Las sanciones, por Henry Ramos Allup

Consulado Venezuela Colombia protesta

 

No es la dirección opositora la que considera al régimen de Maduro como una dictadura forajida sino toda la comunidad de naciones del mundo, señala el diputado Henry Ramos Allup.

Es tan gigantesca la repulsión del país ante el régimen que nos desgracia desde hace dieciocho años, que hasta las propuestas más extremas y estrafalarias para salir de esta tragedia hallan insólito respaldo en amplios sectores de la opinión nacional. Cuando el régimen en sus estertores trató de concitar el respaldo nacional ante una supuestamente inminente invasión militar extranjera en otro de sus potes de humo distraccionistas, haciendo alardes de una cómica preparación para la defensa del sagrado suelo de la Patria que sólo sirvió para burlas y caricaturas de militares nalgudos y barrigones, damas adiposas, enanos saltarines, voluntarios de utilería, tanques destartalados, peñeros y demás, lo que hizo fue despertar simpatías en lo que denunció como una amenaza. ¡Caramba! ¿Defensores del sagrado suelo de la Patria la ralea de canallas que desde hace tres lustros han permitido la invasión político militar cubana entregándole a Venezuela atada de pies y manos? ¿Defensores quienes cedieron en comodato nuestra vasta frontera occidental a la guerrilla narcoterrorista colombiana? ¿Defensores quienes desistieron de nuestra histórica reclamación del Esequibo? ¿Defensores quienes hipotecaron nuestro país al mundo contrayendo una deuda impagable y rematando a precios viles concesiones mineras y petroleras? Si alguien hizo posible la idea de la Venezuela ocupable por extranjeros fue el régimen antipatriótico chavomadurista.

No se puede abordar el tema de las sanciones económicas adoptadas por el gobierno norteamericano prescindiendo de las causas que las motivaron porque esas medidas no cayeron repentinamente como un rayo sobre la destartalada economía nacional. Ni se trata simplemente de defenderlas o rechazarlas en bloque, chantaje en el que el gobierno trata de colocar a todo el país para sacar fuerza de su debilidad y aislamiento. No. Aunque seguramente repercutirán para agravar nuestra trágica situación económica, el responsable en primera y última instancia es éste desgobierno que las provocó, al colocarse en el mismo plano fallido y forajido que otros regímenes objeto de sanciones parecidas o más extremas. La ruina nacional cuenta ya dieciocho años y el anuncio de las sanciones apenas un par de semanas.

Hace pocos días, una vocera del oficialismo tuvo la desfachatez de declarar que cuarenta  y ocho horas antes del anuncio de las sanciones, los puertos venezolanos estaban repletos de barcos a punto de descargar un tonelaje incalculable de alimentos y medicinas, y que la milagrosa provisión se detuvo por las medidas, como si el país no supiera que la crisis humanitaria lleva años agravándose y el gobierno ha rechazado sistemáticamente todas las ayudas que podían solucionarla por la tozudez de no admitir que tal crisis existiera.

El gobierno también ha acusado a varios opositores, entre los cuales me hallo, de ser los gestores de las medidas decretadas por el gobierno norteamericano, dizque porque solicitamos su aplicación (lo cual es absolutamente falso) y porque llevamos mucho tiempo denunciando en la comunidad internacional la tragedia que nos asuela (lo cual es absolutamente cierto), hecho éste que según el régimen nos convierte en traidores a la Patria. La pésima reputación de este gobierno y su estatus de dictadura fallida y forajida ante toda la comunidad de  naciones, no es invención de la oposición ni consecuencia de sus denuncias, como repite la estridencia oficialista en su discursiva exculpatoria, sino un hecho público y notorio de aceptación universal porque este régimen no sólo calza perfectamente en la tipología específica sino que supera sobradamente todos los estándares para ser calificado como tal. Por eso mismo, ha sido abandonado hasta por sus supuestos aliados que no son tales y que sólo están preocupados porque ven peligrar sus intereses económicos (China y Rusia en ese orden), y en cualquier momento transan en la mesa con otras grandes potencias a una Venezuela que les interesa sólo como un negocio.

 

@hramosallup

El Nuevo País

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