Elecciones en el horizonte por Félix Alberto Quintero V.

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Mientras en Venezuela deshojamos la margarita cuestionándonos si habrá enmienda constitucional o referéndum revocatorio, si expropiarán o no a Empresas Polar, si liberarán o no a los presos políticos, incluso si habrá luz o no, el mundo sigue dando vueltas. Y aceleradamente.

Se avecinan unas elecciones importantes pero fuera de nuestras fronteras. En efecto, en el 2016 los ciudadanos de los EEUU elegirán al presidente número 45 de su historia. Estas elecciones han tenido un largo y tortuoso prólogo, toda vez que los dos partidos tradicionales estadounidenses, el Republicano y el Demócrata, se encuentran en proceso de elegir a su candidato desde agosto y octubre del 2015, respectivamente. Adicionalmente, importantes medios de comunicación del norte han sugerido que pudiesen haber candidatos independientes con capacidad de inclinar la balanza electoral. Lo que no es claro es hacia dónde la inclinarían. Este podría ser el caso del ex-alcalde de la ciudad de Nueva York Michael Bloomberg, quien ha militado en las filas de ambos partidos.

A la fecha, de acuerdo con la página www.uspresidentialelectionnews.com, se han llevado a cabo un total de 16 debates televisados de los precandidatos presidenciales, 9 entre los republicanos y 7 entre los demócratas. Si bien el campo de ambos bandos se ha reducido de manera importante, llama la atención que, de un total de 17 precandidatos para el partido del elefante, al momento de escribir estas líneas todavía hayan 6 en la carrera. Sus contrincantes, mientras tanto, se cuestionan si apoyar a la presunta revolución política del Senador socialista de Vermont o si optan por la ex-Secretaria de Estado Hillary R. Clinton. No deja de ser curioso, por cierto, que quien podría ser la primera mujer en llegar a la Oficina Oval de la Casa Blanca sea tildada por muchos de pertenecer al establishment y de no representar los intereses de las minorías (incluyendo los de un porcentaje importante de mujeres).

En los debates hemos podido apreciar las posturas de los precandidatos en temas tan variados como seguridad nacional y relaciones internacionales, economía y comercio, impuestos y la seguridad social, reducción de la pobreza y la inmigración. Temas complejos que suscitan opiniones divergentes, incluso entre los precandidatos de un mismo partido.

Los republicanos tienden a darle prioridad a los temas asociados con la seguridad y el rol de los EEUU en el mundo, afincándose muchos de ellos en la necesidad de invertir en las fuerzas armadas y en los órganos de inteligencia del estado. Los demócratas, por su parte, le apuestan más a la agenda doméstica de reducción de la desigualdad y prefieren destinar el gasto público a programas de índole social. Ambos coinciden, sin embargo, en que los EEUU enfrenta amenazas importantes: se trata de amenazas con origen en el Medio Oriente y Asia. Sin lugar a dudas, el peligroso auge de ISIS y su capacidad de reclutamiento es entendido, por todos los precandidatos presidenciales, como la principal amenaza para los EEUU. También surgen declaraciones asociadas a las ambiciones de la Rusia de Vladimir Putin, los ataques cibernéticos chinos y los infelices ejercicios bélicos dirigidos por Kim Jong-un desde el norte de la península coreana.

Definitivamente los precandidatos de ambos partidos coinciden en que las prioridades geopolíticas se ubican muy lejos de nuestra región. De hecho, América Latina y el Caribe apenas ha sido nombrada en los 16 debates televisados, al punto que los moderadores han preferido formular preguntas a los precandidatos sobre cómo lidiar con los zancudos portadores del virus “Zika” antes que sobre el proceso de paz en Colombia o la apertura de Cuba.

Quizás México es el país que ha recibido más atención de la región, tanto por cuestiones migratorias como comerciales. La promesa de algunos de levantar un muro en la frontera sur de EEUU para impedir la inmigración ilegal probablemente sea la más polémica que ha surgido en esta pre-campaña electoral. Donald Trump, el magnate inmobiliario, ha incluso insistido en que los aztecas correrán con los gastos asociados a la construcción del muro. En cuanto a comercio se refiere, sólo han surgido algunas críticas, propuestas y promesas respecto a Tratados de Libre Comercio con países con costa en el Océano Pacífico. En este sentido, México, Colombia, Perú y Chile podrían ser los países más interesados en dar seguimiento a los debates.

Así las cosas, podemos apreciar que Venezuela no estará entre las prioridades para la política exterior del próximo o próxima Presidente de los EEUU. Aquello seguramente desalentará tanto a los que alimentan su discurso político en la confrontación con el gobierno estadounidense como a los que esperan una posición más firme frente a la precaria situación de Venezuela. No perdamos de vista, sin embargo, que los procesos judiciales y las investigaciones relacionadas a narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado continuarán su curso a pesar del cambio de gobierno.

@FelixQuinteroV

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