Primeros comentarios: la abstención, por Luis Fuenmayor Toro

 

Como la vida continúa, luego de finalizado el proceso electoral es obligatorio iniciar el análisis de lo sucedido y de los escenarios políticos inmediatos y mediatos, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. A continuación unos primeros comentarios al respecto.

En primer lugar, sucedió lo que podía esperarse de producirse una abstención grande del electorado, como en efecto se produjo y se muestra tanto en las cifras oficiales, infladas por el ilegal cierre tardío de las mesas, y mucho más en las cifras elevadas de abstención que todos tenían para las 6 de la tarde, que alcanzaban al 65 por ciento de los votantes. A pesar del intenso acarreo de votos realizado por el gobierno, a partir de las 6 pm, la abstención electoral sobrepasó el 50 por ciento de la población votante. Ésta es la cifra más alta durante todos estos últimos 19 años y, me atrevería a decir, que más alta de toda la vida democrática venezolana. Más de la mitad de los venezolanos no votó, lo que puede significar que rechazaron el proceso electoral como un todo. Decidieron, por lo menos en esa elección, que la técnica utilizada para cambiar los gobiernos en Venezuela no era confiable para producir los resultados debidos.

El sistema electoral venezolano carece de la figura del voto en blanco, el cual puede permitir que los votantes se manifiesten electoralmente en rechazo directo de todas las candidaturas presentadas, sin tener que rechazar al sistema electoral en sí mismo. En Venezuela, eso no es posible, por lo que el rechazo a al sistema electoral mismo puede confundirse con el rechazo a las candidaturas. Dicho de otra manera, la gente no fue a votar porque no confía en que el sistema electoral venezolano, el mejor del mundo según el Gobierno, sea un instrumento que le permita expresarse para cambiar de régimen, pues la manipulación y el ventajismo gubernamental de todo el proceso terminan por producir un resultado distinto al deseado por la mayoría de los votantes. Otra posibilidad es que la gente no fue a votar porque ninguno de los candidatos presentados la entusiasmó lo suficiente como para hacerlo. Una última posibilidad es que la abstención obedeció a una mezcla de ambas cosas.

Decir con certeza cuál fue la causa de la abstención es imposible, aunque sí es posible efectuar suposiciones valederas al respecto, puesto que se vive en Venezuela, se participa en la política y se está en contacto con la gente. En lo personal pienso que se trató primariamente de un rechazo al proceso electoral, o al sistema electoral venezolano, administrado y dependiente totalmente del Gobierno de Nicolás Maduro. La gente no creyó en el manejo de la herramienta electoral efectuado por un Consejo Nacional Electoral totalmente al servicio del Ejecutivo. El rechazo a las elecciones, en este caso, es también claramente un rechazo al candidato del gobierno, en este momento además Presidente de la República y responsable de la miseria total actual de Venezuela. Para gente no alienada, o sea mentalmente competente, es imposible pensar que el responsable del hambre, el robo y la represión, sea querido por sus víctimas y resulte ganador. Ni el Gobierno se cree ese resultado y esto debe estar ocasionando discusiones y enfrentamientos.  

La gente no votó y la mayoría de quienes lo hicieron no lo hizo libremente, lo cual aumentó la eficacia de las medidas fraudulentas instrumentadas por el Gobierno. La población no respondió asistiendo a votar masivamente contra el candidato gubernamental, se dejó llevar por la propaganda interna y externa al país de que no valía la pena intentarlo. Esto favoreció claramente al Gobierno, que no necesitaba inflar los resultados para ganar, pero lo hizo para elevar la participación a cerca de la mitad del electorado y aumentar la diferencia con Henri Falcón. La abstención indudablemente favoreció al gobierno, pues le hizo posible hacer que sus trampas fueran efectivas. Esto es algo que quienes impulsaron la abstención se empeñan en no reconocer y tratan de ocultar, en su empeño por clausurar la vía democrática y pacífica de salida del gobierno del hambre, el robo y la represión. La abstención también significó una menor capacidad de defensa del voto, ante la maquinaria avasallante y delincuencial del Gobierno.        

 

@LFuenmayorToro

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