desarrollo económico y social.

Complementación, cooperación, coordinación y mutuo beneficio

Con base en los principios de complementación, cooperación, coordinación y beneficio compartido con inversionistas y gobiernos de otros países, China fue creando a lo largo de estos 40 años condiciones sin precedentes para liberar sus  fuerzas productivas internas y lograr impresionantes tasas de crecimiento interanual del PIB. A medida que la actividad económica china se diversifica y avanza hacia nuevos sectores intensivos en el uso de conocimientos científicos y tecnológicos, el empleo que se genera es de mayor calificación técnica y profesional, y mucho mejor remunerado, contribuyendo así a una mejora sostenida de la calidad de vida y grado de bienestar de su inmensa población.

Un factor clave del éxito de China radica en las reformas económicas que hicieron posible la apertura a la inversión extranjera asociada a la transferencia de tecnologías, formación de profesionales chinos, asistencia técnica y creciente incorporación de valor agregado nacional en los proyectos de inversión. A la luz de estos principios promovió alianzas ganar-ganar con gobiernos e inversionistas extranjeros que, al complementar capacidades, recursos y compartir luego beneficios, generaron una creciente confianza que hoy estimula a otros gobiernos e inversionistas del mundo a participar con China en estas alianzas ganar-ganar.

Al liderar la construcción de este nuevo orden económico internacional, China  aumenta su prestigio e influencia en el mundo. A medida que mejora la calidad de vida y grado de bienestar de sus más de 1.300 millones de habitantes, China consolida su poder económico y su autoridad moral para influir en la agenda global.

La coexistencia pacífica

En sus relaciones económicas internacionales, China no tiene interés de interferir en la política interior de los países con los que interactúa. No está en la agenda exportar su modelo económico, político o social, sino complementar capacidades y recursos para lograr objetivos de interés común.

Mientras las grandes potencias miran con desdén a Asia, África y América Latina, China avanza en acuerdos concretos de cooperación que van desde la creación de empresas mixtas hasta el desarrollo de la infraestructura que requiere la actividad productiva. Esto incluye la construcción de autopistas, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones, fuentes de energía, agua potable y gas que forman parte del entorno básico que requiere la actividad minera, agrícola, industrial, comercial y de servicios tecnológicos y financieros.

La expansión productiva de países ricos en recursos naturales pero pobres en tecnologías solo es posible a través de la cooperación científica y tecnológica. China promueve el intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos, la construcción de laboratorios científicos y parques tecnológicos conjuntos y la transferencia tecnológica. Y ofrece anualmente miles de pasantías en centros de investigación e innovación, entrenamiento a investigadores, innovadores y gerentes, así como becas para pregrado y posgrado.

China aporta cuantiosos recursos financieros a diferentes fondos de inversión que tienen como misión la construcción de la infraestructura necesaria para dinamizar la actividad económica y productiva. A través del Banco de Desarrollo de China y el Banco de Importación y Exportación, conjuntamente con el Banco de Inversión en Infraestructuras y el Banco de Desarrollo de los BRICS, concede préstamos en condiciones preferenciales que no ofrece el sistema financiero internacional.

A 40 años de haber iniciado su Reforma Económica, China lidera una nueva etapa en el libre comercio que, en vez de barrer con los aparatos productivos locales, más bien contribuye al crecimiento y diversificación económica. Tal es el peso que hoy tiene la economía china en el mundo que se ha convertido en un motor estabilizador. Con base en los principios antes enunciados, China contribuye a logro de objetivos económicos y sociales comunes, lo cual estimula un mayor nivel de interacción para el beneficio mutuo.  

La experiencia china tiene que ser estudiada por todos los países que luchan contra el desempleo, la pobreza y la exclusión social. Es una experiencia llena de logros teóricos y prácticos que pudo transformar a un país pobre y subdesarrollado en la colosal potencia económica con creciente bienestar social que es hoy.

@victoralvarezr

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