La próxima gran artimaña por Luis Fuenmayor Toro

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Hemos dicho que el escenario político más probable que se abre frente al país es el electoral de diciembre venidero, momento en que se realizarán los comicios para elegir gobernadores junto con los de los Consejos Legislativos Regionales. Otros escenarios son también posibles, como el de la renuncia del Presidente, la enmienda constitucional, la destitución de Maduro por tener doble nacionalidad o por cualquiera otra causal válida, pero, en nuestra modesta opinión, no son igualmente probables ni entre sí ni alcanzan la probabilidad que tienen las elecciones regionales, las cuales ya tienen fecha e iniciado su proceso administrativo de convocatoria por parte del CNE. Un último escenario es el de naturaleza violenta: el golpe de Estado por parte de grupos descontentos de la Fuerza Armada Nacional, que los debe haber ante una situación como la que hoy tenemos que soportar los venezolanos, o un autogolpe dado por la macolla gobernante en acción conjunta con el alto mando militar chaveco. Este escenario tampoco luce más probable que el electoral de diciembre.

Que lo anterior sea cierto no elimina la posibilidad de que algunos de los escenarios planteados puedan desarrollarse e interfieran con la realización de las elecciones señaladas, ni tampoco evita las acciones de quienes por distintas razones estén contra la realización de estos comicios. Y es a esta última posibilidad que deseo referirme en esta ocasión. Existen sectores del Polo Patriótico, nada patriótico por cierto, que no desean se realicen elecciones para escoger los gobernadores de los estados ni los diputados de los consejos legislativos regionales, pues consideran que el gobierno recibiría una aplastante derrota y perdería todas o casi todas las gobernaciones, lo cual haría prácticamente irreversible la salida del chavecismo del poder en Venezuela. Piensan, por lo tanto, que sería un suicidio que dichas elecciones se realizaran y trabajan para evitar que se produzcan. Incluso, ya comenzaron a pronunciarse públicamente en este sentido, lo que significa que ese escenario también avanza al igual que los otros.

El argumento de estos “demócratas y socialistas de pura cepa” es que si van a perder unas elecciones y pueden suspenderlas, pues lo hacen y ya está. Muy respetuosa del soberano la conducta de estos “revolucionarios a carta cabal”. Pobre pueblo venezolano: ¡En manos de quienes está su futuro! Pero esta artimaña, ya anunciada y por tanto en ejecución, puede eventualmente encontrarse con intenciones similares existentes en la vida política, que por otras razones van en la misma dirección. Hay quienes no quieren elecciones porque esto es una revolución y tiene que destruir el orden previo existente. Ni es una revolución ni el orden existente es previo; es el único orden que hemos conocido desde 1959. La gente debe enfrentar beligerantemente estas artimañas.

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