Último decreto del presidente: Nuevas unidades de medida, por Eduardo Semtei

Ministros

 

El gabinete del Presidente Maduro se reunió de urgencia. Los ministros fueron sacados de sus camas, piscinas, bares, cumpleaños, misas , aquelarres  y del 7 Rojo por el DGCIM. Todos los funcionarios policiales seleccionados para arrear a los miembros del gabinete iban con las máscaras de la muerte, esas mismas que usan últimamente.  Aristóbulo estaba dormitando cuando lo fueron a buscar. Estaba en pijamas. Floreadas. Con figuritas de Walt Disney. La Sirenita. El Rey León.   El afrodescendiente había tenido una infancia difícil en Barlovento. Nunca lo llevaron a Orlando y ya de viejo compensaba su frustración infantil usando ese tipo de ropaje nocturno. Adam Chávez andaba a caballo. Montaba al pelo. Estaba todavía lelo después del repudio masivo que le propinaron estudiantes y profesores de lo que fue hace muchos años su Alma Mater. La ULA.  El desprecio le mordió la carne. La Ministra de Relaciones Exteriores estaba probándose unos vestidos, unas carteras, unos zapatos, unos zarcillos  y unos collares que había comprado de ocasión en Harrods y en Sotheby´s. Eran un encanto.  Estaba casi lista para colearse en una fiesta en el Country Club. Tareck El Aissami desgustaba Kafka, kabab, kubbe, maqluba y hummus con morcilla, cachapas con queso  y yuca mientras oía las 999.999 grabaciones policiales a opositores, ministros, militares y policías, hechas  todas el día de ayer 19 de marzo y simultáneamente atendía varias llamadas urgentes del exterior.  Se le notaba con los nervios nerviosos. La Ministra penitenciaria estaba haciéndose selfies y selfies y selfies con los Pranes más renombrados mientras esperaba tranquila y sin nervios a Eduardo  Vallés, el de la funeraria, para un convenio con los cementerios de las cárceles. Ramón Lobo fumaba ensimismado  leyendo un libro de economía, en el idioma inglés, titulado “Economics for dummies” como parte de su formación teórica para recuperar la economía venezolana.” Bases de un Programa de Estabilización Macrocomunal”. Tenía un diccionario inglés-español para ayudarse en la traducción de las complejas teorías y ecuaciones.  (Por ejemplo:  X + 8 = 12 ¿Cuánto vale X?) Elías Jaua con su cara de yo no fui estaban atendiendo asuntos privados  y particulares en su cueva de Higuerote, donde solía solazarse y quitarse el estrés con métodos japoneses tradicionales. Los había aprendido del cineasta Akira Kurosawa en la narrativa de su película más famosa. Antonieta Caporale Zamora  dirigía un taller de orfebrería, era la flamante Ministra de la Salud,  en donde las pastillas de acetaminofén estaban siendo enlazadas con un hilo de plata para convertirlas en zarcillos y collares.  Por lo caro, diría yo. Jesus Faría estrenaba un guayuco que no le tapaba bien el rabo y se le quemaba el arroz, consideraba que eso si era cultura, cultura popular, era un homenaje a todo lo rojo-rojito.  Farías quería exportar guayucos para el África.  Erika Faría, por su parte, se dedicaba a engordar un poquito más como preparación para la hambruna que ella misma avizoraba para el futuro. Practicaba su natural antipatía tirándole dardos a una foto de Henri Falcón que tenía guindada en la pared y estaba puesta al revés, tipo Vudú.  Todos ellos fueron arreados hacia Miraflores para la aprobación de un decreto de emergencia métrica. El Presidente Maduro se había enterado que el sistema MKS (metro, kilo, segundo) había sido un invento del capitalismo francés, por allá en el año 1889 en la Conferencia de Pesas y Medidas de París, y decidió abolirlo y adoptar nuevas medidas (de longitud)  revolucionarias. Todavía estaba fresco el fracaso de Chávez cuando intentó eliminar la moneda  de curso legal  e implantar el trueque y un sistema monetario popularzón.  Entre las monedas fracasadas estaban la Maria Lionza, el Negro Primero, el Azabache, la Culía , el Joropero y el billete de 100. Comenzó la explicación del Presidente: Estimados Ministros de ahora en adelante no se podrá hablar en Venezuela ni mal de Chávez, ni mal de Trump ni de metros, kilos o segundos. Ahora regresaremos a nuestros ancestros, a la verdadera y profunda Venezuela, a nuestros orígenes indígenas y negros. Nada de blancos criollos ni peninsulares,  queremos estar allí, donde todos nos conocemos. Nunca fue más cierta en la Patria la frase “En Venezuela quien no tira flechas toca tambor”. La primera medida  que adoptaremos será la legua-mocha que comprende la distancia que recorre un cojo en una hora, y se le ordena a Elías Jaua  buscar un cojo, lo ponga a caminar durante una hora e informe al gabinete sus hallazgos.  Debe llevar un mecate para medir la distancia, luego el mecate será calculado  en brazas. La braza,  como ustedes saben queridos ministros,  comprende la distancia entre la punta del dedo medio de la mano derecha a la punta del dedo medio de la mano izquierda cuando ambos brazos están extendidos.  Se ordena al Ministro de Obras Públicas medir de ahora en adelante las carreteras en dicho patrón. De Caracas a Guarenas hay 32.000 brazas. La pulgada digital, otro patrón, no es otra cosa sino la primera falange del dedo pulgar de la mano derecha (el pedacito donde está la uña) y si se trata de un mocho de la mano derecha como el ministro aquel, entonces la primera falange del dedo pulgar de la mano izquierda. En tal sentido se ordena al Ministro de la Vivienda que las casas a ser regaladas (Si podemos terminarlas  algún día junto con puentes, trenes, viaductos, represas, fábricas etc.,  ya que no hay biyuyos y tenemos más de 150.000 casas empezadas sin terminar) se midan en pulgadas digitales cuadradas. Adoptaremos también la vara, siendo  la distancia existente desde la punta del dedo medio hasta la axila del mismo brazo donde está el fulano dedo medio. (Se agradece cuidar la estética y el aroma de la axila)  De ahora en adelante el asfaltado deberá expresarse en varas cuadradas. Aparece  también la palma o cuarta y el codo. La primera  va desde el extremo del dedo pulgar al extremo del dedo meñique,  de la misma mano por supuesto, cuando están totalmente alargados  y la segunda  es simplemente lo que se  abarca a partir de la punta del dedo medio hasta el codo del mismo brazo donde está la mano y  el dedo medio. En virtud que las panaderías están reguladas y bajo supervisión policial se decreta con Rango de Código y  en uso de la Ley de Emergencia, que la canilla tendrá la tercera parte de una palma como diámetro y codo y medio de largo. Por último tenemos  el jeme. Medida muy famosa y popular. Al extender al máximo el índice y el pulgar de la mano derecha obtenemos un jeme derecho y si es con la otra mano un jeme izquierdo o jeme revolucionario o socialista. Medido desde las puntas de los dedos.  Se ordena a Rodolfo Marco Torres Ministro de Alimentación que la producción de pastas se limite al espagueti y se expenda no por peso sino por longitud. Todo venezolano tendrá derecho a comprar espagueti regulado hasta por 1.500 jemes al mes.  Sigue Maduro en su discurso: Esto lo hacemos en beneficio de la Patria, siguiendo las enseñanzas del Árbol de las Tres Raíces y la experiencia  de la Guerra Federal.  De esta manera estamos derrotando la Guerra Económica y estableciendo las bases sólidas de la Economía del Siglo XXI.  Fin de la transmisión en vivo y en cadena nacional.  Seguiremos informando. (Iba a decir, medio palo, pero tal medida no fue anunciada por el Presidente) Nota de Semtei.  ¡A este gobierno se le ocurre cada vaina!

@eduardo_semtei

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