Política y oposición vs estrategia y resistencia, por Armando Martini Pietri

ManifestacionesVzla-1

 

El general Patton enfrentó al poderoso Afrika Korps del mariscal Rommel y sus tropas devastaron la infantería y tanques alemanes; el estadounidense, exultante, gritó “¡Yo leí tu libro, yo leí tu libro!”, el de estrategia del propio Rommel. Lector de la historia militar, analizaba batallas, entendía la importancia de los elementos con los que cuenta un comandante, pero aún más la táctica de él y su enemigo. Fue la razón de ser siempre victorioso.

Se ha dicho hasta la saciedad que estamos en dictadura, y así el voto en elecciones democráticas y libres no existe; es inútil, está viciado o vilmente manipulado ¿Entonces por qué la contradicción de solicitarlo con vehemencia? Quizás porque la oposición aun no supera cierto complejo de golpista, que como autodefensa el oficialismo le recuerda día tras día.

Frente a un sistema tiránico los ciudadanos resisten. La política y la dictadura son incompatibles. Por eso la oposición en una autocracia despótica tampoco es factible, sólo la táctica, maniobra y astucia funcionan.

Ha llegado la hora de dejar la politiquería de lado. Se imponen la pericia de protesta en las calles y de resistencia ciudadana. La estrategia comparada con la del adversario y analizada, el estudio detallado donde se escenificará la batalla, sin dejar nada olvidado ni al azar, un diseño eficaz de la maniobra que llevará a la victoria, las destrezas que se deben desplegar de manera permanente.

Involucrarse con pasión sincera en las zonas menos favorecidas, donde viven y padecen los que tienen que aguantarse largas y peligrosas colas para comprar lo básico, víctimas del malandraje, excesos policiales y militares, la falta de atención médica, la inflación, la inseguridad y los innumerables males que hoy padecemos todos, formas esenciales para la oposición organizada.

El castro-madurismo lo sabe, por eso la feroz batalla violadora de derechos, con gases, golpes, equipos y hasta armas de fuego para impedir que los manifestantes opositores entren en zonas políticamente claves para un régimen que aúlla revoluciones. Atemorizante para ellos, ya no es sólo la clase media, también la popular que han llevado al oficialismo a más de un 80% de rechazo, lo que tratan a diario de ignorar. Lo que la oposición debe tener en cuenta, con maestría estratégica razonada y definida, no para golpear según la agresión, sino para aporrear donde realmente duela.

Los que adversan al régimen, cuyos méritos y logros son evidentes, puede fallar si no tiene una estrategia basada en el análisis de la oficialista, no limitarse a simples respuestas a iniciativas oficiales. Avisan sus maniobras y se diluyen en discrepancias. Eso debe cambiar. ¡No se dice dónde, se sorprende! ¡No se anuncia qué, se realiza! No deben erosionar el proceso en el cual tienen mucho más por ganar que perder. El pueblo es otra cosa, no es dialogante sino activo porque ha pasado demasiado tiempo, es mucho lo que ha sufrido, se ha doblegado y el sacrificio ha sido inmenso. ¡Cuidado con la furia de un pueblo paciente!

¿Marchar a Miraflores? ¡Sin duda, hay que llegar, conquistarlo y permanecer! El Gobierno está deseoso que un grupo opositor marche, pero no llegue, nos están retando, como los guapos a quienes consideran débiles. Empujan, insultan, golpean y ultrajan hasta que el débil reacciona instintivamente y es aporreado sin piedad con deleite depravado.

¿Para qué la obsesión con Miraflores? No es lo que fue, es sólo una residencia sin jerarquía, perdió autoridad, asiento de un poder devaluado, desprestigiado, que malgastó la conexión popular, y sólo alberga desacreditados revolucionarios que perdieron el rumbo antes de emprender el camino que los ha llevado a guerrear por sobrevivir y mantenerse en el poder, están en el ocaso de su estadía, se les venció el contrato.

Olvidemos la Defensoría del Pueblo, allí no hay nada. Dejó de ser, los que la dirigieron desde sus inicios, la corroyeron, socavaron, hoy convertida en un centro de estética para el oficialismo. No demos armas al oficialismo que exalta un nacionalismo patriotero y mal entendido. Cada vez que el exterior declara, el gobierno inventa y especula intervenciones fantasiosas que pocos aún creen y nadie quiere. Usemos ciudadanos de bajo perfil para evadir seguimientos y prescindamos de la tonta manía de hablar pendejadas políticas en bares y restaurantes, son los mejores informantes del Gobierno.

La oposición debe inspirar la protesta y el reclamo. Y cuando realmente llegue al centro y el oeste de Caracas la acompañe, será poder. Es allí donde está la fuerza, no en ninguna institución del Estado decadente, plagado de errores, cegueras y fantasmas. ¡Estrategia, paciencia y resistencia!

Es necesario estudiar e interpretar qué piensa realmente el oficialismo. No están ciegos ni sordos, ni son tontos, subestimarlos es un error imperdonable, siempre están tramando algo, y es eso lo que debemos averiguar a tiempo. Estar un paso adelante y formular la estrategia vencedora. Descubrir qué es lo que le conviene al oficialismo para entonces decidir qué nos conviene a nosotros. ¡Valentía con inteligencia y estrategia!

Magnificas iniciativas han surgido, como diputados haciendo madrugadora visita sorpresa a la Defensoría del Pueblo. La siempre hermosa e irreverente mujer venezolana enseñando sus senos al mundo. La imagen del joven desnudo sobre la tanqueta opresora. La anciana plantándose y retando a los militares que deshonran el uniforme. La marcha de la tercera edad ejemplo de un pueblo digno y valiente. Manifestaciones de arrojo y decoro ciudadanos, que observamos con asombro y admiración pues confirman el denuedo y corazón venezolanos.

Pero no es una guerra ganada, sólo son batallas. El triunfo llegará pero no será fácil, será duro, complejo y saturado de dolor. Entonces habrá valido la pena tanto sacrificio y el premio será una Venezuela libre, democrática, mucho mejor. La que nos merecemos los ciudadanos de principios, valores y buenas costumbres. ¡Estrategia, eso es lo que cuenta!

Venezuela necesita a los ciudadanos en las calles, no en el cementerio, reclamando sus derechos, sanos de espíritu, mente y cuerpo, no en las cárceles ni exiliados. Recordemos a San Juan Pablo II: “La paz no se escribe con letras de sangre, sino con la inteligencia y el corazón” y “por más poderoso que sea un dictador, sólo es un hombre, no tengáis miedo”. 

¡Basta de política y oposición es tiempo de resistencia y estrategia!

 

@ArmandoMartini

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