No habrá constituyente, por Pedro Méndez Dager

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No nos da la gana.

Con una creciente masa de venezolanos haciendo cola para caerle a las bolsas de basura que dejan los restaurantes, hoteles, instituciones y casas de familia; con un total de casi 28.000 muertes violentas durante el año 2016, con tendencia a ser muchas más en 2017; con una carencia universal de medicamentos esenciales para la salud de los venezolanos, estimada por los mismos médicos en un 90%, no solamente en los hospitales públicos, sino ahora también en las clínicas privadas; con índices de salud pública totalmente deteriorados, índices de educación en descenso vertical, caída de la producción nacional a niveles sin precedentes en nuestra historia, caída del empleo, deterioro evidente de la infraestructura nacional, incremento dramático de la inseguridad en todas las acepciones del término. Con los cuerpos de seguridad arruinados y desprestigiados, transformados en cuevas de reunión para los nuevos camisas negras, vestidos ahora de rojo, con la gente en la calle protestando día a día, y con índices de impopularidad para el gobierno que tienden a superar el 80%, los venezolanos NO QUEREMOS, NO ACEPTAMOS y NO ESTAMOS DISPUESTOS TOLERAR, que la respuesta del gobierno sea convocar a una constituyente.

La gente quiere alimentos, seguridad, empleo digno y seguro, atención efectiva a su salud. Quiere libertad. Quiere sentir que vuelve la esperanza de un mañana mejor. Quiere ver crecer a sus hijos en seguridad, con salud y con una buena educación. No quiere que cada año haya menos escuelas y haya menos maestros. No quiere constituyente. Salir con esa payasada, entre bailoteo y bailoteo, ha sido una agresión frontal a la dignidad de los venezolanos, por parte de un funcionario que ya no debe estar en Miraflores por un puñado de razones que a estas alturas conoce todo el mundo, dentro y fuera del País. Ha sido responder a la justa ira de todos, de los pobres y de los no tan pobres, porque los ricos tienden a estar acompañando los shows musicales del ocupante inconstitucional de Miraflores, responder a la rabia de la casi totalidad de los venezolanos, con un “tente allá”, con migajas que nada resuelven y por el contrario intentan profundizar el modelo que fracasó. Y esa mamadera de gallo no hizo otra cosa que recalentar más aún, si cabía, la furia de todo un pueblo que se ha lanzado a la calle, para no salir de ella hasta que Venezuela no sea libre. Hasta que la libertad y la democracia no regresen sin asomo de dudas.

Por todas esas razones, y por muchísimas otras que ocuparían varias páginas, no habrá constituyente. No la queremos los venezolanos ahora. No la vamos a tolerar y nadie cree ya en las mentiras de los habitantes de Miraflores. Los que se ven y los que no se ven. Los titiriteros que se esconden detrás de las cortinas, para manejar a su antojo la República en la que nació la libertad y la independencia de gran parte de este Continente. No nos vamos a calar otra vez las manipulaciones de los que se adueñaron de Venezuela y quieren lanzar al ambiente electoral una maniobra orientada a no moverse más nunca de los controles con los que han estado destruyendo a Venezuela, humillando a su pueblo, apoderándose de los recursos nacionales hasta raspar la olla.

El pueblo de Venezuela, el único dueño y depositario absoluto del poder constituyente, aunque no lo dijera, como en efecto lo dice con refulgente claridad, el Artículo 347 de esa Constitución de la República, no quiere una constituyente ahora. Mucho menos quiere una constituyente entubada, con la ayuda incondicional de este CNE. Por esa razón, no la va a convocar, siendo el único que puede hacerlo, como lo dice también el mismo Artículo 347. Es por eso por lo que, desde la calle, desde las cátedras, desde los púlpitos, desde las barras de los bares, el grito es uno solo: NO HABRÁ CONSTITYENTE. No nos da la gana.

@pedro_mendez_d

 

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