A los castristas no le importan muertos sino dólares, por Armando Martini Pietri

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Las constituciones, como los diamantes, se supone deben durar mucho tiempo. Pero esa opinión no es compartida por algunos y en especial, por el heredero, que ha dispuesto una Asamblea Constituyente anti-constitución a ser elegida el 30 de julio, proceso muy diferente al de 1999. En violación a esa Constitución legado de Chávez, este llamado ha sido por decreto presidencial y no por referéndum popular, desconociendo la Carta Magna que tanto se jactan defender.

Las excusas esgrimidas: la paz, derrotar la guerra económica y el fascismo producto -según ellos- de una conspiración opositora. Por defender los reales los muertos no importan

Las reglas decididas y aprobadas por el oficialismo para elegir los integrantes son antidemocráticas cuando cada uno de los 340 municipios elegirá a un miembro, sin importar su tamaño -las capitales de los estados obtendrán dos-, lo que significa que las ciudades simpatizantes opositoras están infrarrepresentadas, y otros 181 asambleístas serán escogidos entre grupos manejados por el régimen. Hipocresía cubana. 

El PSUV necesita controlar esa trampa porque ya no puede permanecer en el poder, se les agotó el modelo, fracasaron y dejar el poder no es opción, ni siquiera está considerado. La mala administración, la corrupción, la falta de comida y medicinas, la inseguridad, la inflación han cobrado un alto precio. La oposición ganó una gran mayoría en una elección legislativa en 2015 y desde entonces Venezuela ha sido gobernada por decreto y a través de su marioneta el Tribunal Supremo de Justicia.

El rechazo al gobierno es tan grande y profundo que presenta fisuras abre boquetes. Muchos se han desmarcado, los más mediáticos y emblemáticos, Luisa Ortega Díaz, Fiscal y el general Miguel Rodríguez Torres, ambos chavistas de larga datan y que hoy no lo niegan. 

La intención madurista con la constituyente, es el definitivo desmantelamiento y muerte de la democracia. Su propósito convertir a Venezuela en una dictadura semejante al castro comunismo; hoy ya tenemos un sistema de racionamiento al estilo cubano. Los CLAP, el mejor ejemplo. Ellos confían que así seguirán en el poder. Se equivocan.

Cuba se está jugando la vida en Venezuela. Así de sencillo. La expresión no se refiere al pueblo sacrificado hace más de 60 años por una banda de comunistas comandada por los pícaros hermanos Castro, se refiere a ellos, sus cómplices y esbirros. 

Con la carencia extrema que sufrimos los venezolanos, el Gobierno se las arregla para enviar a Cuba poco más o menos, 40 mil barriles diarios de petróleo. Además de pagarle por decenas de miles de miembros del ejército de ocupación que tienen en nuestro país. Esa sinvergüencería, petróleo, sueldos y gastos de miles de forajidos, dan un resultado positivo para las empobrecidas arcas cubanas. La débil economía castrista no aguanta la devolución del personal de invasión y la suspensión de suministro petrolero. Colapsaría.  

Es el secreto, que no lo es tanto, de la crueldad con que el oficialismo trata a los que se manifiestan en la calle gritando libertad y democracia. Los que disparan y hacen disparar contra jóvenes indefensos, son cubanos o formados por ellos. Las instrucciones de Raúl Castro son precisas. Eliminen al que tengan que eliminar, pero allá se quedan, cuidándome la caja chica. Los bolsillos castristas son quienes dan las órdenes. 

Aquí tienen a su tonto inútil, con su asesor de cabecera, patán fabulosamente enriquecido, capaz de casi todo, pero no de ejecutar eficientemente las instrucciones. Por eso lo abandonará como ya comienza a hacerlo.

Se perdieron varias oportunidades para aplicar presión diplomática por parte de la Organización de Estados Americanos, y otros organismos multilaterales. Los protocolos diplomáticos son fastidiosos y muy tediosos, son discursos bien cuidados y ambiguos, los tiempos son lentos, distintos a los del hambre y la protesta. El Gobierno en ese club ha logrado salir airoso, pero cada vez más débil. Solo les quedan los vacilantes mini-estados caribeños bajo amenaza y chantaje de escindir el suministro de petróleo barato y el cobro de sus deudas. Venezuela está más aislada que nunca en su región, pero reclama victoria pírrica, triunfo para alardear, aunque por sus propias torpezas cada día lo respetan menos. 

La inmensa mayoría se opone a la Asamblea Constituyente. El chavismo disidente es significativo en términos de sentimiento popular, nos guste o no. Peor es desconocerlo que reconocerlo planificando una estrategia para cambiar esa realidad. Hay que registrar que ha habido protestas intermitentes en las zonas afectas al chavismo, por lo general sobre falta de medicinas, hambruna e inseguridad. Aunque amplio y creciendo, aun no es un movimiento de protesta nacional.

La fuerza armada sostiene lo poco que queda de poder, ha vacilado. Varios de sus integrantes cercanos a Chávez han criticado duramente la forma y manera de una nueva constituyente. La tensión va en aumento. Lamentable a niveles de ebullición que no podrán ser controlados. Un insólito y grotesco hecho lo demuestra, la multitud pro-gubernamental que atacó al interior de la sede del parlamento, además de los saqueos en varias ciudades del país.

No hay revolución en Venezuela, sólo mal uso del poder, y se derramará más sangre antes de que termine la tragedia. Muchas veces rechazamos e ignoramos la realidad, por conveniencia o porque nos hemos acostumbrados a la ficción, estamos aletargados. Faltan pocos días para que terminen de sacudirnos. Ojalá despertemos sin cadenas.

 

@ArmandoMartini

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