Humorada o ignorancia, por Armando Martini Pietri

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En el show de presentación del encarecedor y nuevo accesorio monetario el billete de 100 mil bolívares por el Presidente Maduro, se pregunta uno si estaba haciendo gala de humor o se trataba de su habitual palabrerío para disimular su alarmante carencia de conocimientos. Dos o tres veces, tal vez jugarretas del subconsciente para recordarle sus errores, habló de “cien” y después corregía, alguien preocupado y cuidando su trabajo, le hacía el favor de señalarle la equivocación. Parece que el billete tiene disparidad de cantidades entre la letra y el número.

 

Conversó de esa extraña figura que en la Venezuela inflacionaria y empobrecida hasta la miseria se ha puesto de moda, lo del “cono monetario” que, según él, se completa con el billete amarillo, al cual presentó como una especie del gran esfuerzo gubernamental, completar el fulano cono -cambiando la letra sería más exacto- a pesar de los enormes arrojos ya no de Estados Unidos, el imperialismo y la derecha oligarca, sino nada menos que su colega colombiano, Juan Manuel Santos.

 

Lo tildó de traidor, empezando por haberle volteado el juego al detestado -por los chavistas- expresidente Uribe; según Maduro, autocalificado chofer de autobús que maneja con desastrosa maestría, sin la asistencia de Chávez no se hubiese logrado el acuerdo de paz con las FARC, que muchos califican de asesinos narcotraficantes.

 

Pero Santos, exponente de la ultraderecha colombiana, había dejado a todo el mundo en la estacada y es quien, desde Bogotá, planificó y encabeza una estrategia -por lo visto exitosa- contra la moneda venezolana. Es decir, la culpa de la ruina y calamidad no es de Chávez, Maduro y sus equivocaciones inspiradas e incluso orquestadas por los Castro, sino de Santos. Como dirían: el más pendejo.

 

Lo peor no es lo dicho, sino que todavía existan quienes lo crean, y refunfuñen similitudes mientras hacen las humillantes colas para comprar lo que se pueda, aunque cada día se obtenga menos. Venezolanos peores que Maduro y camaradas obviamente rechazan toda realidad, aunque los aplaste. Es por ese tipo de compatriotas por los cuales, ahondando en la verdad, estamos como estamos, por aquello de que no tiene la culpa el garrotero sino quien le da el garrote.

 

No habían transcurrido 24 horas y todos sabían quien quiera un billetico tiene que ir al banco con 90.000 bolívares en efectivo, porque esas instituciones sólo entregan 10.000 avergonzados bolívares por cliente. El perro mordiéndose la cola. Eso, claro, suponiendo que la entidad bancaria los tenga, que tampoco es seguro.

 

El Presidente y equipo económico -por llamarlo de alguna manera- tienen la solución, y como no hay billetes en la calle ni en los bancos, se preparan -Maduro confesó que es su sueño- que todo se haga por transferencias electrónicas, incluyendo, el transporte público y el Metro. Equipos llamados “punto de venta” difíciles de conseguir porque se fabrican en el exterior, es la historia no contada, aunque hay que reconocer que ciertos bancos han venido adelantándose al problema y tomado previsiones. Cuando esté operativo, si algún día, veremos las inmensas colas en el transporte popular.

 

No fue, sin embargo, lo más estrafalario el Presidente adornado del color de las bayonetas sobre las cuales se sienta, ha ordenado -siempre menciona que da órdenes, lo cual nos recuerda aquél refrán “dime de qué alardeas y te diré de qué careces”-, a todo su equipo económico dedicarse de inmediato, desde que la prensa internacional -derechista e imperialista- informó que Pdvsa guarda silencio sobre el pago de intereses de sus bonos, al refinanciamiento de “toda” la deuda externa.

 

No mencionó detalles, los chinos están reacios a darle préstamos, rusos, prepotentes, pero mucho menos ricos, sólo han aceptado refinanciar lo que se les debe conscientes de lo difícil de cobrar. Putin sabe, que la garantía que le dieron con las acciones de Citgo son veneno bajo la mirada del cara pálida Trump, andan como locos buscando cómo cambiar ese aval por algo más confiable.

 

Tampoco señaló que, algunos fondos podrán estar dispuestos a discutir un refinanciamiento, que será siempre con mejores intereses y condiciones para ellos, pero agobiantes para el país, aunque tiene activos embargables, a todos interesa el petróleo, pero la mayoría de esos acreedores no aceptarán ninguna propuesta ni discutirán ningún acuerdo que no esté aprobado formalmente por la Asamblea Nacional.

 

Detalles importantes que el Gobierno conoce, pero trata de que no sean reales, a los cuales agregar la mayoría de los países y gobiernos serios sede de los prestamistas han advertido que la Asamblea Nacional Constituyente no existe y que el Poder Legislativo que reconocen es la Asamblea Nacional. Y ése es un problema de mando, control y prestigio para el castro-madurismo, lo de pedirle permiso y autorización a la oposición.

 

Un diputado aprovechó para recordarlo ante los periodistas, relamiéndose en espera de comprobar qué va a hacer el oficialismo cuando esos rechazos empiecen a presentarse, si es que no han aparecido ya. Precisó que están dispuestos a oír, estudiar y aprobar, con algún cambio de compromiso, la propuesta oficial de refinanciamiento de una deuda que el país, hoy, no puede honrar. Es decir, régimen y oposición aprobarán el sometimiento nacional a largo plazo y seguro otros acuerdos secretos, como ha sucedido antes. Eso, o el default.

 

Como es usual, se hará sin consentimiento de los ciudadanos y a conveniencia de los interesados, continuarán como si nada y sin importar un bledo su camino hacia las elecciones municipales y de seguida hacia el reto presidencial. Pero no se hagan demasiadas ilusiones, sea cual sea el arreglo, el que venga no podrá hacerlo mejor, son casi lo mismo.

 

@ArmandoMartini 

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