Perdonar para avanzar por María Elena Arcia Paschen

Avanzar

 

Abstraerse de lo que vivimos a diario para pensar en positivo se me ha convertido en un desafío algunas veces muy cuesta arriba; sin embargo intento por disciplina y convicción dedicar momentos del día a reflexionar, leer, recabar ideas o experiencias que me permitan escribir unas notas equilibradas en el ánimo de hacer aportes que puedan ayudar en la tan ansiada búsqueda de la reconstrucción del país.

Son muchos los problemas que nos agobian y angustian y de muy distintas índoles, económicos, sociales, políticos, morales que nos han deteriorado de una forma antes inimaginable nuestra calidad de vida, llevándola a niveles de increíble precariedad y las razones que nos han llevado como país a estos umbrales también han sido variadas y muy complejas.

Preguntaba recientemente a un grupo de amigos si en Venezuela, ¿en los últimos 17 años hubo Revolución? Las respuestas también fueron muy variadas; en mi opinión, aún cuando quizás sea prematuro hacer esa afirmación,  sí hubo una Revolución si entendemos como ésta un cambio social fundamental en la estructura de poder con dudosas posibilidades de consolidarse en el tiempo y que podría, si es bien entendida su génesis que no su desenvolvimiento, convertirse en el inicio de una transformación racional a un sistema de convivencia civilizada y que produzca resultados positivos para la sociedad venezolana.

Si pudiéramos trasportarnos a un futuro no tan lejano y con serenidad observáramos hacia atrás, partiendo entonces de la premisa que si hubo Revolución y que ésta dejó muchas heridas en la sociedad pero quizás fue necesaria,  obligatoriamente tendríamos que hacer un ejercicio de perdón de unos a otros para poder avanzar y superar de la forma menos traumática el presente para ver hacia delante.

Aquí entonces se presenta un dilema entre perdonar y olvidar. Cuando la sociedad experimenta situaciones extremas el perdón no debe implicar el olvido pero sólo con el único propósito de evitar que se repitan las mismas situaciones. Perdonar es una acción noble y heroica que sana heridas.

Hay muchos ejemplos en la historia reciente de la humanidad de esfuerzos colectivos por entender el pasado, respetarlo y superarlo. Y hablo de pasado porque estoy convencida que estamos en una nueva etapa, si se quiere de muchas dificultades porque supone el cambio de un momento histórico a otro todavía poco dibujado que genera incertidumbres.

Aún cuando el concepto genera notables discrepancias, la utilización de la Memoria Histórica como mecanismo para asegurar la preservación del pasado sin incurrir en el error de convertirlo en una verdad oficial o pensamiento único, es la forma de concientizar lo ocurrido, despojándolo de la emocionalidad propia de lo vivido para progresar.

¿Sería posible entonces aglutinar a personas sensataz, equilibradas con mucho amor por el país, desprendimiento y sabiduría en torno a un “partido de paz” que haga acopio de valor y pase a la acción con la certeza de que será muy cuestionado?

En momentos como los actuales se requiere de mucho coraje para perdonar y avanzar y ello requiere hacer un esfuerzo para ver más allá de los protagonistas, quienes nos podrán gustar o no, para no ignorar las ideas que subyacen detrás de su actuación, porque esto podría ser un error muy costoso para el futuro. Ver nada más el caos y no el bosquejo del nuevo orden sería lamentable y nos impediría aprender para el futuro.

Lech Walessa, admirado por muchos y recientemente cuestionado por otros, lo que considero mezquino y de muy limitada capacidad para interpretar los hechos, señaló en su reciente visita al país lo siguiente: “Los radicales te van a decir traidor porque quieras perdonar. A mi me llamaron traidor también, pero si yo no hubiera tomado la ruta que tomé, no hubiéramos triunfado. Si yo hubiera sido radical las autoridades me hubieran combatido sólo por temor”

Entonces avancemos en la senda de recuperar al país entendiendo el pasado, respetándolo, superándolo y aprendiendo de éste para el futuro. Debemos evitar más traumas y para ello tendremos que tener coraje, tenacidad y talento, aptitudes que sobran por lo que nos queda ahora es actuar!!

@malarcia

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