El valor de nuestra decisión, por Roberto Patiño

Vzladecision

 

Con el plebiscito para el 16 de julio, la MUD, en conjunción con representantes de las fuerzas vivas del país, plantea una vía para lograr cambiar al actual régimen y su modelo fallido y corrupto.  Es una nueva etapa en la difícil lucha que enfrentan los venezolanos para recuperar sus derechos democráticos y superar la brutal crisis que la dictadura de Nicolás Maduro ha propiciado. Apela a las personas y a la democracia participativa que ahora desconoce el régimen que tanto la promovió.  

El plebiscito es una consulta popular que a diferencia de la constituyente,  no busca imponer al país un modelo supraconstitucional que desconozca a la mayoría y dé carta blanca a quienes lo impulsan para atornillar a un grupo despótico en el poder. Por el contrario, defiende a la Constitución a partir de sus propios artículos, recurriendo al principio del sufragio: los venezolanos podrán expresar libremente exigencias populares, decidiendo los caminos a seguir para superar la dictadura y generar las condiciones democráticas necesarias para el bienestar general.

El plebiscito cuestiona dos factores fundamentales de la actual crisis nacional: el desconocimiento de la Constitución, y la activación de una constituyente ilegal, por parte del Gobierno nacional. Expresaría la exigencia popular, a las Fuerzas Armadas y funcionarios públicos, de cumplir con su deber de defender y obedecer la Constitución y la Asamblea Nacional (el poder legislativo independiente elegido por el pueblo para su representación en el Estado). Y plantea una salida consensuada e incluyente con la propuesta de renovación de poderes públicos y la realización de elecciones libres y transparentes para la conformación de un Gobierno de Unión Nacional.

La consulta del 16 de julio es un llamado a todos los sectores del país a expresarse abiertamente y formar parte de un proyecto conjunto, incluyente y múltiple. En este sentido el plebiscito no solo significa una solicitud de apoyo a la gente por parte de la Asamblea y representantes de partidos democráticos, sectores académicos, productivos, profesionales, entre otros. Más importante, presenta una oportunidad de involucrarnos abiertamente de manera directa y activa, sumando otra forma de lucha no violenta a la protesta.

Es sin duda una oportunidad para las comunidades de articular su descontento y rechazo al Gobierno. Si la protesta es la expresión del descontento, la materialización de la “voz del pueblo”, la consulta puede representar para las comunidades una ocasión para asumir plenamente su condición de actor determinante en los procesos sociales y políticos. Una demostración  del verdadero “poder del pueblo”, ejercido directamente a través de quienes lo conforman y no secuestrado y tergiversado por el falso discurso oficial. También presenta espacios de expresión para grupos como los de la tercera edad, por ejemplo, que pueden participar de manera más cómoda y segura que en las manifestaciones.

La consulta del 16 de julio produce un contexto de encuentro nacional en el que deben converger el mayor número de fuerzas sociales. Un momento de decisión en el que todos estemos representados.  

El gesto del plebiscito es de suma importancia en la actual y gravísima coyuntura, en el que el Gobierno madurista ha cerrado todas las vías de expresión democrática y busca imponer por la fuerza (“lo que no logremos con los votos lo haremos por las armas”) un modelo corrupto y destructivo. Desconoce el rechazo popular y criminaliza a la protesta. Difunde logros irreales o falsos de planes criminales como los CLAPs o las OLP. Busca presentarse ante el mundo como un Gobierno popular, apoyado por las bases del pueblo y garante de sus derechos.

La realidad que conocemos los venezolanos es totalmente diferente. Su modelo dictatorial, de hambre, violencia y empobrecimiento, se atornilla en el poder por la fuerza bruta, impulsando una constituyente ilegal para generar un estado de opresión y sometimiento. Secuestra el derecho fundamental de los venezolanos a decidir libremente de qué manera y en qué forma de sociedad  queremos  vivir.

La consulta del 16 de julio es una oportunidad para recuperar ese derecho. “¡Que el pueblo decida!” no es solo una consigna o eslogan, es una necesidad y una exigencia que los venezolanos estamos reclamando y que debemos ejercer.  

 

@RobertoPatino

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