La oposición venezolana apuesta por la condena simbólica a Maduro ante la crisis, por Eduardo Semtei

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Así titulaba el diario El País de España, en su edición del 14 de enero de 2016, la decisión de la Asamblea Nacional de condenar políticamente al presidente Maduro. Un acto simbólico con consecuencias reales, concretas, ciertas, verídicas y palpables. Cambiamos un diálogo concreto, con la mediación del Vaticano, la presencia de UNASUR, la actuación de varios expresidentes, la inminente presencia de un enviado de la ONU y el ojo de la humanidad puesto en tales conversaciones, negociaciones y acuerdos por una decisión alegórica y metafórica. Los sabios de la política dicen que lo concreto es mejor que lo abstracto. (La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa. Erasmo de Rotterdam). El parlamento venezolano a más de la declaración de responsabilidad política aprobada el 13 de diciembre de 2016 por la mayoría opositora,  quiere aprobar una moción de  abandono de cargo por parte del Presidente a tenor de lo dispuesto en el artículo 233 de la Constitución Venezolana, que reza así: Artículo 233.Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanentemente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato. Permítanme anunciarles que no hay presidente, primer ministro o jefe de estado en toda la órbita terrestre y quizás más allá, en lo profundo del cosmos, dispuesto a afirmar, sostener, aceptar o  aún insinuar que el Presidente Maduro no está ejerciendo el cargo. Eso será otra declaratoria inútil y simbólica.  Es más, entraremos  en la barrena de la locura oposicionista que nos conducirá a un fracaso estrepitoso y que le abrirá las puertas al gobierno para ganar unas elecciones, pues la mismita oposición dice que Maduro abusa del cargo y viola constantemente la Constitución al traspasar sus competencias e invadir el campo de acción de otros poderes públicos y al mismo tiempo la mismita oposición dice que el presidente abandonó el cargo. ¡Por favor! ¡Coño! O bien abusa de su condición de presidente invadiendo áreas de otros poderes o bien abandonó el cargo pues no ejerce en la práctica sus funciones de presidente. ¡Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa! Sabemos de suyo que la política no es una ciencia exacta, afortunadamente,  tampoco pertenece a las ramas de la experimentación, las llamadas hard sciences, del ensayo y error. Es inexacta. Compleja. La política es el área donde se confrontan las personas más apasionadas, héroes y villanos, inocentes y pecadores, los adalides y los malvados,  donde se contraponen  cielo e infierno, lo humano y lo divino, lo teórico y lo práctico, los demagogos y los honestos, es tanto así que la mejor definición de la política es… lo que hacen los políticos. Es decir, todo lo que tiene que ver con el individuo y la sociedad.  Con sus implicaciones, contradicciones, acuerdos, intereses, ideas, con la historia. Sin embargo podemos y debemos admitir que al no ser una ciencia exacta ni experimental el mejor instrumento para  medir los avances y retrocesos de una política y de unos políticos es simplemente la observación de  sus resultados.  Entonces amigos míos, en este proceso de un paso adelante y  un paso o dos pasos atrás, de estira y encoge, de malabarismos y prestidigitación, de estrategias y tácticas entre gobierno y oposición, admito sin límite alguno que el gobierno suma más goles que la oposición. Mientras nosotros nos conformamos y regodeamos con condenas políticas utópicas, inejecutables, metafóricas, ilusas, simbólicas como asienta El País, el gobierno se anota a ganador confundiendo a la humanidad entera sobre quién si y quién no incumplió los acuerdos iniciales del diálogo, a más de sumar para si un nuevo, disciplinado, obediente y cariñoso CNE. Lo más lamentable de toda esta situación de retroceso constitucional y de avance del mal y sus emisarios es que tarde o temprano o temprano y tarde la oposición tendrá que sentarse de nuevo con el gobierno en situación de desventaja y sin muchas armas en sus alforjas y cartucheras. El empeño enfermizo de priorizar el Revocatorio antes que las elecciones de gobernadores fue un error costoso pues nos quedamos sin Revocatorio y sin elecciones.  ¿En qué cabeza cabe la idea que el gobierno, éste o cualquiera,  iba a ir mansito y alegre para la guillotina que significaba el RR?  Ningún gobierno del mundo va cabizbajo, indefenso y desarmado a una confrontación que podría significar su liquidación como administrador de la cosa pública  y quizás como organización partidista,  mucho menos cuando en una situación de antagonismo severo, de polarización abierta, contando con recursos militares, policiales, petroleros, judiciales, monetarios, financieros y especialmente  pandilleros a su alcance y libre albedrío; pudiera correr el riesgo que los emergentes  ganadores de unas elecciones cedan a la tentación de la venganza y la retaliación pronta y sin pausa alguna empiecen una cacería de brujas.  Un gobierno que ha cometido desmanes políticos y abusos de todo orden como el de los rojos-rojitos, requiere para facilitar el traspaso del poder, para una  transición tranquila y sin nervios,  cierta seguridad jurídica, un cierto acuerdo, una  hoja de ruta, una garantía de existencia postelectoral para sus bienes y sus familias,  seguramente no lo esperarán ni lo pedirán para todos, pero ciertamente si para algunos. Esto es una realidad  que debemos considerar si queremos paz, tranquilidad y si entendemos el complejo proceso de cambios que requiere  Venezuela. Esta modalidad de  acuerdo ha sido firmada durante siglos, el último de ellos fue entre Santos y las FARC.   Y además, ahora se requiere, más que nunca, del visto bueno de los militares. De las bendiciones de un Padrino… y de una madrina. Ya lo dijo el padre Ugalde.  El próximo diálogo no será voluntario entre las partes sino seguramente tutelado por los Red Berets.  Los  francotiradores del Twitter, los fusileros del Facebook, los intrépidos soldados de las redes sociales, que tanto atemorizan y acorralan a algunos timoratos dirigentes opositores, con sus críticas radicales y posiciones ultrosas, terminarán por tenderle una alfombra roja y mullida para la entrada  triunfal y aclamada con fanfarria  de los mismos militares que tanto atacaron en sus oníricos asaltos mortales. Y por cierto, los militares que son en buena parte responsables del desastre actual, dado que   miles de ellos son quienes ejercen cargos de ministros, viceministros, directores, etc., terminarán perdonándose ellos mismos. Me atrevo a vaticinar que no podemos descartar la instalación de una Junta de Gobierno, con un presidente aún por determinarse, (seguramente no será del ala propia de la oposición, tampoco del sector de gobierno, sino más bien de ese mundo independiente, NiNi) por un tiempo aún impreciso, con un Vicepresidente con las características del General Padrino y un representante del sector privado que muy bien pudiera ser alguien con el currículo  de Jorge Roig. Así que todo ese radicalismo necio y esas inútiles amenazas del extremismo opositor y gobiernero  formarán parte de la dieta regular de los pianistas de las teclas del Internet.   Dicho más simple… los radicales terminarán comiéndose sus palabras. (y seguro no le sabrán del todo mal) Nota Final…Es que con la locura del billete de 100 y su repentina muerte y con la coleada de la ministra a una fiesta donde no estaba invitada el país se hunde…hunde…hunde…hunde.

Eduardo Semtei Alvarado                                 

@eduardo_semtei

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