Nadie les cree ni el Padre Nuestro de rodillas, por Armando Martini Pietri

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No sabemos a quién defienden, si es que protegen a alguien, pero como afirmó una encuestadora oficialista difundida este domingo, la mayoría no se come el cuento tantas veces repetido de una conspiración por parte del imperio y la burguesía contra la economía venezolana, y menos aún, de que estamos en la miseria y pasando hambre por culpa de una guerra económica.

La mayoría no cree la explicación e insisten, que el causante del desastre económico que nos tiene con los bolsillos vueltos para afuera y sin conseguir efectivo, es Maduro, su administración y el grupo de ordenanzas (soldado que está a las órdenes de un oficial o jefe para los asuntos de servicio; empleado que en ciertas oficinas desempeña funciones subalternas), y leales camaradas que él llama gobierno, al cual le hace cambalaches y enroques, da órdenes en público, hace ofertas y promete sin cavilar, lo aplauden como focas sonrientes y con aprobación en mano, pero sin que nada se ejecute y si se hace, no funciona.

Los errores y traspié, los comete el oficialismo en todas las áreas, pero resulta que la economía es fundamental, si lo económico se desbarranca -como en efecto- todo se va por allí y hay que llamar a María, que no es revolucionaria.

El presidente 42 de los Estados Unidos es recordado por haber usado la frase “Es la economía, idiota”. Bill Clinton enfocaba su mensaje en temas que importaban al ciudadano, como el desarrollo económico, educación y cuidado médico. Aún se recuerda aquella señal que le hicieran sus asesores cuando divagaba sobre política, y no se concretaba en el tema que a todos incumbía: “It’s the economy, stupid!” Atendió la advertencia, conferenció de economía, ganó las elecciones, fue reelecto.

El Gobierno venezolano, desde 1999, ha escuchado el mensaje, pero lo ha interpretado de manera equivocada. Lo peor no ha sido la mala interpretación, lo grave, el empeño perturbador y obsesivo en mantenerla, a pesar del rotundo y evidente fracaso. El oficialismo en boca de algunos de sus principales y definidos dirigentes, reconocen que la economía anda mal y algo tienen que hacer. ¡Amanecerá y veremos!

El chavismo está confiado que arrasará en las municipales frente a una oposición incoherente, contradictoria, poco motivada, fracasada, dividida, pero participando de manera indirecta engañando a sus seguidores. Tienen razón, quienes aseguran, que cierta oposición anda como bachaco borracho, de un lado a otro, dándose topetazos a cada rato, están al tanto que nada tienen que buscar en esta ni otra oportunidad y sólo se ilusionan masoquistas en las presidenciales de 2018. ¡Es hora del recreo para los muchachos!

Las conversaciones hábilmente manipuladas, hechas públicas en contra de la voluntad, con desgano y timidez, pero reservadas y pautadas para el 1 y 2 de diciembre -esta misma semana- no dan ánimos ni confianza, son los mismos que han fracasado en 2014, 2016 y 2017. Nada bueno ni nuevo se podrá esperar, sus resultas serán semejantes a las anteriores. Por el contrario, lo que puede suceder es el reconocimiento, aunque menguado y disimulado de la ANC como hasta ahora, acompañada de la locura indecente de convenir el reconocimiento de una deuda, producto de la ratería impune y desvergonzada de las finanzas públicas.

Pero el problema es y sigue siendo la economía, tragedia total, ¿cuánto tiempo debe continuar esperando el ciudadano? ¿Y cómo se pondrán las cosas después que la dirigencia opositora y el Gobierno pacten el refinanciamiento y reestructuración del gigantesco pasivo en la cual nos ha metido la pueril ignorancia y el criminal derroche oficialista, y que ahora, con la colaboración de alguna dirigencia opositora e irresponsable nos hipotecará a todos por décadas?

¿Porque no han dicho lo que se está haciendo, o harán, para conocer cuánto de ese compromiso que nos tiene aplastados realmente se gastó o derrochó, y cuánto se quedó en las enormes comisiones ilícitas, sobreprecios y cuentas de los corruptos del Gobierno y de fuera relacionados con ellos? ¿Hay un análisis serio y detallado? No lo hay y tampoco conviene a encubridores, bolichicos, bandidos, testaferros, cómplices, cooperantes, malhechores, zánganos y demás fauna de malandros que han saqueado inmisericordes las finanzas públicas.  

La realidad es que no tenemos ferrocarril, continuamos sin expandir al Metro de Caracas, Odebrecht repartió dinero al voleo, y no sabemos quiénes fueron los cobradores. Autopistas y carreteras están peor que nunca, los puentes se caen y bordes se desmoronan, los huecos son trampas de larga duración. Servicios de agua, internet, electricidad y telefonía no es que fallen, es que cada día sirven menos. Embuste que se han construido y entregado tantas viviendas por Misión Vivienda como afirman con exaltación apasionada. Cada día el bolívar vale menos sea cual sea el sistema por el cual se calcule; los precios, al contrario, aumentan de manera violenta cada semana, no hay efectivo en las taquillas automáticas y son limitados a casi nada en los cajeros de trabajadores, una familia no puede ir junta al cine. Nos morimos por falta de medicamentos y el hambre nos golpea. Imaginación y desvarío que a 6 millones de personas se les entregan cada mes bolsas Clap… ¿seguimos?

Aún no nos percatamos de que el daño es mucho mayor que lo aparente. Sin duda la propaganda y estrategia política entusiasman y hacen soñar. Pero una economía destruida, en ruinas, un pueblo en la miseria, angustiados, con apetencia, sin medicinas, ciudadanos sin valores éticos, morales y buenas costumbres, pueden ser una combinación peligrosa e imprevisible.

¡Cuidado con la furia de un pueblo paciente!

 

@ArmandoMartini 

 

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