Los escenarios políticos actuales por Luis Fuenmayor Toro

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La situación económica y social venezolana es terrible. Éste es el peor gobierno que hemos tenido desde 1959. Primera vez que se tiene una inflación tan enorme, una devaluación monetaria tan grande, cuatro cambios como los habidos hasta hace poco y una situación en la que el dólar negro es cien veces mayor que el dólar oficial más barato. Escasez, montones de gente en los mercados, peleas entre consumidores, los hubo en los últimos meses de Lusinchi, pero nunca en las magnitudes actuales. El deterioro de los servicios públicos es severo: la electricidad es primera vez que falta como lo ha hecho en los últimos 5 años; otro tanto ocurre con el agua. La tasa de homicidios es de 90/100 mil hab. El contrabando también es mayor. El régimen chaveco superó a los anteriores en corrupción, soberbia, autoritarismo, ignorancia, demagogia, manipulación y entrega de nuestros recursos naturales.

La descripción anterior en absoluto excusa ni reivindica, a quienes en el pasado también dilapidaron ingresos milmillonarios y nos llevaron a una situación de deterioro, que permitió el fácil triunfo de Hugo Chávez. El contexto político derivado de la crisis, por su parte, es peligroso aunque no muy complejo. Dos escenarios son claros en el futuro: el electoral de gobernadores y consejos legislativos, con fecha fija, y con la mayoría de la mesa y del Gobierno trabajando para él, aunque en forma silenciosa. El otro es el de la gestación de la violencia impulsada por grupos extremos del Gobierno y de la MUD, que utilizan el gran descontento popular y el desorden reinante. Los primeros juegan a suspender las elecciones venideras, pues con seguridad van a sufrir otra gran derrota. Los otros apuestan por la salida ya de Maduro a través de medios constitucionales, sin tener fuerzas para ello.

Ambos escenarios son posibles, pero el primero tiene más alta probabilidad y el pueblo no debería perderlo de vista, sobre todo porque hoy no existen sino dos partidos políticos: el PSUV y la MUD, pues el resto de las organizaciones tienen que legalizarse, ya que no obtuvieron los votos requeridos para mantener su existencia legal. El CNE aún no ha precisado cómo debe efectuarse esa legalización ni ha autorizado su inicio. Si este proceso no se efectúa, iríamos a esas elecciones sin la pluralidad partidaria necesaria en toda democracia. Además, la inexistencia de otros partidos podría ser un argumento para la posposición de las elecciones, por lo que desde ya proponemos que si el CNE no organiza oportunamente el proceso de legalización de los partidos, debería adoptar una medida que permitiera la actuación de quienes intervinieron en las parlamentarias y de quienes cumplieron los requisitos y esperan su aprobación. Sería importantísimo, además, que se modificara la LOPRE para rescatar su constitucionalidad, incorporando la proporcionalidad electoral estricta.

@LFuenmayorToro

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