Mas enredado que un kilo de estopa por Armando Martini Pietri

Enredo

 

¿Quién dijo qué? ¿Usted que nos lee entiende algo? El Presidente Maduro amenaza con ilusorios y utópicos programas además de grandes, magníficos motores –mitad fundidos y los restantes sin repuestos- creando un espejismo, mientras el presidente del Banco Central de Venezuela reconoce que hay que imprimir nuevos billetes de 500, 1.000 y hasta 2.000 bolívares, pero todavía no sabe cuáles serán las figuras en las ilustraciones ni mucho menos cuándo serán encargados. Pongan a Nicolás en el billete de 1.000 como símbolo del derrumbe de un país e ilustren los de 500 con logotipos de “camionetotas” blindadas y humildes tan populares entre los jefazos maduristas, y así Merentes podría exigir a esas marcas sufraguen -por publicidad- los costos de impresión. 

Otra idea para este país irreal es que, con parte de las gigantescas reservas de oro que según afirman tenemos y que serán logradas para beneficio del pueblo pero nunca para que se enriquezca alguna transnacional, el BCV podría acuñar madurocotas, es decir, morocotas de Maduro, que bolichicos, boliburgueses, familiares y amigos diversos podrían coleccionar. Sería una medida interesante para tratar de rescatar algunos de los dólares que se han robado perdón traspapelado; sin embargo hay que tener cuidado, se podrían perder las madurocotas, que por experiencias previa, nada de extraño tendría.

Más desconcertante aún es la convicción del presidente del Banco Central que al haber billetes de mayor denominación, bajará la inflación. ¿Usted lo entiende? O sea, la inflación no se debe a la destrucción de la producción nacional, ni a la catajarra de billetes que se han impreso porque el bolívar no alcanza para nada, sino a que la moneda venezolana tiene poca calificación, y con billetes más grandes habrá menos inflación. ¿Parece un absurdo o una burla? ¿Sera matemático, pero no ha aprendido que la inflación y la economía no son las sardinas de Naiguatá? Bien caras por cierto. ¡Las sardinas! Al nombrar la dupla Naiguatá-BCV aparece reluciente la palabra mamas y una idea sobreviene, que ilustren el papel moneda de bolívares 2.000 con un par de tetas, total las cirugías se pagaron entre todos. ¿Se imaginan? ¿Ha visto usted alguna dama gobiernera microtetónica? 

Lo que falta es que incentiven al pueblo poniendo estatuas de próceres socialistas en las 5.000 hectáreas que la Ministra de Agricultura Urbana asegura serán creadas y consolidadas. Bustos del Presidente que en su vida ha sembrado un cebollín. Altorrelieves de insignes personajes con una cesta de cebollas, y bajorrelieves de otros próceres rojos que deberían ser distribuidos masivamente para poner en los gallineros -los urbanos, claro, en los cerros y apartamentos-. Otras opciones podrían ser estatuas ecuestres o, para más realismo socialista, en vez de caballos, héroes oficialistas montados en bicicletas, tendrían la ventaja de ser mensajes ecológicos, y ejemplo de lo que tendremos que hacer cuando más carros sigan quedándose abandonados en garajes y calles por falta de repuestos.

Otra solución con la peculiar extravagancia madurista, digna de estudio que además de estupefacción produce guasas y chanzas, es que cada ciudadano posea tres gallinas en un espacio de dos mts2 para que produzcan huevos, y sus desechos se utilicen como abono para las plantas sembradas en cauchos y botellas de plástico. Además pide a los militares que siembren en los cuarteles y por último la vaina más loca y ridícula jamás oída, la idea genial de un nuevo y práctico uso para beneficio popular, convertir los tanques azules de agua en recipientes para criadero de peces y cachamas. ¡No me jodan, se les olvidó que agua tampoco hay, pero según los ministros de electricidad y de agua es un problema que se resolverá en cuanto empiece a llover! 

Los expertos advierten que viene un caos eléctrico porque los sucesivos responsables de un Ministerio, la gran cantidad de administraciones patéticas, inútiles, corruptas, donde han encontrado refugio y oportunidad, uno tras otro, políticos de cuarta -categoría, no república-, ex-guerrilleros apoltronados, militares derrotados, no sólo no han resuelto nada en años, sino que frenaron u olvidaron lo que se venía haciendo, lo botaron todo a la basura cuando muchos inmundos y asquerosos se quedaron en sus bolsillos con millones de dólares. Sólo han sido eficientes en la destrucción, zapadores de lo ineficiente, genios para arrasar con las empresas modélicas que eran Edelca –estado-, Electricidad de Caracas –privada- y todas las demás, y fundirlas a lo mero macho en una sola megaempresa gubernamental enredada en estilos y tecnologías diferentes, campeona de la torpeza e incapaz siquiera de mantenerse a sí misma, ese engendro se llama Corpoelec.

Resaltamos como anécdota histórica para los más jóvenes que no lo saben, recordamos cuando una de la mejor forma comprobada de ahorrar para los trabajadores era adquirir acciones públicas en la bolsa de valores de la Electricidad de Caracas. ¡Qué tiempos aquellos!

Todo el mundo –maduristas o no- está consciente de cuáles son los problemas, todos conocemos las posibles soluciones, cualquiera acepta que no será fácil salir de la tragedia, Venezuela completa lo sabe menos quienes deberían saberlo: algunos militares montados en el poder civil y el Presidente que los mantiene ahí. Alguien –españoles de extrema izquierda, cubanos que ahora miran con esperanza hacia Washington y brasileños en busca de nuevos y rentables negocios con los pocos dólares que le quedan a esta maltratada y maltrecha Venezuela- le dictan a Maduro programas grandilocuentes, simple fanfarria que ensordece y distrae, pero no son capaces de plantearle unas pocas acciones que mucho ayudarían. Y cuando los empresarios agrupados o no en Fedecámaras asoman alguna propuesta de solución, el Presidente se tapa ojos y oídos, los insulta, ofende y pide auxilio popular porque afirma que quieren propinarle un golpe de estado.

El Presidente tampoco entiende nada, está ciego y sordo aunque, lamentablemente, no mudo; lo malo es que cada vez que habla ofrece maravillas y milagros económicos, lo hace casi todos los días y empeora las cosas. Parece que se burlara del ciudadano ¿o es acaso que lo hace de manera involuntaria, lo que sería aún más grave, gravísimo?

Esto no hay quien lo entienda. Los comunistas del siglo XXI quieren que la gerencia, la producción, importación y distribución de alimentos esté en manos del pueblo y que sea el Gobierno quien lo coordine; precisamente lo que sucedió hace años y fracasó en la Unión Soviética donde se calaron 75 años de hambruna y esclavitud. Lo mismo que los cubanos con el eterno comandante Fidel (diferente al Comandante Eterno) y su hermano Raúl, que han conducido al noble pueblo de Cuba durante 50 años o más a través del hambre, los controles, la falta de todo y es tal la desesperación que muchos se lanzan a la incertidumbre –con ingeniosas pero endebles naves acuáticas- casi suicida de las 90 millas de feroz Mar Caribe.

Asimismo se agrega la no sorpresiva pero sí funesta e infortunada sentencia del Tribunal Supremo de Justicia en su Sala Constitucional que sentencia y declara, -en lenguaje sencillo-, culpable y traidor al pueblo por otorgar a la MUD mayoría de 112 diputados en la Asamblea Nacional, a la cual el TSJ, con prudencia propia y espíritu de venganza, despoja y limita muchas de sus funciones. ¡Dios mío que habremos hecho para merecer esta lavativa!

Unos dicen una cosa, otros dicen otra, la calle está atiborrada de rumores el Presidente cada semana se saca de la manga otro programa maravilla de fantasías. Recuerda tanto cuando para el referéndum revocatorio del año 2004 el oficialismo retrasó el proceso casi un año y se inventaron las misiones para ganar y comprar votos, sueña que con motores de comiquita y programas irrealizables y los más pendejos- los ciudadanos de a pie que no tienen ni influencias ni padrinos seguirán surfeando arrugas en carrera. 

Lo único que los venezolanos entendemos, porque lo demás es un enredo, es que todos estamos bien jodidos en este país de ensueños de unos pocos y sufrimiento de la gran mayoría. Quizás lo que esté pasando es que todo este tinglado, este mundo madurista de peroratas y contradicciones no sea simple torpeza presidencial, sino la ejecución de algún plan maestro bajo el concepto de “enreda y permanecerás”. O aún más exacto, “enreda y sobrevivirás”.

@ArmandoMartini

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