Parir en Venezuela, por Carolina Jaimes Branger

DaraLuz

 

Mi papá era médico. Cuando yo era una niña, por allá por los años sesenta, siempre lo escuché decir que si uno tenía cualquier tipo de emergencia era mejor que lo llevaran a un hospital público, porque estaban mejor dotados que los privados. Hoy suena como un chiste de pésimo gusto. El suero anti-alacránico, por ejemplo, era seguro conseguirlo en un hospital, no en una clínica privada. Mi papá trabajó buena parte de su vida en el Instituto de Medicina Tropical de la UCV y se sentía orgullosísimo del Hospital Universitario. Más cerca en el tiempo, cuando mi hija mayor se enfermó en los años ochenta, hubo unos exámenes muy específicos que sólo los hacían allí. Y allí la llevé y se los hicieron. Había mucha gente, pero a todos nos atendieron. En la sala de espera había puesto para todos. Los equipos funcionaban y los resultados de los exámenes los entregaron en la fecha ofrecida.

Comento esto por las últimas fotos que han circulado viralmente por las redes sociales. En julio fue la de siete bebés literalmente apuchungados en una incubadora de la Maternidad Concepción Palacios, otrora uno de los hospitales materno infantiles más modernos y mejor provistos de América Latina. Inaugurado en 1938 por el General López Contreras, se daba más que abasto para atender a la creciente población de Caracas. En 1972 obtuvo el récord mundial de partos asistidos en un solo año. Sus médicos, los mejores obstetras de Caracas. En 2010 se inauguró el edificio Negra Matea, a todas luces insuficiente para dar acogida a las nuevas parturientas.

Otra foto, que lo que produce son ganas de sollozar, muestra a tres parturientas en una sala de espera de un hospital del Seguro Social en Barquisimeto. Una de ellas, aparentemente a punto de dar a luz, está desnuda, en primer plano. La segunda está sentada en la fila del medio y a la tercera la están atendiendo. Varias personas fueron detenidas cuando la foto se hizo viral. Primero corrieron la voz de que era un hospital en Filipinas, pero como que Filipinas no está tan mal como nosotros. Una vergüenza nacional esa situación. Y como siempre, el gobierno se lava las manos. Mejor dicho, por un lado se lavó las manos sobre su responsabilidad, pero por el otro se ocupó de buscar a quienes habían tomado las fotos. Un reportaje de Vanessa Arenas en El Estímulo da cuenta de la detención de 16 personas, entre ellas dos estudiantes del sexto año de Medicina de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) de Barquisimeto, María Brizuela y Miriam Valiño, ambas de 26 años de edad, que ni siquiera estaban en el hospital al momento de los improvisados partos.

Y como si eso fuera poco, el mismo día circuló un video de una mujer pariendo de pie en la acera del Hospital Central de Maracay, casualmente donde Maduro inauguró apenas hace tres meses una nueva sala de maternidad. ¿Tercer mundo? ¡Décimo mundo! Son despiadadas las colas que vemos hoy frente a cualquier centro de salud. Son despiadadas las listas donde exigen a los enfermos llevar desde alcohol hasta remedios que no se consiguen en Venezuela, porque los hospitales no tienen insumos. Es despiadado el trato de parte de un régimen que sólo le interesa perpetuarse en el poder y despiadado el raspado la olla de lo que queda (a costa de la salud de los venezolanos, sobre todo los más pobres) a quienes usó para llegar a Miraflores pero que ahora le importa un rábano qué es de ellos.

En Venezuela estamos pariendo para todo. Cualquier cosa normal en algún otro lugar del mundo, aquí resulta un parto. Y es que incluso para parir, parimos…

@cjaimesb

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