“Ser”, “estar” o poder hacer, por Antonio José Monagas - Runrun

“Ser”, “estar” o poder hacer, por Antonio José Monagas

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LA POLÍTICA SE MANEJA SEGÚN LAS CIRCUNSTANCIAS. Pero de lo que no escapa, es de aquellas consideraciones que determinan la esencia y conciencia que, como relación biunívoca, se establece al momento de hacer de la política la causa y efecto de lo que puede imprimirle sentido al discurrir de cualquier sociedad.

O se “es”, quien asume de modo frontal una postura de convicción dirigida a cuestionar o aportar ideas o concreciones de fulminante impacto en una situación de caótica realidad. O se “está” apostado a lo posible en medio de lo que está sucediéndose en un espacio específico, en un tiempo determinado, y ante un problema en particular. Pero con la fuerza necesaria para conmover o transformar una realidad.

Se “es” o se “está”. He ahí el problema de fondo que trastoca variables y que, al no estimar, considerar y evaluar la situación-problema en cuestión, y en función de la injerencia que se tiene ante un proceso político, se afecta lo económico tanto como lo social que circunda el contexto donde dicha situación-problema se moviliza. Es ahí cuando surge un especio de “congelamiento” o de “apagón” de los esfuerzos que combaten las causas y efectos que incitan toda crisis en su disposición y dilación.

No hay duda al reconocer que el ejercicio de la política, se apoya en un léxico bastante nutrido. Esto hace que haya palabras cuya sinonimia puede confundir la narrativa empleada frente a consideraciones que lleguen a tener alguna equivalencia. Al menos, en lo aparente. Pero en el fondo del asunto, no hay posibilidad real ni tampoco imaginaria. Entre ellas, se mantiene una disociación dialéctica y semántica que podría aparearlas o comprometerlas de cara a una situación en particular.

Siempre se establecen diferencias que, aunque sutiles, tienden a marcar una distancia que hace que su manejo sea categórico en cuanto a sus acepciones. Por ejemplo, el espacio que se da entre términos tan categóricos como “ser” y “estar”, invitan a una reflexión que si bien puede ir más allá de lo que permite la brevedad de esta disertación, pudiera servir de soporte a una primera indagación que permita trazar el momento para el cual la conjugación política de tales verbos sirvan para exaltar o exhortar consideraciones de primera línea.

Puede inferirse que “estar” en el peor momento de una crisis, como en efecto lo está Venezuela, no lo hace “ser” el peor país del mundo. Así como no fue puntal para que, luego de tantos años, Venezuela se mantuviera en el sitial que la distinguió del resto de países que, por aproximación, circundaban el terreno geopolítico donde su dinámica tenía cabida. Todo así, a pesar de haber sido aquel país que demostró el talento necesario y suficiente para situarse por encima de categorizaciones o clasificaciones que para entonces tenían un concepto claro de lo que era una país en franco desarrollo político, social y económico.

Tal condición, no hizo que Venezuela fuera mejor que ninguno. Y tener tino epistemológico y hermenéutico para darse cuenta de que haber alcanzado dicho punto de inflexión, no habría determinado otra cosa que no fuera la referencia necesaria para hacer que una comparación fuera la motivación exacta para surgir entre los oprobios y estolideces sugeridas por concepciones amañadas de “revolución bolivariana o de socialismo del siglo XXI”, es asunto de una realidad que no se alcanzó. Ni tampoco logró sembrarse como cultivo de desarrollo, progreso y de crecimiento.

De manera que no hay otro camino que aquel que invite a reconocer que Venezuela será lo que su gente se atreva “ser” para así “estar” en el lugar que pueda merecerse por el esfuerzo que su gente pueda “hacer”. Todo, en aras siempre de superar los escollos propios del tránsito por la vida política, económica y social del país. Es lo que el siguiente aforismo hace ver cuando se trata del manejo político de las realidades ante las cuales oscila toda circunstancia. O sea, “ser”, “estar” o poder hacer.

 

@ajmonagas

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